¿Qué fue primero, el oso o la vaca?

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Esta pregunta recoge el dilema entre la conservación y el desarrollo económico de las comunidades que conviven con las áreas de reserva natural.

Por: Redacción Entre Ojos

Una de las quejas más frecuentes de los campesinos que tienen sus viviendas muy cerca de los páramos y los bosques es que los osos atacan a su ganado.

Y de allí surge el interrogante que los funcionarios de Parques Nacionales o de las corporaciones ambientales les formulan a los afectados: ¿Qué fue primero, el oso o su ganado?

Los datos históricos y científicos sobre la existencia del oso andino se remontan a la época geológica del mioceno medio, hace 13 millones de años, aproximadamente. Pertenece a la subfamilia Tremarctinae que agrupa a los osos de cara corta y que estaba distribuida entre Alaska y la Patagonia.

El oso andino o el oso de anteojos como lo conocemos, con su pelo negro, largo y grueso y manchas blanco-amarillentas alrededor de sus ojos, en el hocico y en el pecho, está presente en las tres cordilleras colombianas aunque con mayor proporción en la oriental y la central.

Es una región propicia para su desarrollo gracias a la inmensa biodiversidad que se localiza especialmente en los Andes y la Orinoquía, y la importancia de conservar su hábitat es fundamental para el bienestar de otras especies de fauna y flora esenciales en la regulación y el aprovisionamiento de servicios ecosistémicos claves en la supervivencia del ser humano Este diagnóstico, suministrado por el Programa Regional para la Conservación y Manejo del Oso Andino, destaca también que el mamífero cariblanco tiene un rol importante en la renovación de los bosques y hace parte de las tradiciones culturales de comunidades indígenas y campesinas que viven muy cerca a sus territorios.

Sin embargo, su aporte al equilibrio ambiental no lo exonera de las amenazas que permanentemente lo acosan como lo ha documentado el mismo programa. El aumento de los asentamientos humanos, la ampliación de la frontera agrícola y el desarrollo de otras actividades productivas como la ganadería y la minería han incidido en la transformación de los ecosistemas donde habita provocando la disminución de su población.

El descenso en el número de ejemplares se explica además por la presencia de cazadores que comercian con partes de su cuerpo y por los conflictos con las mismas comunidades que en muchas ocasiones provocan la muerte de los animales como se ha advertido en los complejos de páramo Mamapacha – Bijagual y Ocetá – Pisba – Cocuy. Oso andino en Boyacá

A partir del trabajo de campo realizado por expertos en su seguimiento, se ha logrado determinar que la distribución del oso andino en la jurisdicción de Corpochivor y Corpoboyacá se concentra en tres sectores denominados Núcleo Mamapacha – Bijagual, Núcleo Ocetá – Pisba – Cocuy y Núcleo Serranía de las Quinchas.

En el primero, que corresponde a Mamapacha – Bijagual, se ha detectado su presencia en los municipios de Zetaquira, Garagoa, Ramiriquí, Miraflores, Rondón y Chinavita. Se estima que por ese corredor se movilizan siete individuos que han sido fotografiados por cámaras trampa. Dicha evidencia es reforzada por el registro de 20 especies acompañantes, 14 mamíferos y seis aves, que están asociadas al hábitat del oso.

En el núcleo Ocetá – Pisba – Cocuy se ha advertido su tránsito por las áreas rurales de Mongua, Aquitania, Socotá, Chita, Cocuy, Chiscas y Güicán; y específicamente, a partir de un estudio sobre su distribución y estado actual adelantado por Corpoboyacá, con el apoyo de cámaras trampa, se logró el registro de tres ejemplares en el Parque Natural Regional Siscuncí – Ocetá, entre los municipios de Mongua y Aquitania.

En la Serranía de las Quinchas, al occidente del departamento, se ha reportado la existencia del oso en Otanche y Puerto Boyacá.


Conozcamos al oso

Las corporaciones que tienen jurisdicción en Boyacá han unido sus esfuerzos para estudiar los movimientos del oso andino y sus hábitos de consumo, y producto de ese trabajo conjunto en 2014 ejecutaron el estudio ‘Distribución y disponibilidad alimenticia del Tremarctos ornatus (oso andino) en los macizos de Mamapacha y Bijagual’.

Adicionalmente Corpochivor, a través del Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre de Alta Montaña, emprendió un proceso educativo para el manejo de la especie que incluyó la edición de una guía técnica que contiene protocolos de monitoreo, histórica clínica, necropsia, exámenes de laboratorio y manejo dietario.

A propósito del Día Internacional para la Protección del Oso de Anteojos, que se conmemora este 21 de febrero, esta corporación, que ejerce su autoridad en el suroriente de Boyacá, reportó que en 1999 logró la rehabilitación de una pareja de oseznos que luego fueron liberados en la reserva privada El Secreto, en Garagoa; y que en 2004 atendió y devolvió a su medio natural a un ejemplar de oso andino procedente de la Serranía del Perijá y a dos más que habían sido entregados por el Acueducto de Bogotá y la Alcaldía de Otanche. En total el centro le ha brindado sus servicios a seis de estos plantígrados.

A pesar de los esfuerzos educativos, de prevención y de rehabilitación, el oso andino se mantiene en la lista de especies de la fauna en vía de extinción por lo que se hace imperioso incrementar las acciones de control y de educación que permitan proteger a este guardián de los paramos.

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