JEP Para Dummies

14:21:00

En Colombia un gran porcentaje de la población somos Dummies de la Jurisdicción Especial para la Paz, hemos fallado en reconciliación, memoria y perdón, ahora, parece que se nos va a ocurrir fallar en Justicia, a menos que reconozcamos que de esto también nos toca aprender.

Por: Ana Isabel Oñate Barros / Democracia en la Red

Temas trascendentales como la paz han escapado de esa moda que nos caracteriza a los colombianos: decirle sí a todo, aún sin saber qué es lo que nos preguntan; el plebiscito debía ganar y fracasó, ahora la JEP debe sobrevivir, pero está atada en la vía de un ferrocarril y de cara a un tren azul sin luces ni frenos. En Colombia un gran porcentaje de la población somos Dummies de la Jurisdicción Especial para la Paz, hemos fallado en reconciliación, memoria y perdón, ahora, parece que se nos va a ocurrir fallar en Justicia, a menos que reconozcamos que de esto también nos toca aprender, incluso a quienes la están legislando.

Actualmente para la implementación de la JEP se han aprobado tres (03) Actos Legislativos, una (01) Ley Estatutaria de Administración de Justicia para la JEP y con gran esfuerzo se ha logrado conciliar un proyecto de ley reglamentario del procedimiento ante ésta jurisdicción, trece (13) Decretos, diecinueve (19) Acuerdos internos y alrededor de ocho (08) protocolos, circulares y lineamientos, sin mencionar toda la jurisprudencia existente sobre éste punto del acuerdo final y algunos errores aritméticos que pude tener en éste párrafo, sin embargo, nos servirá para hacernos la idea: No es posible que todos los colombianos entiendan esto, incluso no lo harán todos los abogados guardas supremos de la justicia coja y chueca del País.

Somos una generación descendiente de muchas Marías del Carmen Reyes1, un tipo de ciudadano que “no lee prensa, no tiene tiempo ni ganas de concurrir a convites de indoctrinamiento político”, por eso hay que explicar la JEP de forma sencilla, resumirla en que es una promesa adquirida y una carta de salvación para una paz estable y duradera, es lo que además de la verdad esperan las víctimas y es la llave de un baúl de tristes recuerdos que en unos años tendrá que cerrarse, definitivamente. Tres principios que se constituyen en una guía sencilla para aprendices de esto llamado JEP se presenta a continuación:

1. Evolucionar en las discusiones de la paz.

Hace un par de años el cuestionamiento emergente en los círculos sociales, familiares, laborales, políticos e incluso académicos, giraba en torno a encontrar una suerte de legitimidad, de unción social misericordiosa para semejante herejía de dialogar con guerrilleros (padre y señor nuestro), rezago de ese concepto fracasado de justicia, muy propio de un País latinoamericano como el nuestro, ese que vive de angustias anticipadas y continúa con la vieja tradición de cambiar oro por espejos. Ya no estamos para adoptar posiciones a favor o en contra del proceso, esa etapa primitiva ha debido ser superada y sí no lo ha sido, entonces hay que empezar a preocuparse por nuestro estado de evolución social, tenemos que elevar el nivel de discusión, pasar a las necesidades territoriales, al enfoque de género, al de los pueblos indígenas y las consultas previas que deben abordarse para implementar supuestos normativos de esta justicia occidental no indígena y definir un criterio de constitucionalidad e independencia judicial en la reglamentación de los procedimientos de la JEP, aunque esté en construcción, porque árbol que nace torcido …

2. Cambiar el Paradigma de lo justo.

Decía en algún discurso el padre Francisco de Roux que “en la justicia penal normal el marco de referencia de las leyes son las mismas leyes, pero cuando uno entra al ser humano destruido, en ese caso específico y solo para eso, es la realidad y la memoria lo que se vuelve el marco de referencia” Por eso, el primer segundo paso es reconocer que existe un cambio social, político, económico e incluso cultural en Colombia, que amerita que reinterpretemos la forma en la que mediante un fuero íntimo de convicción se aplica el derecho, incluso en la interpretación de los principios constitucionales o generales del derecho.

Repensar la transición como un hecho que constituye el avance social e histórico más grande de los últimos tiempos, necesariamente debe arrojarnos a establecer que ello justifica cambiar el modelo jurídico o las respuesta legales que damos a los problemas que se plantean desde la JEP.

3. Toda norma debe ser a favor de las víctimas.

Hay que cambiar ese esquema de razonamiento en el que la dicotomía es hacer un traje a la medida de las FARC o del Ejercito, terceros y empresas, acá el dilema es cuál es el traje que mejor se ajusta a los derechos de las víctimas. Las rivalidades políticas y los mitos de entrega del País no pueden seguir siendo el chivo expiatorio del Congreso ni del Ejecutivo, hay que dejar de mentirnos y responder ¿verdaderamente a quién le conviene más responder ante la JEP y no ante la Corte Penal Internacional?

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