Cambios en la interacción y el comportamiento del ser humano, acaecidos por la extensión global del SARS-CoV-2;

15:37:00

El pasado (17 de mayo del 2020), se celebró desde la plataforma de comunicaciones virtuales, Zoom, la videoconferencia con el antropólogo e historiador holandés, Fred Spier; y un grupo de sociólogos, historiadores y estudiantes de economía de la Universidad de la Salle, acerca de sus percepciones sobre lo que puede significar en la vida de las personas, la extensión del virus SARS-CoV-2 –en adelante: choque exógeno, choque o crisis– a nivel global. 

Por: Octavio Enrique Isaza Pedreros* / Democracia en la Red

I. INTRODUCCIÓN 

En este sentido, la metodología que se siguió para el desarrollo de dicha conferencia, se abordó a partir de la pregunta: ¿Cuáles son las interacciones y cambios que genera la crisis de la pandemia en la vida de las personas? Sin embargo, el desarrollo de la actividad fue más allá, convirtiéndose en un ejercicio de lluvia de ideas de la percepción de los participantes acerca de la problemática que significa este choque exógeno; debido a la manera cómo se ha abordado a partir de las diferentes instituciones políticas, económicas y sociales. 

De allí que, la hipótesis que surgiera planteara de que el impacto del choque en la dimensión social, se constituye en un incentivo que modifica el comportamiento, interacción y desarrollo humano de las personas; explicado por la rigidez o flexibilidad institucional y por ende cultural, con que los paradigmas económicos y políticos no solo nacionales sino también internacionales, afrontan la coyuntura actual. 

Con este propósito, los argumentos que se siguen, se enlazan a modo de relatoría conforme a las intervenciones desarrolladas por Spier, los docentes y los propios estudiantes; empero, sintetizados de acuerdo al criterio del autor. 

Seguido por un apartado a modo de conclusión en donde se pretende explicar, a la luz del estudio de la ontofilogenia y la psicología evolucionista; de la teoría histórico-genética de la cultura y sociología; y de la teoría económica neoinstitucionalista, las consecuencias sobre la cultura y por consiguiente en el cambio institucional. 

II. LLUVIA DE IDEAS 

En esta perspectiva, es importante preguntarnos sobre el impacto que la crisis supondrá en la forma de relacionarnos como sociedad; a causa de que, de esta circunstancia, dependerá no solo la duración de la misma y por ende la estabilización de los principales indicadores socio-demográficos, socioespaciales y socio-económicos sino que también, la adaptación cultural y en consecuencia el cambio y la reconfiguración de un nuevo orden institucional.

Por consiguiente, el primer rasgo cultural e institucional que se evidencia como punto de partida para establecer el impacto de la crisis en la forma de relacionarnos a nivel global, se deduce del sistema de organización político y económico del área epicentro de propagación del choque exógeno, China. Puesto que, de acuerdo a la estadística matemática, se observa una respuesta clara a partir de su matriz institucional que hace frente de manera contundente al manejo de las tasas de contagio, de mortalidad y de recuperación; patrón seguido por áreas que guardan rasgos culturalmente similares y recursos económicos considerables de los del país asiático: Corea del Sur y Japón. 

De forma que, al contrastar este factor en términos institucionales contra la matriz institucional inmanente al continente europeo, norteamericano y suramericano; se puede establecer de que, este factor puede ser el determinante de precipitar el cúmulo cultural hacia un cambio institucional de la forma de relación social adaptativa en donde a su vez, implícitamente, se observa una respuesta en el cambio institucional en doble vía. 

Así, desde que la crisis abrazó el continente europeo, norteamericano y suramericano, las tasas de contagio, de mortalidad y de recuperación, contrastan cuantiosamente de las de los países antes mencionados. Con esta intensión, se sigue el comportamiento de los países del occidente europeo, en donde las tasas de contagio y de mortalidad, se triplicaron en contraste de las del continente asiático. 

En este sentido, las cifras que indican la manera como España e Italia encararon la crisis; suponen un interrogante entorno al Trinquete Cultural de estos países explicado por la repuesta institucional que se sucedió en el entretanto de la cremación de cadáveres y cavado de fosas comunes. 

No obstante, ante la aporía y sentimiento de negación por las personas que no iban a volver; se formaron nuevas creencias y asimismo costumbres inéditas que, otra vez, hicieron presión sobre la respuesta institucional para soslayar parcialmente el choque exógeno y establecer un marco institucional adaptado. Lo que explica que, no solo se interrumpieran los vínculos sociales sino que también, el sistema de organización económico; trasladando las relaciones económicas, políticas y sociales, a la virtualidad digital tras de un monitor que procura algunos minutos más de vida en una comunidad que mira hacia el horizonte con incertidumbre. 

De otra parte, al contrastar el caso del continente suramericano, particularmente el de Colombia; si bien, la adopción de nuevas costumbres y creencias se derramaron sobre la sociedad de manera más expedita de la de los países europeos; y el comportamiento de las diferentes tasas de salud en contraste evidencian resultados más alentadores; los datos socio-espaciales y socio-económicos, evidencian otra realidad de como la matriz institucional colombiana ha sorteado la crisis. A causa de que, la rigidez del sistema de organización económico colombiano, no le ha permitido establecer un plan de acción firme que responda a las exigencias que se apuntalan desde la oferta y la demanda que componen los diferentes mercados económicos de la Nación.

De tal forma que, el más reciente boletín técnico del Producto Interno Bruto –PIB– del primer trimestre de este año publicado por el DANE, indicara un decrecimiento del orden de (2,4%) en su serie desestacionalizada respecto al trimestre inmediatamente anterior y una pérdida de (5,3 billones). Igualmente, que el último boletín técnico de la Gran Encuesta Integrada de Hogares sobre el comportamiento del mercado laboral en el mes de marzo del mismo año y también publicado por el DANE, evidenciaran movimientos negativos sin precedentes en sus tasas de ocupación y de participación global respecto al año anterior, de (-4) y (-4,7) en variación de puntos porcentuales –v.p.p. –; y positivos en su tasa de desempleo del orden de (12,6%) con una v.p.p. de (1,8); empero, sin contar con que la tasa de desempleo real agregándole la variación del desempleo oculto signifique una tasa de desempleo del orden del (35-40%). 

Cabe resaltar que este impacto del PIB y del mercado laboral, se sucedió como consecuencia de una sola semana de confinamiento obligatorio a partir de la última semana del mes de marzo. Por lo tanto, del quiebre de pequeñas, medianas y grandes empresas que no se quieren endeudar con créditos bancarios ante un futuro incierto; trapos rojos desde las ventanas de las casas de las familias más vulnerables del país clamando por comida; y un retroceso de dos décadas en los indicadores de pobreza y pobreza extrema según los centro de investigación económica; explicados todos ellos, por la rigidez institucional con la que el país responde a las diferentes necesidades.

III. TRANSICIÓN HACIA OTRO MODELO ECONÓMICO 

Ante tal escenario, la pregunta seria, ¿qué podemos hacer como sociedad para mitigar los impactos de la crisis sobre los indicadores socio-espaciales y socioeconómicos; así como de los indicadores de salud? En esta perspectiva, podemos aproximarnos a una respuesta desde la comprensión de la forma en como las personas se relacionan entre sí, para de manera intencional encausar las acciones hacia un fin común que represente un bienestar para toda la sociedad. Acciones que desde la psicología evolucionista suponen la incorporación de nuevas costumbres y creencias sociales que deriven en la evolución de una cultura que establezca un nuevo marco institucional que responda a esta problemática. 

Sin embargo, desde la teoría histórico-genética de la cultura, podemos observar un factor que puede contrastar con este fin, en el sentido de los poderes establecidos en el sistema social, regidos por grupos minoritarios de personas que buscan preservar su posición de poder y Statu Quo. Por ende, que el proceso de evolución cultural social que derive en la conformación de instituciones que permitan el desempeño económico que, signifiquen mayor bienestar social, solo pueda determinarse a través de la disputa del poder previamente establecido. Es decir, del cambio en la manera de relacionarnos.

* Octavio Enrique Isaza Pedreros; Estudiante de Economía; Miembro del laboratorio de iniciativas sociales y políticas – Somos Ciudadanos. 

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