El secuestro de la radio comunitaria

08:18:00

Estoy estudiando la existencia de otras experiencias exitosas de radio comunitaria, y encuentro que en la mayoría de los casos, la empoderación y apropiación de la radio por parte de la comunidad, determina el resultado de esta.

Por: Carlos Mario López Jeréz / Democracia en la Red

Cuando inicié el esfuerzo de escribir este relato, imaginé utilizar un estilo que denunciara lo que pasa frente a nuestros ojos, un escrito que pudiese llamar la atención de la opinión pública, sobre el tema de la radio comunitaria que hoy abordo; pero entiendo lo importante de reflexionar sobre el mundo de la radio comunitaria y su contexto, por esto voy a tratar de contar las dinámicas de manipulación a un instrumento que supone un carácter democrático y participativo, pero que en Colombia hoy está secuestrada por el establecimiento.

Aunque algunos filósofos como Lasswell consideraron a la comunicación cómo un camino a la democracia, hoy en Colombia la radio comunitaria está secuestrada, cuando digo secuestrada me refiero al manejo de las emisoras en los municipios de Cundinamarca, pues en la mayoría de los casos ASOJUNTAS es quien tiene el control de estas, y a su vez el gobierno de turno de cada municipio, pues son entonces los alcaldes los que dicen que se comunica, como se hace, quienes lo hacen y qué se invierte el dinero; una realidad lejana a los ideales democráticos pensados con la comunicación.

Estos manejos generan grandes distancias al ciudadano común de "su radio", del espacio que supone la participación, lugar que debería estar dispuesto para la comunicación de "su comunidad", creando esa distancia entre los líderes de opinión y la gente que recepciona el mensaje, en ese contexto la radio comunitaria no cambia el paradigma de la comunicación, por el contrario fomenta la apatía a la participación, dejando a las emisoras en su escencia democrática, como otro buen cuento para narrar.

Sí me equivoco, nada mal está, pues este es en un ejercicio fenomenológico, aquí no tengo la verdad, esto es una construcción desde mi experiencia de comunicador, por esto la relevancia de recordar; de escudriñar esa observación que me podría convertir en un científico social. Hace unos años, por allá en 2014 cuando hice mis primeros pinitos de radio en la emisora comunitaria Chía, entendí varias cosas en términos de producción y  dinámica política,; una de las condiciones que exigía Luna Estéreo era el pago mensual por hacer uso de unas pocas horas al aire, quisiera decir que por cuatro horas al mes me pedían una cifra irrisoria, pero lamento recordar, era alrededor de medio millón de pesos, lo que hacía que mi proyecto radial fuese insostenible acortándolo a un par de meses.

Este tipo de cobros, basados en argumentos de rentabilidad, pretenden excluir a aquellos independientes que puedan comunicar otra visión, que no represente al gobierno de turno, por esto impedimentos de tipo financiero truncan el ejercicio periodístico comunitario. En este punto entiendo que han secuestrado la radio comunitaria, está secuestrada desde el momento en que pierde su carácter popular, al funcionar como una empresa privada. En el caso de Chía, la radio era dirigida por el hermano del alcalde, que de comunicador tiene poco y de político mucho, una corbata que decide sobre la  herramienta comunicativa  del "pueblo", cuartando cualquier  sentido crítico de lo establecido, un hecho monopólico, un rapto de la comunicación.

Es cierto que otros comunicadores, llegan a un acuerdo con el gobierno local, teniendo la posibilidad de  usar la radio comunitaria, de informar y estar allí en contacto con la comunidad, eso lo aplaudo, pero aprieto mis dientes de pensar, que les toca informar, lo que el gobierno quiere y no le incomoda. Esto no los hace villanos, tampoco enajenados de la realidad, pero sí los cohíbe en su dimensión crítica, distanciándolos de ese periodismo imparcial que algunos pregonan; aunque respeto la parcialidad y creo en ella por eso hago este escrito, considero que el ciudadano oyente de esta radio no lo entiende así, el recibe el mensaje parcial y conveniente, esto tiene su efecto, causando modificaciones operantes en su sistema de pensamiento, sentimientos y opiniones, un ejercicio controlado, de verdades absolutas, alejando al ciudadano de cualquier elemento crítico, que le permita controvertir al gobierno de turno, por esto digo que  surge la manipulación y  el secuestro de la radio comunitaria.

Las emisoras comunitarias no son empresas con fines lucrativos sino democráticos, estos nodos están monopolizados como la mayoría de la comunicación en Colombia,  por esto hay que repensar la reglamentación de estos espacios, pues en la práctica no se cumple la ley. Aunque esto no parezca importante, así está reglamentado; la Resolución número 00415 DE 13 Abr de 2010, en el artículo 5 parágrafo 1 y 2 dice “1. Difundir la cultura, afirmar los valores esenciales de la nacionalidad colombiana y fortalecer la democracia. 2. Garantizar el pluralismo en la difusión de información y opiniones, así como asegurar los derechos y garantías fundamentales de la persona.” tal como se lee es ideal y muy bonito, pero en las tensiones políticas, en los temas que convoca el interese del gobierno municipal, ¿se cumple la ley?, ¿se garantiza la pluralidad?.

Algunos meses después de culminar el proyecto en la emisora de Chía, venía liderando una protesta socio-ambiental, en contra de una Alianza Público Privada de iniciativa privada que el gobierno municipal venía impulsando, era una troncal de ocho carriles, que pasaría por encima de la Reserva Thomas Van der Hammen y convertiría cuatro veredas de Chía en un corredor industrial de ocho kilómetros; Junto a la comunidad elevamos la protesta con marchas y reuniones, implementamos una estrategia de comunicación comunitaria para informar por medio de perifoneo, redes sociales y voz a voz, una interesante mezcla, pero que nos ocupará en otro momento. Pues en Luna Estéreo “la Emisora Comunitaria” no podíamos hablar, solo el alcalde y su secretario de gobierno tenían la potestad para referirse al tema.

No sobra agregar; jamás permitieron el debate al aire, emitieron información parcial y estigmatizaron a los ciudadanos que estábamos involucrados en el asunto, con señalamientos y macartismos, fue la censura entonces quien reino en la emisora; no voy a decir el nombre del comunicador que en esos días trabajaba el noticiero de la mañana, donde se hablaba de la APP, pero si tengo que decir que una mañana llamé a la emisora, pidiendo me dejaran hablar y recuerdo como el comunicador en cuestión me dijo -no lo puedo pasar al aire, usted me entiende me lo tienen prohibido- En ese momento entendí que estaba en frente de una radio secuestrada, que servía al gobierno y no a la comunidad, una radio que no trabajaba por el pluralismo, sino por el contrario un lugar que mostraba una sola cara de la moneda.

Estoy estudiando la existencia de otras experiencias exitosas de radio comunitaria, y encuentro que en la mayoría de los casos, la empoderación y apropiación de la radio por parte de la comunidad, determina el resultado de esta, sin embargo vale la pena acotar, en el contexto socio-político colombiano, los líderes comunales electos, son la duplicidad en pequeña escala de nuestra fracasada democracia representativa, su poder político es cooptado siempre por el gobierno de turno, esto hace que la comunidad no determine el destino de la radio, mientras sea ASOJUNTAS quien decida, la radio nunca más será comunitaria.


Al final, esto es solo una anécdota, un recuerdo, un suceso que queda en mi experiencia, que genera la necesidad de contarle a la gente que es la radio comunitaria en Colombia, que de comunitaria no tiene mucho, una reglamentación con la necesidad de replantearse, una radio hecha para que la domine el poder político, carente de pluralismo y sin sentido democrático, el acceso real de la gente a esta herramienta es nulo, esperemos sea un lugar para la democracia no para que repitan el ejercicio de los grandes medios en Colombia.

Share this

Related Posts