Los zapatos de Macías

10:35:00

El discurso de Macías fue el lanzamiento de los zapatos al cable, antes de empezar el partido de la consulta anticorrupción, que no se caracterizará precisamente por su Fair Play (en términos futboleros) y en el que el Presidente Duque será sin duda un árbitro al estilo de Mark Geiger.

Por: Ana Isabel Oñate / Democracia en la Red

Es un clásico del cine deportivo aquella escena en la cual un par de zapatos muy viejos y usados penden de un cable de electricidad en algún barrio marginado de Estados Unidos, ello simboliza la travesura de un muchacho inquieto cuyo sueño es jugar bien el deporte de su vida. En algunos lugares de Colombia, es posible ver también  zapatos deportivos colgando de cables de electricidad, pero ello no es el resultado de una travesura de chicos, por el contrario, colgar un par de zapatos en las instalaciones eléctricas que atraviesan una calle indica que allí o muy cerca, hay un expendio de drogas, esa es la señal. Aprendiendo esas señales policía e investigadores judiciales guían su lente, mientras en el bajo mundo de las drogas esos zapatos alimentan otro tipo de sueños.

Recientemente el Senador Macías, orquestado por su partido político, presentó con gracia y honorabilidad (al decir del Ex presidente Uribe) un discurso que dejó avergonzado a más de medio País en la posesión del nuevo presidente de Colombia frente a la Comunidad Internacional, en el cual enviaba un contundente mensaje al Gobierno saliente  al decir  que:

“El Congreso no puede permitir que se borren las páginas de un periodo presidencial marcado por el derroche y la corrupción”

Pero también le ha dejado una señal al gobierno entrante, como refería Uprimny en uno de sus trinos:

“Al senador Macías le faltó hacerle la advertencia más grave al presidente Duque: que hoy recibe un país… en donde la presidencia del Senado está en manos de Ernesto Macías”.

El discurso de Macías fue el lanzamiento de los zapatos al cable, antes de empezar el partido de la consulta anticorrupción, que no se caracterizará precisamente por su Fair Play (en términos futboleros) y en el que el Presidente Duque será sin duda un árbitro al estilo de Mark Geiger, mientras centro democrático anotará aunque con gran indignación de los espectadores, los peores goles, e incluso marcará  de Hat-trick. En poco tiempo veremos como el Centro democrático con la cabeza redujo los subsidios pensionales, con el pie derecho gravó con IVA  toda la canasta familiar y con el pie izquierdo logró convertir la Consulta anticorrupción en otro de los vergonzosos fracasos de la historia colombiana.

Macías colgó sus zapatos en los cables que conectan la corriente entre el País que imagina el Centro Democrático y el que piensa Duque, le mandó una señal clara a todo el País: Desde Congreso en mi mandato y en el del Centro Democrático nada será aprobado sin nosotros, en especial la consulta anticorrupción; y es que al respecto recordemos la reveladora frase de la Senadora Paloma Valencia “menos mal el presidente Duque no se metió con eso de la Consulta anticorrupción”.

Ayer, 26 de agosto, según información del Tiempo.com “Hasta las 11:00 a.m., según la Registraduría, habían votado cerca de 2.408.000 personas y a las 2:00 p.m., más de 6'867.029 de personas”,  aun cuando a dos horas para que la consulta fuese aprobada se necesitaban 12’140.342 votos, mientras otros titulares exaltaban que el Senador Uribe era su principal opositor, como enfermos incurables nos vendieron bien la droga, acudimos a la señal, hemos fracasado como País.

Usamos la excusa de la corrupción para desconfiar de las instituciones, para justificar la evasión de impuestos, para mantener desidia a los ejercicios democráticos y para vivir del sálvese quien pueda, pero estamos tan adictos a la corrupción que no fuimos capaces de empezar por la primera terapéutica que sin duda era que al menos una de las preguntas de la consulta anticorrupción lograra el umbral.

Como reflexión final, aprendamos a identificar las señales y preparémonos para lo que viene, como en la Francia de Robespierre en donde el Congreso fue el poder supremo y soberano, Álvaro Uribe ha hecho del senado su nuevo imperio, mientras Duque como árbitro de este proceso, sólo podrá manifestar que hay que respetar la voluntad del pueblo colombiano.

En esta consulta no hubo tamales ni buses para ir a votar, bonita la voluntad del pueblo colombiano, con gran dolor lo que debía ser un acontecimiento histórico positivo para el país se ha convertido en otro de nuestros más vergonzosos fracasos después de la derrota al plebiscito por la paz.

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