Post plebiscito, refrendación y devenir de la crisis de hegemonía en Colombia.

06:21:00

Desde hace algo más de cuatro años, con las investigaciones del grupo Presidencialismo y Participación, hemos ido documentando y teorizando la relevancia y condiciones de una paz democrática para Colombia que nos sustraiga de una vez por todas del Armagedón de la guerra social. Bajo tales premisas concluimos hace 3 años, una investigación titulada Paz democrática y constituyente social, la cual permanece sin publicarse a la fecha.

Por: Miguel Angel Herrera Zgaib / Semanario Caja de Herramientas.

Dimensiones globales de la paz de Colombia

“Creo que estamos ante una magnífica oportunidad para unir al país alrededor del nuevo acuerdo de paz”. J.M. Santos, en Interlocución con la prensa inglesa, al final de la reunión con Theresa May, primera ministra del Reino Unido, 3/11/2016.

Empiezo por señalar que estuve dudando, dónde correspondería ubicar esta reflexión, si entre las ponencias de la mesa 1. Participación política, y ésta, la mesa 6. Contextos políticos de Refrendación de los Acuerdos de Paz. La decisión está a la vista. Al hacerlo, encuentro un escenario erizado de prevenciones y poblado de incertidumbres.

La última de las cuales fue el levantamiento de los negociadores de las Farc-EP, encabezados por Iván Márquez, que ocurrió el martes 8 de noviembre. Pero éste vino presidido por el sorprendente, y repetido anuncio hecho por Juan Fernando Cristo, el ministro del interior, que junto al alto consejero para el posconflicto, Rafael Pardo, no se cansó de repetir que el Gobierno se dedicaría a defender las propuestas del No en la mesa de La Habana. (El Tiempo, 5/11/2016, p. 4)

Esta “levantada”, valiéndome del argot popular, coincidió con el día mismo en que se adelantaban las elecciones de presidente y de la mayoría del Congreso estadounidense. Una elección que sigue teniendo pronóstico reservado, a pesar de la ventaja que dictan las últimas encuestas, y de los cálculos previos de la distribución de las mayorías colegiadas en favor de la candidata demócrata, Hillary Clinton; así como los pronósticos que la votación de la Florida favorecerá sus aspiraciones, para que no se repita lo que pasó en la elección del año 2000, cuando Al Gore perdió por la diferencia de 500 votos frente a George Bush.

Aquella vez, la sola actuación de un senador pudo cambiar el rumbo político de los Estados Unidos, pero el senador Gore aceptó el dictamen de la Corte Suprema de Justicia, que resolvió por voto de 5 a 4, que no hubo ninguna irregularidad, mucho menos fraude, en los resultados cuestionados.

Esta vez vuelve a ser, todo parece indicarlo, Florida la manzana de la discordia, porque definirá al vencedor del Estado más poderoso de la tierra. Gobierno de manera directa emparentado con la suerte de la guerra y la paz desde el Plan Colombia, cuya torsión con fines pacíficos puede continuar ahora bajo el arbitrio de los Clinton.

Puesto que Obama comprometió ya un apoyo de más de US $400 millones de dólares a las tareas de la paz, luego de haber invertido EUA, US $10.000 millones, en los avatares de una guerra que no se ganó, ni al comienzo, ni al final, cuando se pronosticó un desenlace de no menos de 18 meses, en los que la insurgencia subalterna resultaría en definitiva derrotada.

Fallaron en el intento los expresidentes César Gaviria y Álvaro Uribe Vélez, paladines ambos de las dos orillas en la disputa por el plebiscito, que se cerró con el triunfo pírrico del NO, por algo más de 53.000 votos, en porcentajes, con el 50,4% de oposición al Acuerdo final que no obtuvo la refrendación exigida.

Las tres vías y las tres paces

“Presentarle el acuerdo al Congreso, “otro plebiscito” o preguntarles a nuestros más de 1.100 municipios…para ver si estos quieren o no aprobarlo…” J.M. Santos.

“Es el momento de reiterar el compromiso de las Farc con el cese bilateral y de hostilidades como piedra angular de la paz estable y duradera que necesitamos”. Marcos Calarcá, jefe del equipo de monitoreo de las Farc.

Desde hace algo más de cuatro años, con las investigaciones del grupo Presidencialismo y Participación, hemos ido documentando y teorizando la relevancia y condiciones de una paz democrática para Colombia que nos sustraiga de una vez por todas del Armagedón de la guerra social. Bajo tales premisas concluimos hace 3 años, una investigación titulada Paz democrática y constituyente social, la cual permanece sin publicarse a la fecha.

Después, el cuarto proceso de negociación de la paz con las Farc-EP ocupó nuestra indagación sobre el nuevo rumbo que tomaría la paz, luego de padecer el país una década de guerra ininterrumpida, desde cuando el presidente Andrés Pastrana terminó abruptamente la negociación de paz.

El resultado del nuevo estudio nos permite afirmar que en la negociación de paz en La Habana se hallan, se mantienen en disputa tres concepciones de paz con sus respectivas estrategias, implicaciones y medios de refrendación posibles.

Planteamos la existencia de una Paz reaccionaria con la conducción principalísima del senador Álvaro Uribe y su partido el Centro Democrático, sus aliados, y los circunstanciales compañeros de viaje. Esta paz corresponde a la modalidad histórica, con sus adecuaciones, de la Pax Romana, esto es, la pacificación impuesta, contra toda evidencia de lo hasta hoy obtenido en el campo de batalla.

En contrapunto aparente con la anterior se halla la propuesta de la Paz neoliberal, enarbolada por el presidente Santos, el partido de la U, y los aliados de la maltrecha Unidad Nacional. Esta estrategia implementó como fórmula de refrendación, primero, el referéndum, y ante la resistencia e inviabilidad en su trámite, acudió luego el plebiscito. Para lo cual tuvo que establecer un procedimiento especial de aprobación, bajando el umbral de aprobación a un 15%.

Repitiéndose, en cierto modo, y para otros fines, la modificación del articulito constitucional que antes hizo posibles dos reelecciones en cadena. La actual Corte Constitucional, una de las disputadas cabezas del poder judicial, fue condescendiente de tal proceder, advirtiendo, eso sí, que el resultado del Plebiscito sólo podía obligar políticamente al presidente.

En ese predicamento estamos a la fecha. Van más de un mes gestionando acuerdos posibles con los defensores del NO. El miércoles 2 de noviembre hubo “humo blanco” en esos animados conciliábulos de la clase dominante, con la advertencia del excandidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga, en el sentido que “la defensa de las propuestas es lo que corresponde al Gobierno”.

El ministro Cristo asintió, y detuvo el entusiasmo participativo de otra excandidata, pero conservadora, Marta Lucía Ramírez que pedía estar como observadora de las tareas de la delegación del gobierno en La Habana, a donde viajó la primera avanzada, el viernes 4, conformada por Sergio Jaramillo, Yesid Reyes y Roy Barreras. Entonces, Iván Márquez reconoció que el mismo viernes empezó la reunión crucial para “convenir la hoja de ruta”, en cuyo recorrido hubo ya un pinchazo, que contravino la esperanzada intervención del presidente Santos, en su alocución de la noche del lunes 7 de noviembre.

La otra paz es la que denominamos Paz Subalterna, la que tiene como protagonistas principales a los gobernados, a los subalternos sociales, de quienes la insurgencia ha reclamado sin éxito conocido ser su representante. Estos se expresan de modo principal a través de los movimientos sociales y políticos, las organizaciones locales y regionales. En ese campo plural y heterogéneo, tienen la voz cantante las víctimas que, en su mayoría, han engrosado la lista de muertos, desaparecidos, y desplazados.

Ellas constituyen la sociedad civil que está dividida en dos, la de abajo, como la denomina el sacerdote y sociólogo, Francois Houtart, y la de arriba, que también reclama atención para sus víctimas a través de una triple vocería que se asoció con el bloque de votantes por el NO.

Es este en este escenario polarizado en el que la disputa es la más enconada por los partidarios y líderes de las otras dos paces, que quieren hegemonizarlos, quieren colonizar esta voluntad difusa, rebelde, heterogénea, pero con el mínimo gasto y promesas.

Para darle cuerpo y entidad a las tres paces, el presidente ha dicho que hay tres vías, y, probablemente no se equivoca: 1. Presentar el nuevo acuerdo al Congreso, 2. Otro Plebiscito, y 3. Realizar su aprobación vía Cabildos abiertos.

En los dos primeros recorridos, seguramente están interesados los animadores de las dos primeras paces, quienes hacen cálculos, dependiendo de cuántas reformas al Acuerdo acepten las Farc-EP. De la tercera, una iniciativa que ha contado con la vocería del exmagistrado de la Corte Constitucional, Eduardo Cifuentes, el interés está en el dinámico campo de la Paz Subalterna, donde el motor más visible son los jóvenes, que el miércoles, después del NO a la paz con las Farc se lanzaron a las calles y plazas a demandar su cumplimiento, y con sus reclamos confluyeron otros sectores, en particular, representaciones de mujeres, víctimas, indígenas y LGTBI, entre los principales.

El devenir de la Crisis

“Los mecanismos de justicia transicional de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc son un golpe de Estado a la justicia colombiana, porque quitan facultades al sistema judicial del país”. Expresidente Andrés Pastrana, en el IV Foro Atlántico en Madrid, 7/10/16.

No hay duda que al perderse el Plebiscito tienen que haber concesiones y modificaciones en el texto del Acuerdo Final, que ya había firmado los antagonistas, gobierno y guerrilla, quienes daban el paso de antagonistas a adversarios, como lo teorizaba Chantal Mouffe, en su retorno de lo político. Pero, la contradicción principal, dirían los cultores de las enseñanzas de Mao, no estaba para nada resuelta en los arreglos. Venía ahora el “puje” por vía del resultado conseguido en las urnas.

En La Habana se trabaja a la fecha en escoger entre 500 propuestas y opciones, las que hacen parte de 57 ejes temáticos. Y el presidente dio un parte de avances en materia de desarrollo rural, narcotráfico, participación y en la espinosa jurisdicción especial para la paz, que lidia ni más ni menos con la denominada justicia transicional y la reparación de las víctimas.

Sobre este último tópico se anuncia su articulación con los tribunales ordinarios, así como los plazos para que esta jurisdicción especial opere. En materia de propiedad privada sobre la tierra, se reedita la garantía sobre la propiedad bien habida, sin pasarse por la faja lo dispuesto en la Ley 1448 de 2011, y en la Ley 160 de 1994.

Para las Farc hay, como lo dice el lenguaje común, líneas rojas, que no pueden pasar, ni sobrepasar sus contradictores so pena que el nuevo Acuerdo se hunda; y aquí aparece importante la vocería de la Iglesia Católica, que es transversal a los dos credos políticos dominantes, liberal y conservador, que aceptan su mediación.

Antes, la misma Iglesia apoyó de modo velado el NO, reclamando dominio sobre la familia, confundiendo entre su feligresía enfoque de género con ideología de género, en lo cual contribuyeron los “buenos oficios” de dos almas piadosas, ubicadas en las dos orillas del cristianismo, el ex procurador Ordóñez, católico lefebvrista, y Vivian Morales, por parte de los protestantes.

Ahora, Monseñor Augusto Castro, quien preside la Conferencia Episcopal, el ejército de los obispos, reunido en La Habana con las Farc, respaldó su participación en política, a la vez que señaló cómo “el único blindaje (del acuerdo) sería un mayoritario respaldo popular”. Al mismo tiempo reclamó mayor discusión sobre el asunto de la familia, indicando que ésta es “la escuela constructora de paz”.

Las cosas en materia de refrendación

En apariencia serán las mayorías las que decidan la suerte última de la paz, a las puertas de la otra negociación de la paz, donde el ELN si exige la participación de la sociedad toda, desde los tiempos en que se le barahó ésta, cuando aspiraban a que ganara la presidencia Horacio Serpa, quien resultó derrotado por Uribe, como lo recordó con cierta sorna su vicepresidente Francisco Santos, en reportaje a María Elvira Samper.

Pero, en caso que las Farc-EP se levanten, acto que nadie piensa que pueda ocurrir, estaremos a las puertas de emplear la fórmula de los cabildos abiertos, lo que habilitará la cuota inicial de un refrendo verdaderamente popular, con la instancia de un cabildo extraordinario. Será un precipitado de cabildos municipales que en un día o más, según se acuerda le de aprobación a la nueva redacción del Acuerdo, y entonces, el Congreso, sabiamente, le dará aplicación al procedimiento del fast track que estuvo pactado con anterioridad, sin ponerle palos en la rueda a la paz.

La refrendación tendrá que dar el paso a la Constituyente Social, que no será, ni podrá ser lo mismo que la Asamblea Constituyente, experimentada un cuarto siglo atrás. Por lo pronto, esperamos el desenlace de los acontecimientos en La Habana, y de las iniciativas autónomas de los subalternos, tentados ahora por los cantos de sirena de las candidaturas presidenciales.

Los jóvenes parecían ser un motor promisorio, pero este viernes con presencia del ex nadaista, Humberto de la Calle, cuya credibilidad cayó en desgracia, el campamento de la Plaza de Bolívar se levantará, a eso de la 1 pm.

A lo anterior se han sumado los quebrantos de salud del propio presidente, aquejado del cáncer de próstata que no parece detenerse, que lo lleva a Johns Hopkins para un ejercicio exploratorio de su enfermedad. Lo cual se resolverá en los siguientes días, con la promesa que se informará al país.

A la vez, hubo ya bajas en las filas de las Farc-EP, sin suficiente explicación de los militares, quienes aducen en público que los muertos estaban delinquiendo, lo que, a su turno la insurgencia subalterna ad portas de dejar las armas rechaza.

Por último, los fondos prometidos por el gobierno Obama no entran todavía en ejecución, tienen que pasar el trámite de las comisiones que tienen mayoría republicana, donde Uribe Vélez sigue teniendo eco, y pueden ser objeto de nuevo chantaje tales asignaciones. Ya hubo un inmediato resultado, la libertad bajo fianza de Uribito en la Florida.

El NO sigue produciendo resultados, mientras la izquierda democrática no encuentra rumbos eficaces para avanzar en la paz en la construcción de una sólida fórmula que presione la aprobación del acuerdo, sin más trabas, y disponga de opciones democráticas que facilitan su reorganización en un frente común que permita competir por la victoria en la próxima elección presidencial.

Es lo que advirtió el exalcalde Petro, quien por lo pronto sigue inhabilitado. Del otro lado, Jorge E. Robledo con su precandidatura traza una raya divisoria con posibles acuerdos con el partido que las Farc-EP proclamen en acción en la vida civil en ciernes. Todo lo cual divide un campo de fuerzas subalternas y torna inviable, y frágil una participación eficaz sin renunciar a las diferencias y a los necesarios debates.

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1 comentarios :

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20 de noviembre de 2016, 06:33 delete

Todo parece indicar, y no será sorpresa, que la vía a la refrendación serán las "horcas caudinas" del maleado y maleable congreso de Colombia. En el otro extremo tenemos un posible "punto de fuga", hacia el ejercicio constituyente y destituyente que dote a la paz de sentido, base social y programa común.

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