Carta de una colombiana al Papa Francisco

16:08:00

La pregunta que le planteo entonces es ¿Esa es la paz que se deseaba acá en Colombia o la paz que usted esperaba? A pesar de todo lo ocurrido, el pueblo colombiano, víctimas y excombatientes de las FARC (hoy grupo político) siguen poniendo de su parte para que esa paz tan anhelada, querida y pactada logre cumplirse.

Por: Daniela Herrera / Democracia en la Red

Querido papa, la paz de Colombia no es lo que se esperaba. A pocos días de su llegada a Colombia, los canales televisivos de mi país no hacen más que pasar noticias relacionado a su importante arribo, la problemática venezolana y por ahí algunas informaciones cotidianas sin mucha relevancia. Por esta razón, le pido me permita exponerle un pequeño panorama de la realidad en Colombia, debido a que su estancia nos costará a todos los colombianos alrededor de $ 28 mil millones según el vicepresidente Oscar Naranjo.

Cuando inicio el proceso de paz, nuestro presidente prometió al pueblo el aumento del presupuesto para las necesidades en pro del progreso, como para el departamento administrativo de ciencia, tecnología e innovación, Colciencias, (la cual se espera una reducción del 42% para el próximo año) y el deporte, el cual pasará de 530 mil millones de pesos a solo 183 mil millones, no obstante, los logros y preseas logradas por nuestros deportistas en distintas disciplinas olímpicas. El presidente y ministro de hacienda manifestaron también que la guerra era el principal gasto económico de nuestra nación. Nuestra realidad y principal problema va más allá de las FARC, el análisis social conlleva a observar el tema desde distintos ángulos que van desde lo estructural, administrativo, económico y de corrupción estatal que tiene a Colombia en una crisis social, cultural, ambiental, política, etc. de varios años. Asimismo, hemos tenido una gran cantidad de asesinatos y amenazas hacia promotores de la paz, como los defensores de derechos humanos y líderes sociales, personas que con sus ideas, valientemente aportaron al proceso de pacificación de sus pueblos y regiones, pero que a su vez, fueron víctimas por pensar diferente. Solo por poner cifras, vemos que según informes de Somos Defensores del 2016, se mataba a un defensor de derechos humanos cada 4 días y en el 2017 entre enero y junio se asesinó cada 3 días a un líder social. 

La pregunta que le planteo entonces es ¿Esa es la paz que se deseaba acá en Colombia o la paz que usted esperaba? A pesar de todo lo ocurrido, el pueblo colombiano, víctimas y excombatientes de las FARC (hoy grupo político) siguen poniendo de su parte para que esa paz tan anhelada, querida y pactada logre cumplirse. Sin embargo, el estado colombiano no ha puesto de su parte respecto a dar las garantías debidas y necesarias hacia los líderes y defensores sociales, es más, en ocasiones parece ser una institución que pone trabas al proceso de paz, cuando paradójicamente, es parte constituyente de él. Le escribo esto porque los $ 28 mil  millones que se van a destinar para su visita, podrían ser distribuidos de forma distinta, dirigiéndolos específicamente hacia las necesidades de todo el pueblo colombiano, llámese: salud, educación, investigación, deporte, cultura, infraestructura, etc. Un estado laico como el nuestro debería imponerse prioridades sociales antes que cualquier opción de credo, aunque, lamentablemente nuestra coyuntura también demuestra que ese dinero corre menos riesgo de ser robado, ya que, es hacia su persona el destino. 

Finalmente, me quedo con la reflexión de si se reza al hijo de Dios, el cual tiene un discurso de humildad y sencillez, preguntaría si Jesús hubiera cobrado lo mismo por predicar la palabra hacia las personas. De ser así, créame que no hubiera hecho la diferencia. Comprendo que usted representa a una institución la cual en sí misma se encuentra inserta dentro de un negocio religioso, representativo del sistema capitalista reinante, el cual nos tiene perdidos en la ignorancia, la hipocresía y negligencia estatal aparentando una paz que no es ni la buscada por usted ni por todo el pueblo colombiano.

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