Francia: militantes de Melenchón por la abstención

07:31:00

Con el 70% de los franceses expresando desagrado por la opción que se les da a votar en las presidenciales del domingo (Emmanuel Macron o Marine Le Pen), solo el 30% de ellos llevará ese desagrado al extremo de abstenerse, señalan los sondeos. 

Por: Rafael Poch de Feliu / La Vanguardia

Es decir: una mayoría aplastante de descontentos hará de tripas corazón y votará. No será así en el seno del movimiento de la izquierda, la Francia Insumisa, liderado por Jean-Luc Mélenchon, cuyo pujante ascenso es uno de los datos más significativos de estas elecciones, especialmente con miras a las legislativas de junio.

Versión francesa de la izquierda podemita, la Francia Insumisa  decidió, antes de las elecciones, que consultaría  a sus 508.000 adheridos sobre qué hacer si su candidato no pasaba a la segunda vuelta. El movimiento ganó 8,5 puntos respecto a su anterior forma en 2012 (Front de Gauche), el ascenso más importante de esta campaña, pero sus más de siete millones de votos se quedaron a medio millón de la clasificación.

Mientras el conjunto de los políticos hizo su recomendación de voto en la segunda vuelta, Jean-Luc Mélenchon puso en marcha la consulta interna, de acuerdo con los procedimientos de expresión de este tipo de nuevos movimientos en los que los líderes son más delegados que jefes.

Mélenchon ha dicho, "no votaré al Frente Nacional, yo lucho contra el Frente nacional y digo a todos los que me escuchan: no caigáis en el terrible error de emitir un voto para el Frente Nacional pues empujaríais al país hacia un incendio general". Esta posición fue ampliamente criticada por los políticos y los medios de comunicación, pero cayó muy bien entre sus partidarios.


La consulta interna es electoralmente irrelevante

Casi 250.000 de ellos participaron en la consulta organizada por internet y ayer se conoció su resultado: el 65% se declaró por el voto en blanco o la abstención, y solo un 35% se declaró partidario de votar a Macron. La consulta no  tiene por objetivo dar una consigna de voto. La única consigna es no votar por Le Pen. Su resultado es a todos los efectos irrelevante, pues refleja el sentir de apenas 170.000 activistas, es decir el 3,4% de los 7 millones de electores izquierdistas.
Lo electoralmente relevante es el electorado y ahí las cosas son bien diferentes: el 52% de los votantes de Mélenchon votarán Macron, según el último sondeo. Otro 31% se abstendrá y otro 17% votará a Le Pen, diga lo que diga Mélenchon. En el campo de la derecha, el electorado de Fillon, abunda más el voto a Le Pen (29%) y el voto a Macron es menor (49%), con un 22% de abstencionistas. Eso no impide que el escándalo esté servido y se presente a la izquierda como una especie de aliada de la extrema derecha.

La clave de este clima son las legislativas que tendrán lugar en junio, con los dos partidos del establishment en ruinas, socialistas y Republicanos, el Presidente electo (Macron) sin partido, y una autopista abierta para la Francia Insumisa. 

Sobre 577 circunscripciones, la izquierda de Mélenchon obtuvo en la primera vuelta más de 12,5% del voto del censo electoral. Ese es el requisito para pasar a la segunda vuelta en las legislativas. La izquierda ganó en ciudades tan importantes como Marsella, Toulouse, Lille, Montpellier y Grenoble, y el voto a Mélenchon fue de adhesión a su programa y discurso en un 94%, mientras que el de Macron fue mayoritariamente "táctico". El electorado de Mélenchon es, además, el más compacto sociológicamente: mayoría de jóvenes y un reparto parecido entre clases medias, cuadros, sectores populares y demás.  Todo eso explica que se siga hablando tanto, y tan mal, de Mélenchon en esta segunda vuelta en la que no participa: hay miedo a que la izquierda gane lo que ya se denomina como "la tercera vuelta", es decir las legislativas de junio.

De cara al domingo el sentir de esos 170.000 activistas izquierdistas es irrelevante. El nivel de abstención no lo será. También será importante el debate televisado de esta noche entre Macron, que como orador es bastante flojo, y Le Pen que está aprendiendo a hablar sin mirar papeles. Pero incluso en la peor de las configuraciones para Macron, éste lleva una ventaja de 20 puntos a Le Pen, cuya victoria el domingo es prácticamente imposible.


Apabullante campaña mediática

Por si acaso, los medios de comunicación bombardean de una forma inusitada. Ayer, en el quiosco estaban alineados, uno al lado del otro, los siete principales semanarios de Francia: todos llevaban la foto de Macron en portada. Todos con titulares favorables al candidato excepto uno (Valeurs actuelles), el menos leído, que se anuncia como, "el único semanario favorable a Marine Le Pen". Y al lado de los semanarios, los diarios. Uno de ellos, Liberation, dedicaba toda su portada a una foto de Marine le Pen, con el titular, "No".  Les Echos, el diario de los negocios, también ponía a Le Pen en portada con el titular: "Proyecto FN, las empresas lanzan la señal de alarma". Y fuera del quiosco, lo mismo. Este era el menú de artículos ayer recomendados por el portal digital preferido por los periodistas (por orden de aparición): "El fotógrafo de Le Pen "like" el nazismo", "El único eslogan que vale es simple: Ni Le Pen, ni Le Pen","El domingo votaré por Europa y la tolerancia","La Croix (diario católico) vota Emmanuel Macron", "Gilles Kepel (experto en terrorismo): "La victoria de Marine Le Pen forma parte del proyecto yihadista". "De Gaulle. Su nieto se las tiene con Dupont-Aignan y el FN". "Yannis Varufakis: "Emmanuel Macron quiso salvar a Grecia, votad por él". "Las mentiras de Le Pen sobre el proyecto Macron". 


Una presión apabullante. Utilidad discutible: el 71% de los franceses no considera independientes a los periodistas.


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