Los otros (in)dignados y la reforma democrática subalterna

09:22:00

La organización del prestigioso ingeniero civil, Luis Carlos, utilizando su periódico, puesto que es el mayor accionista de El Tiempo, ha puesto a Corficolombia a hacer declaraciones a los cuatro vientos que: “se declara indignada antes estos hechos inaceptables de corrupción que les han hecho un enorme daño a Colombia y que la justicia investiga...”

Por: Miguel Angel Herrera Zgaib / Semanario Caja de Herramientas 

“Cualquier especulación acerca de los supuestos pagos ilícitos realizados por Corficolombiana es absolutamente falsa e irresponsable”.
Declaración pública de la Corporación, ET 9/03/17, p. 6.


Colombia es el país de Jauja, a ratos, cuando sube en los escalafones de felicidad, y baja, cuando se revisan los índices correspondientes a la depresión. Los estudiosos están que se devanan los sesos para explicar esta conducta “extremosa”.

Pero, ahora que Odebrecht, porque así lo demandó e investigó el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, ha empelotado literalmente a la clase política, para recordar a Gaetano Mosca, todos están con los nervios crispados excusándose hasta más no poder.

La organización del prestigioso ingeniero civil, Luis Carlos, utilizando su periódico, puesto que es el mayor accionista de El Tiempo, ha puesto a Corficolombia a hacer declaraciones a los cuatro vientos que: “se declara indignada antes estos hechos inaceptables de corrupción que les han hecho un enorme daño a Colombia y que la justicia investiga...”

¿Y qué?

Don Luis, no ha dicho que Corficolombiana devolverá los dineros recibidos por la obra Ruta del Sol II. Resulta sí, que quien era presidente de la Corporación, José Elías Melo, está en la mira. Hay un conjunto de pruebas ordenadas para determinar si él algo supo de los sobornos.

El hecho es, por lo pronto, que la cabeza de Odebrecht en Colombia, entonces, Luis Antonio Bueno lo mencionó más de una vez, y no parece que para elogiarlos.

La gente enterada, se pregunta, y, ¿el Fiscal pasará la prueba de confianza? Porque él ha sido el abogado de cabecera con su oficina y asociados de ese conglomerado del que son parte Corficolombiana y Episol, una de sus filiales.

Está también claro que hubo actos de corrupción para ganar el proyecto de la Ruta del Sol II. Si, como estos (in)dignados de nuevo tipo reclaman abuso de confianza, ¿qué podríamos reclamar nosotros en este país de Jauja, que aún no logramos cambiar?

¿De qué (in)dignación) se trata?

Más aún, en la declaración señala Corficolombia que tuvo que aceptar una participación minoritaria, porque no podían acreditar la experiencia exigida por INCO, así que la administración de la Concesionaria de la megaobra corrió por cuenta y riesgo de Odebrecht.

Con esta retórica, se indica que fue apenas hasta el 2016, que les llegó la noticia de iliquidez y, entonces, Episol reclamó instrumentos excepcionales de control. Dicho en forma simple, en todos los años anteriores todo marchaba sin tacha, y los dividendos obtenidos entraban a la caja de Corficolombiana sin problemas, en proporción al 33 por ciento de participación que tenía.

Los colombianos, así las cosas, le salimos a deber a la Organización de don Luis Carlos, exalumno de la Nacho, porque él y ellos “en privado” tenían noticias con muchos meses de anticipación a que apareciera el Acuerdo que fijó responsabilidades por la conducta criminal de su asociada Odebrecht.

Un giro completo: la reforma subalterna

Luego, ya no solo los candidatos presidenciales del CD, los dos últimos presidentes de Colombia, sino los “cacaos” viven el streap tease que vino del sur, del Carnaval de Río y Sao Paulo. Todos nos han mostrado sus desnudeces y sus verdaderos intereses.

Veremos de qué modo se cierra el episodio criminal de parte de la Fiscalía, en cabeza del abogado del capital financiero; y qué pasa con la impunidad que sigue a la corrupción de manera consuetudinaria.

No hay duda. La crisis de hegemonía sigue su marcha, la dirección económica y política del país está desnuda delante de todos. Es tiempo de implementar la otra reforma política que los ponga en cintura a todos.

Está a la vista la disputa por la presidencia, y es necesario que haya unas primarias con las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda para establecer quién merece ser el candidato, y cuál es el programa con el que se comprometerá, y la lista de congresistas que lo acompañe.

Todo ello es posible, pensamos, con la fórmula de un Frente Común, en que la universidad tendrá que estar presente de palabra y obra, para animar la reforma intelectual y moral que garantice la profundidad de la reforma política y de las costumbres del país político que agoniza sin remedio.

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