En defensa de la esperanza

05:07:00

El presente texto, realizado por Juan Carlos Lozano, hace parte de la serie "reflexiones sobre un Nuevo Proyecto Político en Colombia", artículos que recogen el espíritu y contenido de los debates desarrollados en el Encuentro realizado los días 14 y 15 de enero en la ciudad de Cali, con un grupo de jóvenes y algunos colaboradores veteranos.  

Por: Juan Carlos Lozano / Democracia en la Red

No son pocos los años ni los actores que han luchado por cambiar la realidad político –social de Colombia, en desarrollo de esta lucha nos sobran muertos, mutilados, desaparecidos, guerrillas y por qué no, movimientos. Hasta el momento, hemos llevado una lucha que no ha logrado unir nuestras fuerzas en pro del cambio.

La idea de cambio para el país tiene una nueva oportunidad ante los sucesos presentados a partir de la negociación con las guerrillas y la crisis profunda de los partidos políticos del establecimiento colombiano. La corrupción es el personaje central de la decadencia del sistema capitalista criollo que asfixia a través de impuestos y demás al grueso de colombianos de a pie, mientras, exonera los grandes capitales.

Los movimientos que luchan en pro del cambio pueden tener mayor impacto si es posible tejer lugares comunes. Estamos de acuerdo en las inequidades que favorecen a las élites, en la difícil situación de comunidades enteras que sufren a manos de multinacionales que vienen por nuestros recursos naturales. Asimismo, estamos de acuerdo en que la desigualdad cada vez amplía más la brecha entre unos y otros. Nos une el clamor de tantos de ruana que ven como la justicia se ensaña contra ellos. Nos unen motivos, indignaciones, luchas, clamores y el firme deseo de abogar por un cambio que tenga como protagonistas a los grupos de ciudadanos, ONG, movimientos, partidos y demás manifestaciones en pro de un cambio. Pero no un cambio a la manera de las élites donde todo cambia para que la realidad siga igual.

La tarea inmediata que tenemos ante nosotros sería entonces: buscar la unión de los dispersos. Lo anterior debe tomar muy en cuenta que las actuales fuerzas políticas que detentan el poder y las que aparecen firmes en sucederlo, representan la profundización de un modelo que afecta los intereses de las clases menos favorecidas y el medio ambiente en detrimento de pueblos ancestrales entre otros lastres.

Todos aquellos interesados en qué este país salga de la inequidad del statu quo, deberían proponerse un debate en torno a la construcción de un acuerdo que permita la coexistencia de todos los que abogan por el cambio; hasta el momento la lucha de los movimientos y partidos de izquierda y demás organizaciones, ha estado marcada por la no solución de las diferencias y la imposibilidad de articular visiones y propuestas. Tenemos con qué dar la lucha contra las maquinarias de los políticos profesionales en contubernio con contratistas que buscan el poder para continuar con la dinámica de 200 años de “democracia” a la colombiana.

En este momento clave para el futuro del país, es vital acercarnos, debatir, ponernos de acuerdo en lo mínimo y al mismo momento, en lo fundamental. La instrumentalización de la lucha social con fines electorales, debe ceder paso a la construcción conjunta de un proyecto que basado en unas propuestas claras y posibles, apunte en la dirección de un cambio de rumbo.

La construcción y puesta en marcha de un proyecto político que aglutine fuerzas, voluntades, indignaciones, proyectos y sueños está en nuestras manos. 


Para eso estamos aquí.

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