Colombia necesita un gobierno plebeyo

17:11:00

“Es un hecho que Colombia, salvo contadas excepciones, ha sido gobernado por patricios: hombres blancos de clase alta aliados de las élites bogotanas o regionales”

Por: Carlos A. Duque / Las 2 Orillas

Por diversas razones culturales, incluyendo el prolongado conflicto interno y el papel de los medios de comunicación aliados del statu quo, palabras como “izquierda” y “populismo” generan un rechazo visceral en amplios sectores de la población colombiana. En otra oportunidad, habíamos señalado el agotamiento de estos significantes políticos en el “sentido común” nacional (1). Hoy la tarea sigue siendo la misma: encontrar nuevos significantes, nuevos términos para nombrar la complejidad de nuestra polarizada esfera política. Se trata de instalar en la discusión pública nacional palabras frescas, ideas-fuerza, que nos permitan visibilizar lo fundamental: ¡Colombia necesita una transformación política, social, económica!

Teóricos del populismo como Ernesto Laclau y Chantal Mouffe nos explicaron su lógica: el líder populista a través de la apelación a ciertos significantes, divide discursivamente el espectro político en dos facciones antagónicas: “el pueblo”, “la gente” (lo de abajo) vs. “la élite”, “la casta” (los de arriba), desde la izquierda; o, como “la patria” vs. “el terrorismo”, desde la derecha. Esta “lógica del populismo” sirvió para dar cuenta de los procesos sociopolíticos que vivieron la mayoría de países suramericanos desde finales de los años 90. Hoy, después de dos décadas, está lógica que en su momento fue útil para explicar los fenómenos contrahegemónicos que lideró la izquierda populista, ha empezado a ser revisada. Por ejemplo, desde una perspectiva ecológica hoy existen interesantes cuestionamientos a los gobiernos progresistas de la región. Sin embargo, nuestro país no ha sido protagonista de estos procesos ni de estas discusiones, pues la hegemonía de la derecha en Colombia sigue siendo, desde siempre, sólida y estable. Por tanto, debemos pensar en otras estrategias discursivas que nos permitan visibilizar lo fundamental: ¡Colombia necesita una transformación política, social, económica!

Propongo entonces volver a la distinción que nos viene de la Antigua Roma entre “patricios”, nobles descendientes de los “primeros padres” y “plebeyos”, quienes no hacían parte de las primeras familias privilegiadas. En la actualidad, el diccionario virtual de la Real Academia Española define “plebeyo” como “perteneciente o relativo al pueblo, que no es noble ni hidalgo”; respecto a uno de sus antónimos, “patricio”, afirma que se trata de quien “pertenece a la clase social alta, que por su nacimiento y riqueza forma parte de la clase social privilegiada”. Plebeyos fueron, entre otros, Jorge Eliecer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Jaime Batemán, Carlos Pizarro Leongómez en Colombia; plebeyos en Suramérica: Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, José Mujica, Lula Da Silva, Dilma Roussef, entre otros. Es un hecho que Colombia, salvo contadas excepciones, ha sido gobernado por patricios: hombres blancos de clase alta aliados de las élites bogotanas o regionales. Es hora de darle una oportunidad a los plebeyos, a los de abajo, a la gente de a pie.

En el escenario de las próximas elecciones, las dos caras patricias de la derecha nacional que representan Santos y Uribe volverán a enfrentarse. Según las encuestas, es muy probable que el nieto de un ex-presidente, hijo de la oligarquía bogotana y apoyado por la maquinaria politiquera regional sea el próximo mandatario de los colombianos. Nada nuevo: un representante de la élite política colombiana, un poderoso hombre blanco (como sus dos antecesores), sin carisma, alejado de los sectores populares, mantendrá la tradición. Posiblemente, un nuevo patricio llegará a la Casa de Nariño. Uno más en la larga lista.

Sin las FARC en el camino, sin la disculpa de la guerra, ¿permitirá nuevamente Colombia, nuestra gente, que un representante de unas pocas familias poderosas bogotanas continúe detentando el poder ejecutivo a favor de sus intereses sectoriales? O, ¿permitirá Colombia, que el otro candidato, aliado de las élites terratenientes regionales y de los sectores ultraconservadores llegue a la presidencia? Es tiempo de intentar un camino diferente. Colombia, uno de los países más desiguales, violentos y corruptos del mundo, necesita una transformación política, social y económica que no vendrá de la mano de un patricio. ¡Colombia necesita un gobierno plebeyo!

Colombia necesita un gobierno plebeyo, es decir, un gobierno de un verdadero representante de las clases populares, de alguien que venga de abajo, sin casta, sin poder económico, sin abolengo, sin apellido. Una plebeya o un plebeyo no un populista o un radical: alguien que comprenda los desafíos que tiene el país por delante y no se enrede en disputas verbales polarizantes, ni se dedique a pronunciar fórmulas altisonantes, pero que sus intereses no sean los de las élites hegemónicas. Una plebeya o un plebeyo que seguramente no hará la transformación profunda que desde la izquierda se anhela, pero que iniciará el camino progresivo hacia mejores condiciones de justicia y equidad. Porque Colombia necesita una transformación política, social, económica, hoy queremos levantar la voz para decir: ¡Colombia necesita un gobierno plebeyo!

(1) “¿Es la “izquierda” un significante agotado en el “sentido común” colombiano?. Texto disponible en: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/es-la-izquierda-un-significante-agotado-en-el-sentido-comun-colombiano

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