Rusia y el manejo del COVID-19

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En la actualidad el Occidente colectivo está librando una guerra de información contra Rusia y varios otros Estados. Uno de sus componentes es la campaña masiva de desinformación y descrédito de las medidas antipandémicas de las autoridades rusas con el objetivo de formar una imagen negativa de nuestro país.

Por: Serguey Koshkin (embajador de Rusia en Colombia) / El Espectador

Muy a pesar nuestro, tenemos que constatar que ciertos medios de comunicación colombianos se vieron involucrados en esta reprobable práctica. El 23 de mayo del año corriente el periódico El Espectador publicó una columna de opinión sobre la situación en torno a la infección de coronavirus en Rusia. Este artículo, basándose en las conclusiones de ciertos “analistas independientes” anónimos o refiriéndose a las fuentes abiertamente politizadas que son notoriamente conocidas en Rusia por su oposición radical, ofrece una interpretación tergiversada, en realidad falsa, sobre la situación epidemiológica en Rusia.

Obviamente, nosotros no ponemos en tela de juicio el derecho de los medios independientes colombianos de exponer su punto de vista. Sin embargo, pensamos que para lograr objetividad e imparcialidad al momento de evaluar la situación en otros países, sobre todo cuando se trata de un tema tan sensible como es la pandemia de coronavirus, sería oportuno apoyarse en las evaluaciones y enjuiciamientos de los expertos reconocidos y datos estadísticos de las estructuras internacionales oficiales. Particularmente, sería útil conocer las conclusiones de la señora Melita Vuinovich, representante oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Rusia. Suponemos que la opinión de la OMS es lo suficientemente competente para Colombia, tomando en consideración la reciente elección de este país como nuevo miembro del Consejo Ejecutivo de la Organización.

Sí, es cierto que, según los cálculos de la OMS, el índice de la mortalidad por causa del COVID-19 en Rusia, donde se aplica la metodología de registro aprobada por las recomendaciones de la OMS, es bastante bajo. Pero este índice es compatible con los de muchos otros países: Rusia -1 %, Chile -1 %, Israel -1 %, Turquía -2,7 %, Perú -2,9 %, Colombia -3,5 %.

Aquí no se trata de una subestimación malintencionada de las estadísticas. Según la señora Vuinovich, existe una serie de factores que explica la mortalidad tan baja entre los ciudadanos de Rusia.

Las autoridades rusas supieron aprovechar bien la reserva del tiempo generada por una llegada retardada del coronavirus al país, tomando medidas preventivas para desacelerar la propagación del contagio y preparar el sistema nacional de salud: aumentar la cantidad de camas, remodelar los hospitales, montar, en un tiempo muy corto, nuevos centros médicos multifuncionales para atender a los pacientes infectados con el coronavirus. Sí, es cierto que la cantidad de casos detectados es alta (3ª a escala mundial) pero esto es el resultado del testeo oportuno y masivo en Rusia: el país realiza 8 millones de tests, ocupando el 2º lugar en el planeta después de EE. UU. (13 millones). El país que está en el 3r lugar queda mucho más atrás realizando casi tres veces menos pruebas (3 millones). En Colombia, para comparar, se hacen 252 mil. Además, en el 70 % de los casos letales en Rusia se practica la autopsia, la cual hace que se determine inequívocamente la causa de la muerte, sin adjudicar toda la culpa al coronavirus como sucede en muchos otros países. (https://www.healthaffairs.org/doi/full/10.1377/hlthaff.2020.00455?utm_ca...).

Un factor importante lo constituye el carácter social del sistema de salud ruso, el cual sigue siendo accesible, gratuito y masivo. Gracias a esto, Rusia tiene las mejores tasas de hospitalización temprana, transportación rápida del enfermo al centro médico, diagnóstico temprano y oportuno.

Luego, en su artículo el autor se permite transmitir acusaciones insultantes a las autoridades rusas, incluyendo personalmente al presidente Vladímir Putin, las que hacen circular ciertos medios anglosajones notorios por su predisposición rusófoba.

Sí, es cierto, que la lucha frontal contra el coronavirus genera situaciones extremas y estresantes que afectan frecuentemente a los médicos. Eso sucede no solamente en Rusia, sino también en otros países, como EE. UU., Italia, e incluso en propia Colombia, donde hubo casos de suicidios entre los médicos, contagios o falta de medios de protección individual para el personal de hospitales.

En todas partes es la razón para mostrar el humanismo, compasión, piedad a las víctimas. Y solo si se trata de Rusia unos personajes no creen necesario esconder su sentimiento de odio y goce maligno.

Contrarrestando la pandemia, Rusia, igual que otros países, se chocó con muchos problemas. Por ahora no todo se logra resolver de la mejor manera posible. No obstante, como subrayó el presidente de Colombia, Iván Duque, en su mensaje a la 73a Asamblea de la OMS, “para enfrentar una situación de esta naturaleza el mundo no tenía manuales ni mucho menos ningún país ha estado lo suficientemente preparado para enfrentar estas condiciones”. Es precisamente por eso que no debemos comparar maliciosamente la cantidad de enfermos y fallecidos sino unirnos para superar este desafío global, dejando aparte las diferencias ideológicas y las competencias históricas. Necesitamos una agenda unificadora en la que no debe haber lugar para publicaciones semejantes al artículo que sirvió de motivo para la presente carta.

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