Santos, Uribe y las Farc al desnudo

06:37:00

El mensaje ciudadano del 2 de octubre de 2016 enviado por el pueblo colombiano fue absolutamente claro: “¡Arreglen ese entuerto entre ustedes!


Todos nos conocemos a nosotros mismos y a los demás pero hacemos como si no lo supiéramos. Soportamos la mentira para poder vivir juntos. Inventamos un “goce” (justificación o “camuflaje” a manera de disimulo) para no enfrentar la Realidad que nos podría enloquecer, llevar al suicidio o arriesgarnos a actuar con contundencia transformadora.

Un “goce” es una aceptación cínica de la falsedad que nos permite gozar de la vida pero que siempre estará allí, como cuestionamiento y martirio. En sí, es un antídoto adictivo que usamos para poder sobrellevar nuestro “trauma fundante”, nuestra “anomalía original”. Ese “goce” es el verdadero sustento y soporte de la ideología dominante, su esencia[1].

Unos ejemplos basados en la política colombiana nos pueden servir para entender el concepto:

Todos sabemos que Santos es un jugador, que es calculador y mentiroso. Pero, se la jugó por la paz, así haya conseguido sólo el desarme de las FARC que era lo que pretendía. Le abonan ese hecho. Sin embargo, él mismo y todos los que se han apegado a su gestión, tienen que mentirse a sí mismos, vender la idea de que Santos es bien intencionado, que es un progresista y demócrata. Además, como no pueden “desnudarlo” en sus esencias íntimas (posa de ser un “gentleman” que impulsa la “tercera vía” y un “buen gobierno” pero pertenece a una estirpe oligárquica retrógrada y conservadora), intentan construir otra mentira para darle continuidad a lo que han conseguido al lado de él en los últimos 8 años, y por tanto, ya organizan e impulsan la “Unión de la Paz”, liderados por el ex-presidente Ernesto Samper y De la Calle Lombana.

En el mismo sentido, todos sabemos que Uribe es un dirigente frentero pero mañoso. Que se la jugó para debilitar a las FARC usando armas legales e ilegales, alianzas con mafias y todo tipo de delitos. Le reconocen esa acción. No obstante, él y todos los que lo siguen, tienen que mentirse a sí mismos, promover la idea de que Uribe nunca ha estado al tanto de los crímenes, que es una víctima del conflicto y que tiene buen corazón. Igual, como no pueden “desnudarlo” en su complejidad (es hijo de un campesino paisa que se enriqueció al lado de Pablo Escobar y no soporta a la oligarquía bogotana pero quiere parecerse a ella), intentan mantener la mentira para acceder al gobierno, y por tanto, ya construyen la “Unión de la Guerra” contra el “castro-chavismo” con Pastrana, Ordóñez, la Ramírez, Jaime Castro y los numerosos “popeyes” que están reclutando. 

Así mismo, todos sabemos que las FARC surgieron de un verdadero conflicto social y político pero que por erradas decisiones estratégicas su proyecto político-militar se enlodó en medio de una guerra extremadamente degradada. Pero, ellos y todos los que los siguen, tienen que mentirse a sí mismos y hacer creer que las FARC fueron obligadas a degradarse, que no tienen ninguna responsabilidad, y que con sólo dejar las armas se convierten en blancas palomas. Y, como no pueden “desnudarlas” en su incoherencia interna (es una guerrilla nacida de la resistencia campesina-indígena ‘liberal-gaitanista’ que mutó hacia la ortodoxia marxista), intentan elaborar una mentira para construir su proyecto político sin pagar el costo de sus errores pero sabiendo que deben “lavarlos” en forma callada. Por ello, inevitablemente, harán parte de la “Unión por la Paz” al lado de la burguesía burocrática. Ya lo hacen.         

No obstante, la dinámica de los acontecimientos ha obligado a que esos actores se vayan desnudando solos. Al hacerlo contribuyen con la exposición del “síntoma” que no es otro que el “espíritu cortesano” presente en nuestra formación social y cultural. Esa anomalía original nos llevó a creer que necesitábamos de un amo, un patrón, un burgués “progresista” u otro “nacionalista” para poder sobrevivir. Todos han quedado expuestos en su debilidad estructural.

La verdad es que ese síntoma está siendo demolido poco a poco. El mensaje ciudadano del 2 de octubre de 2016 enviado por el pueblo colombiano fue absolutamente claro: “¡Arreglen ese entuerto entre ustedes! ¡No nos representan!”. Es una original expresión de “cinismo plebeyo” (kinismo[2]), que es un instrumento irónico, sarcástico, mordaz y cáustico de los subalternos.

Eso significa que los Ciudadanos del Común han aprendido a “ver” más allá de los ropajes. Están empezando a empoderarse y no temen “desnudar” al que sea. Eso es muy bueno.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

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