Sociología de la protesta social: La bajada de pantalones de Antanas Mockus en el Salón Elíptico en el Congreso colombiano

08:15:00

El acto de Antanas Mockus sólo llevó al imaginario colectivo a pensar que  es un violento desmedido y, su cultura ciudadana representa ese mismo hecho,  el atajo. 

Por: Janner A. Sanjuanelo O. / Democracia en la Red

Existen varias maneras de hacer la protesta social, de hechos, formales y simbólicas. En este caso voy a tratar la protesta social simbólica, que de forma empírica; es la bajada de pantalones de Antanas Mockus en el Salón Elíptico en el congreso colombiano. No obstante, hago la claridad que no por eso vayan a entender que me aterra más ese hecho que las muertes de los líderes y liderezas sociales y ni mucho menos, voy a salir a mostrar mi ropa interior o mi culo. Lo puedo hacer de otra manera. Lo cierto es que ambos hechos son violentos: las muertes de los líderes y liderezas sociales y la bajada de pantalones de Antanas Mockus. 

La protesta social simbólica puede ser tanto pacifica como violenta. Aunque en el fondo ella es violenta debido a que trata de irrumpir las convenciones sociales. Ahora bien, la pacifica es aquella que no entra a reproducir la violencia tal cual como se manifiesta en un ambiente violento,  para poner un ejemplo, expongo el caso de Nelson Mandela. 

Llegando a este punto, la protesta social simbólica son aquellas expresiones corporales y no corporales que se manifiestan a favor y en contra de las convenciones sociales.

Ahora vayamos al caso de Antanas Mockus, a mi modo de ver, llamar de ese modo la atención pública es un acto deliberado como lo es un niño cuando se tira al piso porque sus padres no le compraron el juguete que quería. Sin embargo, logran el cometido. ¿Pero que tanto irrumpen las convenciones sociales? ¿Es una forma de atajo a las normas como el que se cola el transmilenio, entre otros? Aquí surge una pregunta clave como han sido las demás: ¿De qué manera se puede trastocar las convenciones sociales? Yo propongo que se pude hacer de varias maneras y de forma colectiva cuando los intereses individuales son superiores al bien común. 

Finalmente, vuelto a repetir,  que no soy conservador debido al intento de la comprensión de este hecho social simbólico sino, que es un acto que sólo llevó al imaginario colectivo a pensar que Antanas Mockus es un violento desmedido y, su cultura ciudadana representa ese mismo hecho,  el atajo. 



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