Trump y la encrucijada del capitalismo global.

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El capitalismo senil y decadente no tiene más salida inmediata que la guerra. Los trabajadores tenemos la palabra. La juventud debe reaccionar. La utopía transformadora debe volver a nuestra mente y a nuestra acción. Son los grandes capitalistas los que en verdad están en graves problemas. “Cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer”.

Por: Fernando Dorado / Democracia en la Red

Donald Trump identificó un problema real y lo aprovechó para ganar las elecciones del pasado martes 8 de noviembre. La desindustrialización de los EEUU, la deslocalización de las grandes empresas manufactureras hacia China, India, México y otros países periféricos donde el capital explota mano de obra barata y la utilización de trabajadores inmigrantes dentro de su propio territorio, han agudizado el desempleo y el empobrecimiento de millones de trabajadores blancos y negros estadounidenses.

Los trabajadores gringos y las clases medias empobrecidas querían vengarse de la clase política de USA pero sin entender que tienen que enfrentar al Gran Capital para poder resolver sus problemas. Trump ofrece nacionalizar empresas y expulsar a los inmigrantes pero son soluciones que no son viables y él lo sabe. Vende sólo una ilusión. Pero quería ser presidente y demostrar que es más inteligente de lo que muchos piensan. Es un actor y supo interpretar el papel que diseñó con su equipo de asesores. El recurso del machismo, racismo y xenofobia fue una estrategia pensada y planificada.

Obama y Trump, las paradojas de la historia

Hace 8 años un afroamericano estadounidense fue elegido como presidente de los EEUU. Los afrodescendientes y “progres” del mundo entero celebraron. El imperio se volvía “incluyente”. Pero Obama era una creación de la élite capitalista gringa hecha para engañar. Prometió legalizar a los inmigrantes y ha sido el gobierno que más los expulsó. Ofreció acabar la guerra pero a pesar de que recibió el Premio Nobel de Paz lo que más ha hecho es guerrear (Afganistán, Irak, Libia, Ucrania, Siria, etc.). Y en su gobierno la violencia racial contra los negros se incrementó.

Ahora ha sido elegido un blanco estadounidense multimillonario calificado de ignorante y frívolo. Los “progres” están tristes. Su Imperio “democrático” va a ser manchado por un tipo maleducado y ordinario que fue elegido por blancos racistas, machistas y xenófobos, resentidos y golpeados por la globalización neoliberal. No se sabe cómo lo tratará la elite financiera global. Lo más seguro es que tratarán de domesticarlo, neutralizarlo o hasta borrarlo del mapa.

Si el tipo es consecuente con lo que prometió, o sea, impulsa una fuerte política proteccionista y abandona la confrontación bélica con Rusia y China (que se transformará en “guerra” económica y monetaria), dedicándose a “arreglar la casa” como fue su consigna, los neoliberales de todo el mundo, incluyendo los de EEUU, Europa, Rusia, China, Japón, México, Colombia, etc., van a organizar una cruzada contra el “chovinismo nacionalista gringo” que atenta contra la “estabilidad” de la economía mundial.

Y entonces, los “progres” no sabrán que hacer... y la izquierda “nacionalista” del mundo periférico tendrá un aliado (¿?) en la Casa Blanca. Son las paradojas de la historia.

Por eso, así no lo queramos hay ¡que repensarlo todo, todo todito!

La encrucijada del capitalismo

Trump representa en sí mismo la encrucijada en que está el capitalismo global. Sus contradicciones intrínsecas van llegando a un punto crucial. Es la hora de revivir la utopía revolucionaria anti y post-capitalista. No existen soluciones parciales o “nacionales”. Lo más seguro es que la Gran Burguesía Financiera Global detendrá a este “outsider populista” que puede desencadenar –sin querer– una verdadera avalancha de sucesos que pueden sacar a flote la enorme y oculta inestabilidad y debilidad estructural de la economía capitalista del mundo entero. O lo pueden matar, enjuiciar por algún delito, amenazar, chantajear o neutralizar. Todo puede ocurrir.

Hay que coger por la palabra a Trump. Ayudar a organizar a los trabajadores y desempleados para exigirle que cumpla sus promesas sobre la base de que no podrá hacerlo. Ayudarles a los trabajadores a entender que la única manera de resolver los problemas estructurales del mundo es con la superación del capitalismo, no sólo en EEUU sino a nivel global. Si expulsa a los inmigrantes no tiene los trabajadores que los puedan reemplazar y si en verdad lo hace, agudizará los problemas en sus países de origen, lo cual sacará a relucir las causas profundas de la migración. Tampoco puede reconstruir la industria por cuanto el Gran Capital no es competitivo dentro de sus fronteras frente a los altos costos de producción. Tendría que impulsar una radical política proteccionista que ahuyentaría a los capitalistas.

“No todo lo que brilla es oro”. El capitalismo senil y decadente no tiene más salida inmediata que la guerra. Los trabajadores tenemos la palabra. La juventud debe reaccionar. La utopía transformadora debe volver a nuestra mente y a nuestra acción. Son los grandes capitalistas los que en verdad están en graves problemas. “Cuanto más oscura es la noche, más cerca está el amanecer”.

Nota: Es el peligro de la idealización. Así como no se debía idealizar a Obama no se puede idealizar a Trump. Ni en lo “positivo” ni en lo “negativo”. El mundo capitalista global se adapta y cambia. Ayer fue neoliberal y globalista, mañana puede ser “nacionalista”.

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