Populismo

06:38:00

Se están llamando populistas los movimientos y fenómenos políticos tanto de derecha como de izquierda que cuestionan el actual orden político.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Se considera que hay populismo cuando se produce una convocatoria, electoral o no, triunfante o no, a las bases ciudadanas contra las elites políticas dominantes.

Se identifican populismos en America Latina y en Europa y ahora se dice que “El populismo mundial libra su batalla en Estados Unidos”, “EEUU cae en manos del populismo agresivo de Trump”. Esos fueron titulares de primera página en El País de España la semana pasada. Der Spiegel de Alemania grafica en carátula a Trump como un meteorito que va aterrador contra el planeta tierra.

El señalamiento de populismo es un mecanismo defensivo del statu quo cuando la democracia representativa que lo sostiene acusa condiciones de crisis por todas partes. La política monopolizada por una casta, alejada de la deliberación y participación popular, casi siempre signada por la mácula de la corrupción, deficitaria en soluciones para la gente del común, impregnada a menudo de xenofobia y discriminación de enormes minorías, resulta asqueante para ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos y, por ello mismo, indomables en su indignación.

El populismo será de derecha cuando cabalga sobre sentimientos primarios y poco o nada dignificantes de la masa, y será progresista o de izquierda cuando recoge la inconformidad y promueve una dinámica emancipatoria de la multitud.

Hay populismos de populismos. Apelar al pueblo en contra de las elites con cierta retórica y un esquema caudillista no siempre es beneficioso para el pueblo. Puede ser un espejismo que ilusione y le produzca nuevas frustraciones al pueblo. También hay situaciones erroneamente señaladas como populistas. No es unívoco el término.

No obstante concuerdo con una gama amplia de pensadores políticos que han señalado que el pueblo está de regreso como categoría y realidad de la política, lo cual se debe a la necesidad de ampliar y profundizar la deliberación-participación-moviliación ante las inveteradas y trágicas, cada dia mas insoportables, limitaciones de la representación.

En cierta forma es recuperar aquello de que la democria es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (Lincoln). Del, por y para no pueden faltar. La democracia sería desde su origen y definición una forma genuina de populismo.

La necesidad de propiciar el tránsito de múltiples formas dispersas de resistencia hacia un sujeto plural articulado pasa por ganar una identidad de pueblo: “Yo no soy un hombre /una mujer/, soy un pueblo”, “El pueblo unido jamás será vencido”, "Solo el pueblo salva al pueblo", “Clase popular al poder”.

El populismo emancipatorio puede inclusive ser la vía de constitución del pueblo como sujeto político a condición de que la forma populista de hacer la política no aleje ni lesione la forma republicana de gobernar.

"Ninguna configuración social está exenta de populismo, y menos que ninguna la liberal, porque cuando se trata de reconstruir lo político, allí se tiene que dar la formación populista" (Villacañas, 2015).

Aunque en USA haya triunfado Donald Trump, no hay que olvidar que existe Bernie Sanders con amplia acogida sobre todo entre los jóvenes; los dos, por vías muy diferentes, opuestos a la continuidad del desgastado establecimiento político.

Hay que precaverse de los populismos retardatarios y fascistoides y saber impulsar, como quizá sea la circunstancia colombiana actual, los populismos progresistas, reformistas y transformadores o inclusive revolucionarios.

Colombia en la hora de la paz, para que esta avance como transformación en la transición, requiere la constitución del pueblo como sujeto protagónico del cambio.

Un populismo social unido se ve cada vez más necesario.

@luisisandoval

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