Del fata morgana a la individualidad creativa.

18:13:00

La capacidad de comunicar es inherente a la vida misma. Los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela tras años de investigación llegaron a la conclusión que en el mismo origen del todo, allá en el microcosmos molecular que nos compone, se establecen procesos de autocreación sustentados en códigos de información. En otras palabras, un dialogo microcósmico y protohistórico posibilita la existencia de todo lo que somos y vemos.

Por: Edgar Rodríguez Cruz* / Paz Media 

En comunicación fractal la vida se modula y sincroniza expresándose en multiplicidad de formas, heterogeneidad de escalas, complexitud de relaciones y estructuras redundantes en todas las sublimes manifestaciones de belleza que componen la Naturaleza y el Universo. Asimismo, compartiendo este único canto creador, el ser humano, fractal ambiguo amante y destructor, encuentra sus posibilidades de desarrollo individual y colectivo en la mágica articulación de la palabra, haciéndose emisor y receptor, incluso utilizando su propio cuerpo en medio de comunicación.

Esta condición propone a la razón humana inquietudes relativas al mensaje, los procesos, los medios, las técnicas y, dada naturaleza gregaria del ser humano, la individualidad del ser.

Las diferentes teorías de la comunicación desarrolladas por la academia abordan el tema del individuo en el marco de las estructuras sociales y las relaciones inmanentes al sistema político. De esta manera, sus argumentaciones invitan a reflexionar sobre el poder intrínseco de la comunicación en el control de masas por medio de metadiscursos que subliminalmente ingieren en las ideas y el pensamiento permeando incluso lo más íntimo. La pasividad rumiante del “imaginario colectivo” desintegra las individualidades eliminando la creatividad, transformando al receptor en receptáculo adiestrado y obediente, en consumidor resignado y feliz, en público precondicionado para los espectáculos.

Cualquier análisis de esta circunstancia, presente tanto en sociedades de mercado como en las de planificación central, conlleva obligatoriamente a un planteamiento crítico pues los sistemas políticos más allá de sus banderas, colores o extremos, comparten la implementación de prácticas propagandísticas de dominación y manejo de masas basadas en ilusiones discursivas ideológicas generando un efecto de “fata morgana” en el horizonte imaginario de la sociedad.

Ante semejante apoplejía social surge estertorosa una inquietud: ¿tiene el individuo capacidad de reacción y confrontación libertaria en escenarios de manejo y control mediático?  Es decir, ¿podremos salir del anonimato de la masa para tener nombre y pensamiento propios recobrando la esencia cósmica y primigenia de la existencia? 

La respuesta es un contundente “SÍ”, pero es una afirmación comprometida y exigente pues implica un proceso reflexivo de concientización confrontando de manera crítica el sistema y la estructura social vigente, los conceptos de nación y patria, la historia colectiva confrontándola con la historia familiar, e incluso yendo al nervio del asunto las formas personales de soñar, imaginar y desear, el proyecto de vida, la idea que tenemos de nosotros mismos, nuestro compromiso por alcanzar la felicidad.

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