El Atleti, un caso único

07:21:00

Pocos son capaces de igualar en el planeta fútbol el mérito del club rojiblanco, un caso único de resistencia a ser devorado por el gigante con el que comparte ciudad

Por: Ricardo Uribarri / Ctxt

En el deporte, como en la vida, el valor de tus éxitos es mayor o menor dependiendo del adversario al que te enfrentas. Y, desde ese punto de vista, nadie es capaz de igualar en el planeta fútbol el mérito del Atlético de Madrid, un caso único de resistencia a ser devorado por el gigante con el que comparte ciudad. Ser capaz de alcanzar el cuarto puesto del ranking de clubes de la UEFA cuando convives junto al equipo más grande del mundo, el que más títulos, seguidores, dinero y apoyo mediático tiene a nivel global, merece un reconocimiento mucho mayor del que se le otorga desde los altavoces mediáticos.

Frente a esa competencia diaria, que el Atleti posea el palmarés que ha conseguido en su historia y sea un equipo conocido y cotizado en el mundo tiene más importancia que si lo hubiera logrado siendo el único club de una capital como la española. Basta con comparar el nivel actual de otras entidades, algunas históricas, que también comparten ubicación con vecinos más poderosos. ¿Dónde están el Torino, el Munich 1860, el Sporting de Portugal, la Lazio, el Espanyol…? ¿Dónde estaba el Manchester City hasta que lo compró un jeque? ¿Qué lugar ocupan en la clasificación continental?

No se preocupen en buscarlo. A pesar de la aportación multimillonaria de Mansour Bin Zayed Al Nahayan, hermano del emir de Abu Dabi, desde que en 2008 adquiriera el City, el equipo “blue” ni siquiera está en el top ten del ranking, quedándose en el duodécimo lugar. Pero es que antes de que llegara el jeque, ocupaba el puesto 86. La Lazio, inferior en títulos a la Roma, se queda en el 33; el Sporting, vecino en Lisboa del Benfica, está en el 57; el otro equipo de Liverpool, el Everton, lo encontramos en el 71; el mítico Torino, viviendo a la sombra de la poderosa Juventus, no pasa del 77; el Espanyol y el Munich 1860 ni siquiera aparecen en la lista…

Y eso que ninguno de estos tiene que competir con el Real Madrid. Otro equipo no habría resistido el peso de estar al lado de ese monstruo y habría desaparecido o sería residual. Pero el Atleti ha luchado toda su vida por plantar cara, por no dejarse pisar y en muchas ocasiones, ha conseguido sobresalir por encima del hermano multimillonario y famoso. Es significativo que los rojiblancos rocen el podio continental al mismo tiempo que su eterno rival atraviesa una época brillante, con tres finales de Champions en cuatro años y varios títulos más. No han crecido los atléticos a todos los niveles –resultados, masa social, economía, repercusión– a costa de un bajón del otro, sino a pesar del éxito ajeno.

“Pero han caído cuatro años seguidos contra el mismo rival en Champions, es un fracaso”, defienden los que juzgan al Atleti como si fuera un rival del mismo nivel que el vecino. No se dan cuenta que, por mucho que les duela oírlo a los seguidores rojiblancos, es lo normal. Un fracaso sería que el equipo que tiene 400 millones más cayera con el que no los tiene. Lo normal es que le elimine, no cuatro, sino ocho veces seguidas si se encuentran.

¿Cómo se puede definir como fracaso ser derrotado ante un rival que tiene suplentes que han costado el doble que el fichaje más caro en la historia del Atleti? (James 80-Falcao 40) ¿O que tiene suplentes por los que han pagado prácticamente lo mismo que los colchoneros por su refuerzo estrella de esta temporada? (Danilo y Kovacic 30-Gameiro 32). ¿Cómo se puede llamar fracasado a un club que es derrotado por otro que se va a gastar 45 millones en un chaval de 16 años que acaba de debutar en la élite?

Un fracaso para el Atleti sería que le eliminara un equipo de presupuesto muy inferior, y que además lo hiciera cuatro años seguidos. Porque ninguno de los rivales de Primera (dejando fuera a Real Madrid y Barcelona) tiene tanta desventaja económica con los colchoneros como tienen estos con merengues y culés (400 millones).

Por supuesto que el Atleti ha tenido épocas en las que estaba mucho más abajo de ese cuarto puesto actual en el ranking europeo. Por errores propios tuvo que pasar una travesía del desierto, con un descenso a Segunda incluido. Otros quizá no se hubieran recompuesto del golpe. Pero a lo largo de su historia ha sabido levantarse y seguir en la pelea.

Sí, ya sabemos que la gloria se la lleva el que más gana, que muchos solo valoran ser el número uno y que el Atleti jamás podrá superar en títulos y en potencial a su poderoso rival madrileño. Son conscientes de ello los seguidores atléticos, a los que no les debe importar mucho esa cuestión porque si no, tienen una fácil solución. Gran parte de culpa de que el Atleti esté donde está la tienen precisamente ellos, que son los que nunca se han dejado seducir por el camino fácil, los que han mantenido al club en los momentos más difíciles y los que, lejos de conformarse, como muchos creen, han ejercido de locomotora, tirando de la institución. ¿Cómo no van a poder presumir de sentimiento?

No le va a ser fácil al Atleti mantener esa cuarta posición en el ranking europeo. Por detrás aprieta la Juventus y el poderío económico de clubes como City, United y PSG deberá traducirse en algún momento en resultados en Champions. Pero los aficionados, el técnico, y los jugadores quieren seguir, al menos, en el mismo escalón, y seguir aspirando a luchar por títulos. Todos piden a los dirigentes del club, con mensajes realizados en las últimas semanas, que fortalezcan al equipo. Simeone ha sido muy claro: "Necesitamos seguir creciendo"; "El paso que nos falta parece pequeño, pero es grande"; "Ellos tienen jugadores de jerarquía y la jerarquía decide los partidos”.

Ahora mismo todo depende de la decisión que tome el TAS sobre la sanción que impide fichar al Atleti. Si finalmente es levantada, será el momento de que Gil Marín le dé armas al equipo para poder seguir plantando batalla la próxima temporada. Si la resolución no es favorable todo será mucho más difícil, pero en ese caso, la labor del dirigente será, al menos, evitar que jugadores como Griezmann se marchen.

Pocos como el gran Adelardo conocen mejor la idiosincrasia del Atleti a lo largo de su historia. “Este club representa una serie de valores, como el sacrificio, la lucha y la rebeldía frente a los poderosos”. Esas señas de identidad, entre otros apoyos, como el citado de la afición, le han permitido no ser engullido cuando tenía muchas papeletas para ello. Y es justo reconocerlo. 

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