Abolir el voto preferente: regreso al pasado (o al bolígrafo).

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Este derecho que tenemos los ciudadanos a escoger los mejores candidatos de todas las listas presentadas a una elección, no podemos cedérselo a los partidos políticos ni permitir que ellos lo condicionen, como existe hoy con el voto preferente, que está en manos de cada partido político.
Por: Jaime Araujo Rentería / Desde Abajo
La tan cacareada, reforma política, tiene palabra de sus promotores (Gobierno y miembros de la Comisión), dos ejes fundamentales: la creación de una Corte electoral y la abolición del voto preferente. Éste último coincide, con una propuesta que en el pasado ya había hecho el gobierno santos por conducto de sus ministros (proyecto de Acto legislativo No 018/2014), por lo que se da como un hecho que gozará del favoritismo y respaldo del Presidente. 
El procedimiento para lograr el fin propuesto, es el de utilizar las facultades del fast track y se busca legitimarlo en los acuerdos de La Habana, en los apartes donde éste hace referencia a la ampliación de la democracia en Colombia. Nada más restrictivo de la poca democracia acá existente que la abolición del voto preferente. Nada más favorable a los políticos corruptos que la eliminación del voto preferente y el regreso a las listas cerradas, y al bolígrafo de los directores de los partidos políticos.
Hoy en día, existe la tendencia a identificar democracia con elecciones; de manera que donde no existen elecciones decimos también que no existe un régimen democrático. Puede existir un remedo del proceso electoral, y la ausencia de verdaderas garantías electorales, lo que nos permitiría afirmar que aunque haya elecciones no hay verdadera democracia. Lo que sí es cierto es que no hay democracia donde no hay procesos electorales que garanticen el derecho fundamental a elegir y ser elegido.
Si democracia se identifica con elecciones, éstas se identifican con votos. Se vota básicamente por dos razones: para decidir o para escoger un representante que decida por uno. Cabe recordar que el voto se inserta dentro de las técnicas electorales, utilizadas algunas por las órdenes religiosas del alto Medioevo que no pudiendo acudir ni al principio hereditario ni a la fuerza, con el voto proveían a elegir a sus superiores. Hasta fines del siglo XVII se utilizaba un sistema de unanimidad, como el que se conserva hoy para la elección del Papa de Roma. Después comenzó a utilizarse el principio de la mayoría y luego se pasó al sistema de la representación proporcional, que es el más utilizado hoy en día.
Fue la Revolución Francesa la que trajo un cambio fundamental en la concesión de la representación política. Antes de ella el derecho del voto venía atribuido a las familias, a las corporaciones, o a los estados; con la Revolución se entregó el derecho de voto a los individuos y más exactamente al ciudadano; del grito revolucionario:“A las armas ciudadanos” se pasó al rugido de “A las urnas ciudadanos”.
Las elecciones implican la sucesión de una serie de actos (proceso), donde hay que considerar cinco momentos fundamentales: a) Quienes son los electores (o quienes pueden elegir); b) Requisitos exigidos a los candidatos (o quienes pueden ser elegidos) y a los partidos; c) Las circunscripciones electorales y d) La Adjudicación de puestos o escaños. E) La solución de los conflictos electorales (administrativa, judicial o electoralmente).
Adjudicación de puestos o escaños
La adjudicación de escaños se hace utilizando los sistemas electorales, que pueden clasificarse en dos grandes grupos: sistemas de mayorías y sistema de representación proporcional.
1. Sistema de mayorías
Supone, que quien obtiene la mayoría, se lleva toda la representación. Cuando se va a elegir un sólo representante (circunscripción uninominal), necesariamente se utiliza el sistema mayoritario; puede utilizarse también cuando se va a elegir más de un representante (circunscripciones plurinominales).
El criterio mayoritario puede ligarse a una sola votación, caso en el cual se elige a quien obtenga la mayoría incluso relativa, o puede vincularse a una doble votación, con escrutinio mayoritario a dos vueltas; en este último caso, en la primera vuelta se elige a quien obtenga la mayoría absoluta (mitad más uno de los votos); si nadie la obtiene, en la segunda vuelta es elegido quien consigue la mayoría incluso relativa (normalmente, en la segunda vuelta, sólo participan los dos candidatos más votados en la primera).
2. Sistema proporcional
Supone, la escogencia de los representantes de manera que reflejan más exactamente las opiniones de los electores. Se busca que quien tenga más votos, tenga más representación, pero que también la tenga quien tiene menos votos, o sea, las minorías.
En las circunscripciones plurinominales, donde se aplica el criterio proporcional, los candidatos se presentan agrupados en listas.
Los electores o sufragantes pueden votar por toda la lista sin posibilidad de modificarla (bloqueada), o pueden modificarla (tachando nombres, cambiando el orden de los candidatos, sustituyendo o combinando nombres de distintas listas etc.). En este caso se persigue una mayor libertad del elector.
En las listas cerradas los electores no tienen posibilidad de determinar quién será el representante de su partido y no permiten cambios ante hechos imprevistos, como sucedióen las elecciones de 1990, para la reunificación de Alemania, un candidato que encabezaba una lista fue denunciado como informante de la policía secreta cuatro días antes de las elecciones e inmediatamente expulsado por el partido; pero como las listas eran cerradas, los votantes tuvieron que votar por él si querían apoyar a su partido.
Más allá de la proporcionalidad, se puede pensar en otras formas de comportamiento de los sistemas electorales. Una de ellas consiste en evaluar que nivel de opción se le ofrece a los electores en las papeletas en cada uno de los sistemas.
Mi experiencia como estudioso del derecho electoral, y como Magistrado del Consejo Nacional Electoral, es que el derecho electoral es instrumental y por lo mismo es que puede ser utilizado democrática o antidemocráticamente. Las razones de esa afirmación son las siguientes: el derecho electoral es instrumental, ya que la primera pregunta que tenemos que hacernos es ¿què queremos hacer¿y una vez definido que queremos del derecho electoral, utilizamos el instrumento adecuado para lograr el fin buscado. 
Por ejemplo, si nosotros queremos quitarle poder a los ciudadanos y darle un gran poder a los partidos políticos, a sus directores y a las mafias que se han apoderado de ellos, pues entonces utilizaremos para fortalecer a los partidos un instrumento como el de la lista cerrada que le permite a esas mafias, y a los directivos del partido, organizar su lista como ellos quieren y al elector no le toca más que votar en el orden establecido por el partido; pero si lo que queremos es otra cosa, democrática, como por ejemplo darle mayor autonomía al elector, entonces el derecho electoral recurre a una figura como la del voto preferente, que permite al elector modificar la lista del partido, ya que quien tenga más votos preferentes ocupará el primer lugar, y así sucesivamente. 
Si lo que queremos es darle la libertad absoluta al elector, el sistema electoral permite que el elector haga su propia lista escogiendo los candidatos de distintas listas de tal manera que la lista del elector puede ser completamente distinta a la que presentaron los partidos, ya que su lista puede contener candidatos de varias listas y conformar una lista propia escogiendo candidatos de cada una de las listas, de los distintos partidos. Este sistema, es más democrático, pues privilegia claramente al elector sobre los partidos políticos.
Panachage
Dentro del sistema de listas abiertas, se tienen varias modalidades, siendo una de ellas el denominado voto preferente, que permite al ciudadano elector escoger un candidato de su preferencia dentro de una lista, como es el caso actual de Colombia, o varios dentro de esa misma lista; incluso, en algunos casos, de indicar los candidatos que no son de su agrado (voto único transferible: los electores expresan sus preferencias por los distintos candidatos de la misma lista, numerándolos consecutivamente (1, 2, 3, etc.). Se cuenta el número de primeras preferencias que obtuvo cada candidato).
El más democrático de los sistemas de listas abiertas, es el PANACHAGE, que da a los votantes más de un voto por la misma papeleta y les permite distribuir sus votos entre los candidatos individuales de diferentes listas de los partidos. El elector puede votar por todos los candidatos de una sola lista, sólo por algunos candidatos dentro de una lista, o escoger candidatos de distintas listas, por lo que puede terminar haciendo su propia lista.
En las listas del sistema de representación proporcional con panachage: los votantes tienen tantos votos como escaños en disputa. Los electores distribuyen sus votos entre los candidatos de su preferencia independientemente de la lista a la que pertenezcan. Se suman los votos recibidos por cada candidato y los escaños se le asignan a los más votados. También se puede emitir un solo voto por una lista de partido, lo que implica que le corresponde un voto a cada uno de los candidatos.
Este sistema que es el más democrático y que le da el poder electoral a la sociedad civil, se utiliza en las elecciones a todos los niveles en Luxemburgo, Liechtenstein y el país por antonomasia de la democracia directa: Suiza. En las elecciones parlamentarias en Ecuador (Ley electoral, Art. 120; en las elecciones para representantes a la Asamblea Nacional y al Parlamento Andino, así como para consejeros regionales, concejales municipales y vocales de las juntas parroquiales rurales, los electores marcarán la casilla que identifique a cada candidato de una sola lista o entre listas, hasta el máximo de la representación que corresponda elegir).
También en el Salvador,donde el panachage o voto cruzado para la elección de diputados, en el que los salvadoreños pueden optar por apoyar solo al candidato, votando por rostro, sin que el voto vaya al partido que lo postula. Asimismo, pueden votar por bandera (partido) o por los candidatos de más de un partido; y en Honduras(ARTÍCULO 193. DIPUTADOS AL CONGRESO NACIONAL. La declaratoria de elección de Diputados al Congreso Nacional se efectuará aplicando el procedimiento siguiente: 1) En cada Partido Político, Alianza o Candidatura Independiente se establecerá el orden de precedencia conforme a las marcas obtenidas por cada candidato en forma individual, ocupando el primer lugar dentro de la planilla correspondiente el que haya obtenido el mayor número de marcas y así sucesivamente en el orden descendente hasta completar el número de cargos; 2) Se obtendrá el total de votos válidos de cada Partido Político, Alianza y Candidatura Independiente sumando las marcas obtenidas por cada uno de sus candidatos);así como en las elecciones locales en la mayoría de los estados Alemanes(Lander) y en las comunas francesas que tienen menos de 1.000 habitantes. El Principado de Mónaco (donde Cada votante puede aprobar una de las listas en su conjunto, o reemplazar algunos de los candidatos de las diferentes listas del partido / coalición (“panachage"), por otros de otras listas, indicando el nombre completo de los candidatos de su elección.).En Suecia cerca de 25% de los electores regularmente votan por un determinado candidato, por lo que resultan elegidos algunos individuos que no lo lograrían si las listas fueran cerradas.
El panachage es el más flexible de los sistemas de listas abiertas. La posibilidad de votar por más de un candidato de las diferentes listas de partidos o la de emitir más de un voto por un solo candidato (conocida como acumulación), o tachar candidatos, le ofrecen al elector una medida adicional de control y de verdadero poder soberano.
En Finlandia, el votante, tiene el máximo poder, ya que no se vota directamente por los partidos políticos, sino directamente por los candidatos. En primer lugar, los votantes emiten un solo voto para su candidato preferido directamente, y no para su partido preferido, poniendo el número correspondiente del candidato en la papeleta de votación (similar a lo que sucede en Brasil); comolos electores deben votar por candidatos: el número de escaños que recibe cada partido depende del número total de votos que hayan obtenido sus candidatos y resultan elegidos aquellos que hayan recibido el mayor número de votos en forma individual
Las razones ocultas de quienes pretenden abolir el voto preferente.
1.- Cercenar aun másla poca democracia que existe en Colombia
2.- Amputar los mecanismos de participación ciudadana
3.- Perpetuar el caciquismo y el gamonalismo político e impedir que las nuevas generaciones accedan a la representación política
4.- Mantener en el poder a una clase política corrupta y a los contratistas que los financian.
5.- favorecer y estimular la corrupción
Veamos algunas de las ventajas del voto preferente, que son validas también para el panachage
Las ventajas del voto preferente
Es un elemento efectivo de democratización de los partidos, pues mejora la relación votante-elegido: el poder de los gamonales o caciques dentro del partido queda contrapesado por el voto del ciudadano.
Obliga a los partidos a confeccionar sus listas tomando en cuenta el mayor consenso y representatividad de los postulantes antes que su pertenencia o cercanía a los círculos de poder dentro del partido, o a quienes los financian económicamente.
La responsabilidad de definir quiénes llegarán al Congreso es compartida entre los ciudadanos y el partido, teniendo en todo caso los primeros la última palabra, con lo que se acaban muchas de las tensiones que se podrían acumular contra los partidos y el sistema político en su totalidad.
Corrige las elecciones internas en los partidos, en razón de que éstas no se hacen, o se hacen de manera amañada, ya que finalmente los ciudadanos, al marcar sus preferencias al momento de votar, son los que deciden el orden de la lista.
Los titulares de la soberanía son los ciudadanos no los partidos
La mala imagen y el deterioro de los partidos no proviene de la existencia del voto preferente; como tampoco depende del PANACHAGE, este argumento no es más que un recurso retórico hábil para encubrir la corrupción, podredumbre y descomposición de los directores de los partidos y de los candidatos que ellos escogeno avalan; es otra forma de hacer culpable a un derecho ciudadano de escoger a sus representantes, de la putrefacción de quienes dirigen a los partidos, de su incompetencia en la defensa de los derechos humanos del pueblo, o de los vicios y deshonestidad de los candidatos.
Frente al dilema a que nos quieren someter quienes proponen la eliminación del voto preferente: escoger entre los ciudadanos y los partidos políticos; les decimos claramente que nuestra elección ya está hecha, que siempre ha sido y será a favor de los ciudadanos y de sus derechos; que así como no aceptamos un modelo de Estado donde los ciudadanos deben renunciar a sus derechos en favor del Estado, tampoco aceptamos que los pierda a favor de los partidos políticos. Que para nosotros, como sociedad civil, lo principal y fundamental es el ser humano y sus derechos, y que cualquier institución, llámese Estado o partidos políticos, debe estar al servicio del hombre y de sus derechos y no al revés.
El proceso de paz en Colombia ha estado pletórico de paradojas, pues se nos dice una cosa y se hace todo lo contrario: se nos dijo que se iba a dar un proceso de paz con justicia social y sólo se nos dio la cesación parcial de un conflicto armado; se nos dijo que iba a cesar la violencia política y económica contra los derechos del pueblo y ésta no ha disminuido sino que ha aumentado, incluido el asesinato de líderes populares y la represión de la legítima protesta social; se nos dijo, que los acuerdos de La Habana eran el pasaporte hacia un futuro luminoso, transparente, promisorio, hacia la tierra prometida y el retorno al paraíso perdido.
Nos digeeron que todo lo abominable del pasado, comenzando por la corrupción, las mafias en la política, la inmoralidad social y administrativa; la putrefacción y la podredumbre en la política, quedarían atrás; y que el tránsito del reino del vicio al de la virtud se haría de la mano del pueblo por medio de un plebiscito y ante el primer fracaso, en vez de ampliar mucho más la democracia económica y política y perseverar en la labor de persuasión del pueblo, corrieron despavoridos a refugiarse en quienes simbolizan todo lo abominable del pasado: la clase política y especialmente en su cuartel general, el Congreso de la República; y para el pueblo sólo tuvieron calificativos insultantes y estigmatizadores de: brutos, estúpidos e ignorantes.
Ante la explosión que tuvieron en sus manos de la bomba de hidrógeno de la corrupción, nos prometieron que la combatirían y que el proceso de paz ayudaría a luchar contra ella, por ese paradójico que muchos de los contratos que se han hecho para desarrollar los acuerdos de La Habana, estén también manchados por la corrupción, pues hace unos días uno de los miembros del secretariado de las FARC denunciaban como ellos compraban, hasta hace poco arroz a 3.000 pesos para darle a sus miembros, y hoy ese mismo arroz los contratistas lo facturan a 15.000 pesos; y lo más paradójico, es que el Congreso de la Republica y Rey de la mermelada, el corruptor de los corruptores, sea el abanderado de la lucha contra la corrupción.
Se nos dijo también, que los acuerdos de La Habana servirían para ampliar la democracia política y la democracia económica, y esta propuesta de suprimir el voto preferente han querido enmarcarla y legitimarla dentro de esos acuerdos; lo que es otra prueba paradójica de que el camino hacia el infierno puede estar lleno de “buenas intenciones”; de que se puede justificar un medio perverso como un fin noble y de que se puede actuar contra la democracia hablando de una fementida “democracia”.
Si de verdad queremos ampliar la democracia en nuestro sistema electoral, no sólo no debemos abolir el voto preferente, sino ampliarlo al voto preferente dentro de todas las listas, donde el votante prefiera escoger los mejores candidatos de todas las listas y hacer la lista más óptima; que recoja a los candidatos más honestos y más capaces de todas las listas, que es lo que permite el PANACHAJE, pues permite a los ciudadanos electores de la sociedad civil tomar el control sobre los candidatos, poniéndolos fuera de las manos de las élites o directores de los partidos corruptos y colocarlos en las manos de los electores.
Este derecho que tenemos los ciudadanos a escoger los mejores candidatos de todas las listas presentadas a una elección, no podemos cedérselo a los partidos políticos ni permitir que ellos lo condicionen, como existe hoy con el voto preferente, que está en manos de cada partido político; por el contrario debe ser un derecho de todos los ciudadanos frente a todos los partidos políticos, que deben someterse a este sistema de PANACHAGE, ya que así lo exige la lucha contra la corrupción y contra las mafias que se han apoderado de los partidos políticos.
La lucha por el panachage, esta vinculada a la lucha contra la corrupción que azota a Colombia, no por azar un estudioso y conocedor del sistema electoral como es CRAIG ARCENEAUX, en su libro, DEMOCRATIC LATIN AMERIACA aun no traducido al español, en la página 339 dice: “un político corrupto puede sobrevivir bajo un sistema de listas cerradas, si él o ella cuentan con el apoyo o complicidad de las élites o directores de los partidos políticos. Pero al mismo político corrupto es seguro que será sancionado por los votantes equipados con un voto preferente obligatorio, o con el PANACHAGE”.
Posdata: no olvidemos la cita que tenemos el 1 de mayo de salir a marchar contra la corrupción de todos, por la ampliación de la democracia política y económica, para que todos los colombianos tengan todos sus derechos y por la Asamblea Nacional Constituyente, popular, democrática y soberana que diseñe las instituciones que realicen los cambios estructurales que Colombia necesita, incluida la verdadera lucha contra la corrupción.

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