Alias mateo, presidente santos y mindefensa despistados

16:28:00

Gobernantes y administradores de justicia, deben hacer una rectificación ante la opinión pública, y la ciudadanía, por el tipo de noticia y señalamiento, y sindicaciones hechas a estos dos ciudadanos, uno de 20 años, y otro de 35, a quienes hasta la fecha no les ha sido probado la estigmatizante afirmación que son terroristas, y, además, responsables de tal conducta en los últimos 3 años.

Por: Miguel Angel Herrera Zgaib / Semanario Caja de Herramientas

“Duro golpe dieron Policía y Fiscalía con capturas de ‘Mateo’ y el ´Cojo´, responsables de terrorismo en Bogotá en los últimos tres años”. Tuit del presidente, 19:18, 24/02/17
“Según el expediente judicial, habría regresado de Cuba tras realizar, al parecer, un curso de explosivos”. El Tiempo virtual, 27.02.17, Bogotá, 3:35 pm. 

Los “despistados” 

A no pocos colombianos, entre los que me cuento, nos había parecido bastante difícil lograr superar el cinismo político y la ligereza moral que habían sido impuesto por el dos veces expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, con afirmaciones lapidarias, y su gracejo de cura parroquiano en trance de conquistar el que llamara “estado de opinión”, a partir de sus consabidos y lances con la prensa hablada y escrita. 

Pero, hace algo más de una semana, el presidente Santos, igualmente ocupante del palacio de Nariño, parece disputarle el lugar en cinismo y ligereza a su jefe anterior. Así resulta ante una serie de sus actuaciones, que arrancan con los episodios de Odebrecht, donde su director de campaña política, el Dr. Felipe Prieto se encuentra todavía metido en “calzas prietas,” sigue con la dizque conversa con Mr. Trump, a través del joven embajador en Washington, sin fijar posición ante el poderoso patrón del norte, sino más bien en espera de órdenes. 

El clímax lo produjo el trino presidencial, cuando se enfrentaban una oleada de atentados terroristas que agarraron desprevenidos a la policía y al Esmad, a poquísima distancia de sus cuarteles, y de los cuales al fin de cuentas se hizo responsable el ELN. Sin embargo, en el ínterin pareció fácil buscar inmediatos responsables. 

Así las cosas, primero fue el director de la Policía Jorge Hernando Nieto, en acompañamiento de la Fiscalía, dieron captura a dos personas, identificados ante los medios por los alias dizque de “Mateo” y el “Cojo”. El primero había sido capturado, el día 9 de febrero, mientras que el segundo, en realidad, era el estudiante Mateo Gutiérrez, fue apresado después, el 23 de febrero, en Unicentro, Bogotá. 

Sin embargo el tuit presidencial, al día siguiente, 24 de febrero, a las 19:18 horas, fue del siguiente tenor: “Duro golpe dieron Policía y Fiscalía con capturas de “Mateo” y el “Cojo”, responsables de terrorismo en Bogotá en últimos 3 años”

La otra persona responde al nombre de Arturo Stiven Buitrago, y su hermano quien atendió a una breve entrevista de la emisora FM, aclaró a Hassan y a Yamid, que su hermano era un taxista de profesión, y que no tenía ningún alias. Recordó, en el acto, que cuando fue detenido, en Paloquemao lo llamaban el taxista, y a él le preguntaron, si a su hermano no lo apodaban el Cojo. 
El actual ministro de defensa, Luis Carlos Villegas, ni corto ni perezoso, salió ante los medios a decir que las dos personas capturadas respondían a los alias de Mateo y el Cojo, y aparecían como responsables de 10 atentados, y eran parte de una organización política denominada Movimiento Revolucionario del Pueblo, MRP. 

Al sitio virtual de El Tiempo le resultó fácil informar el 27 de febrero, a las 3.35 pm., basándose dijo, en información judicial lo siguiente: “Según el expediente judicial, (Mateo) habría regresado de Cuba tras realizar, al parecer, un curso de explosivos”. Claro, empleando, en su noticia, la expresión “al parecer”, de la autoría de quién, el juzgado, o la fuente periodística. 

Hechos y retractaciones debidas

A la fecha, pasada algo más de una semana de la última detención, la del estudiante Mateo Gutiérrez ha habido un conjunto de declaraciones, protestas, y notas de prensa que precisan quienes son, en la vida corriente, los supuestos terroristas “responsables del terrorismo en Bogotá en últimos tres años”. 

A Mateo se le sindica de dos acciones en las que supuestamente detonó bombas panfletarias. Para incriminarlo existe el testimonio de una persona que se sepa, por lo dado a conocer en la audiencia ante la juez de garantías. 

El testigo, con identidad protegida, afirma haberlo reconocido en fotos que los cuerpos de policía y fiscalía le mostraron. Identificándolo como una de las dos personas que lo había reducido a la fuerza, le había quitado su celular, para con el pretexto de averiguar por un local en arriendo, había detonado, en compañía de una joven, una bomba panfletaria, en los hechos del 18 de septiembre de 2015. 

De otra parte, a Stiven Buitrago se le acusa de haber participado en acciones terroristas en los meses de agosto y octubre de 2016, poniendo petardos en bancos del Park Way, en la Soledad (Teusaquillo), y en la calle 80, en la localidad de Engativá. 

Tanto Mateo como Arturo Stiven, en las audiencias han rechazado los cargos que se le imputan. La madre de Mateo ha dicho que efectivamente ella viajó con su hijo a La Habana, de vacaciones, como para que no quede duda del infundio propagado por el diario de mayor circulación de Colombia, dedicado al más vergonzante amarillismo, sin tomarse la molestia de consultar a la familia de la persona señalada de ese modo. 

Sin embargo, pasados más de quince días de tales procederes, y hallándose, el estudiante de sociología, Mateo Gutiérrez, en la cárcel Modelo, desde el día de jueves 2 febrero, no hay ninguna rectificación del presidente de la República, del Ministro de Defensa, del director de la Policía, del Fiscal, y mucho menos de la casa editorial El Tiempo y sus periodistas. 

En defensa de las libertades, por la reforma intelectual y moral

Todos ellos, los gobernantes y administradores de justicia, deben hacer una rectificación ante la opinión pública, y la ciudadanía, por el tipo de noticia y señalamiento, y sindicaciones hechas a estos dos ciudadanos, uno de 20 años, y otro de 35, a quienes hasta la fecha no les ha sido probado la estigmatizante afirmación que son terroristas, y, además, responsables de tal conducta en los últimos 3 años. 

No tienen por qué esperar desde Santos para abajo, a que lo ordenen las cortes internacionales, como viene ocurriendo estos últimos años, por un rosario de actuaciones inhumanas e inexcusables; o la Corte Penal Internacional, que alertada de la impunidad con que quiere blindarse a la cadena de mando en las instituciones castrenses y de policía, a través de la denominada justicia especial.

Tampoco ha habido rectificación de la dirección del Esmad, en relación con los desmanes, vejámenes y atropellos de que fueron objeto las personas, jóvenes y adultos, quienes participaron de la protesta anti-taurina, quienes fueron golpeados y pateados impunemente a la vista de diferentes personas, y a quienes en la Estación de Policía en la localidad de Santafé no le fueron aceptadas sus denuncias por la inaceptable golpiza y lesiones de que fueron objeto. 

Ante lo cual, y es lamentable tener que reconocerlo, y decirlo, en mi condición de ciudadano, primero, y de profesor universitario, que tuvo como estudiante al supuesto alias “Mateo”, en una de mis clases, durante el segundo semestre del año 2016, que está de vuelta con igual o peor virulencia que antes, la doctrina Ñungo, donde la inocencia de las personas no se presume, y casi nadie de las autoridades gobernantes les importa. 

Así las cosas, la pesadilla vivida en materia de D.H., la bestialidad de los falsos positivos, durante las dos presidencias de Uribe Vélez, se acrecienta contra todo pronóstico en las dos presidencias del que fuera su ministro de defensa, cuando el país hace tránsito, y así se anuncia, a la paz, con el aumento amenazante de la inseguridad para quienes disienten, protestan y ejercen sus libertades civiles y políticas. 

No hay duda, nuestro país sigue enfermo, urge una reforma intelectual y moral para curarlo. La Universidad Nacional debe y tiene que ofrecer ejemplo de tal acción ineludible, mientras otros callan, y de qué modo.

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