Listas cerradas versus listas con voto preferente.

05:45:00

En el Congreso de la República por estos días se viene negociando y configurando el apoyo a uno de los cambios más importantes que podría tener el sistema electoral del país para 2018. Cerrar las listas.
Al interior de la mayoría de los partidos políticos ya existe consenso para apoyar la propuesta que presentará el gobierno nacional en los próximos días en el legislativo a través de “fast track” para que en las elecciones de 2018 los partidos se presenten en lista cerrada para el Congreso.
El Partido Liberal es la excepción. Fuentes consultadas por Ola Política comentan que por ahora, la posición de la colectividad roja será la de apoyar la lista cerrada pero no para las elecciones del próximo año.
Todo apunta a que los colombianos cambiarán su forma de votar, ya no lo harán por las personas, sino por los partidos políticos. Las discusiones se tornarán fuertes al interior de las colectividades para decidir el orden de las listas, en dónde los antiguos defenderán sus espacios mientras los nuevos deberán abrirse camino en los cupos que pocos dejarán libres o en los últimos lugares de las listas con pocas opciones de entrar, los casos más representativos se verán en los representantes a la cámara que quieran ascender al Senado.
Los nuevos liderazgos buscarán movimientos políticos nuevos en los que puedan acceder a los primeros lugares, cuestión que en los partidos tradicionales será un gran desafío y que posiblemente irán más rápido que tarde asumiendo el desgaste propio de años de gobierno, es así como, deberán implementar mecanismos internos democráticos de conformación de sus listas para su elemental renovación.
 Uno de las principales motivos de apoyo con los que cuenta la lista cerrada, es la financiación actual de las campañas. Se prevé que para el 2018, el candidato deberá triplicar la inversión realizada en las elecciones anteriores,  lo que hace inviable para muchos continuar con voto preferente. Compactados y agrupados pueden generar mayor fuerza a menos inversión, pero es un alto riesgo que deberán asumir los partidos.
Actualmente algunos sistemas en el mundo manejan este tipo de lista, aunque existen variaciones de lo que teóricos llaman lista dura, en sistemas donde incluso un mismo partido puede presentar más de una lista cerrada, véase el caso del sistema sueco.

¿ES EFICAZ APLICAR LISTAS CERRADAS EN EL CASO COLOMBIANO?

El Centro Democrático usó un sistema de lista cerrada en 2014, que recibió un significativo número de votos, y dejó lecciones sobre la pertinencia de cerrar o no las listas para todos los Partidos. Pues entre otras cosas, la elección de los puestos dentro de la lista, fue todo, menos democrático.
Entre las observaciones está la falta de democracia interna de los Partidos, controlados por grupos de parlamentarios, el control de listas que no garantizan realmente la paridad, y falta de claridad sobre el manejo de recursos de las campañas en general, pues los candidatos afirman desligarse de la responsabilidad sobre la financiación, en la medida que la campaña es por Partido y no por candidato.
En los casos de Partidos que tradicionalmente han optado por listas abiertas existe una gran cantidad de observaciones sobre los motivos para cerrarlas, sin generar mayores cambios como los mencionados.
La profesora de la Universidad Externado, Margarita Batlle, advirtió de los peligros de imponer este sistema de lista cerrada, y los argumentos de los Congresistas, quien para ella en realidad la promueven porque: “han logrado asegurar un caudal propio y están cansados de disputar esos votos con contrincantes de dos tipos: los candidatos de otros partidos y sus compañeros de lista, a quienes el partido les ha “prestado” el logo o el aval sin que en efecto vaya a trabajar por ellos” (Batlle, 2013)
Un candidato de la costa en una lista cerrada ya no buscaría enfrentarse a otro candidato costeño de su misma lista, sino que buscaría encontrar la forma de ganar la disputa la interior de los Partidos para quedar en un puesto más cómodo dentro de la misma.

¿SE ACABA LA COMPRA DE VOTOS?

No necesariamente, de hecho Batlle observó que como medida solitaria no era eficaz: “Esta práctica no dejaría de existir sino que cambiarían sus actores: ya no serán el candidato y sus brókers o mediadores, sino el partido y su maquinaria quienes compren los votos”
Sin democracia interna en los Partidos el voto solo cambiaría de tramitador, devolviendo el poder a estas organizaciones, además podría crear un efecto de centralización en la entrega de avales para que las diferentes listas se creen desde el Partido y no por directorios regionales de ese partido.
Consultas internas en los Partidos por ejemplo, son medidas rechazadas por parlamentarios y caciques, por considerarse costosas, o porque los partidos consideran que no es fácil llevar a sus verdaderos militantes a las urnas y garantizar procesos transparentes. La imposibilidad de crear medidas generales de este tipo, limita esa democracia y hace que las listas cerradas sean verdaderas ferias de venta de puestos.

LAS VENTAJAS

Las listas cerradas o bloqueadas (como son llamadas en otros países), pueden traer ventajas en ambientes que han tenido las reformas necesarias para su existencia, o dónde la cultura política permite un correcto uso de la medida.
Las académicas Irene Sotillos, y Lourdes López, lo expresan: “Gran parte de la lucha por los escaños se traslada de las urnas al interior de los partidos, lo que propicia una mayor organización y disciplina interna” (Sotillos y López, 2012). Lo cual es efectivo, solo si el Partido tiene el poder de cohesionar a los parlamentarios en su actuar ideológico, y político.
Además las listas cerradas fortalecen los sistemas de partidos, en la medida que las personas votan por sus programas y visión ideológica, en una lista de candidatos elegida en su interior de forma democrática, lo que permite desvirtuar el imaginario “yo voto por candidatos, no por partidos”.
Finalmente cabe en este análisis observar que la propuesta del Gobierno Nacional, por ahora no plantea grandes cambios en ninguno de los aspectos mencionados, como tampoco plantea cambios significativos al interior de los Partidos.
Y el cálculo político indicaría una necesidad de los Congresistas y actuales dirigentes de las mayorías que podrían darle vida a la medida, de no solo primero dejar organizado el sistema dentro de los partidos para que las decisiones se sigan tomando de la misma forma, sino además de garantizar sus lugares en las listas que se avecinan.
Una medida, muy cruda frente a las expectativas.
REFERENCIAS:
1.     Batlle, M. 2013. ¿Y si se acaba el voto preferente?. Razón Pública. http://razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7115-¿y-si-se-acaba-el-voto-preferente.html
2.     Sotillos I, Lopez L, 2012. Comportamiento político y sociología electoral. Tema 7. Universidad Nacional de Madrid, Madrid)

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