En defensa del marxismo: la lucha de Trotsky a favor de la dialéctica.

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A 76 años de la muerte de Trotsky, en esta nota Eduardo Castilla explica muy bien las batallas que este referente del pensamiento mundial llevó adelante a lo largo de En defensa del marxismo contra la posición que negaba la defensa de la URSS dentro del SWP norteamericano, lo cual a su vez constituye una pelea por evitar la degeneración y crisis de este partido.

Por: Gonzalo Paz / Ediciones IPS-CEIP

En este combate lo que también subyace es la defensa del materialismo dialéctico. Los mismos que se oponían a defender la URSS eran los que rechazaban la dialéctica o la consideraban sin importancia para las conclusiones políticas. Una de las primeras cuestiones que debate Trotsky en este libro, con dos dirigentes del SWP, Max Schatman y James Burnham, es la relación que existe entre la actitud hacia la dialéctica y la actitud hacia el Estado obrero.

“El escepticismo metodológico de Shachtman dio sus deplorables frutos en la cuestión de la naturaleza del Estado soviético. Burnham comenzó a construir hace un tiempo en forma puramente empírica, sobre la base de sus impresiones inmediatas, un Estado ni obrero ni burgués, liquidando de paso la teoría marxista del Estado como órgano de dominación de una clase. […] La actitud de cada uno de ellos hacia la naturaleza del Estado soviético reproduce, punto por punto, la actitud de ellos hacia la dialéctica” *.

La dialéctica

Contra quienes sostenían que la dialéctica era algo que nadie sabe lo que es, o incluso llegaron a equipararla al nivel de una religión, Trotsky desarrolla una explicación en donde demuestra las consecuencias “concretas” del pensamiento dialéctico.

“La dialéctica no es ficción ni misticismo, sino la ciencia de las formas de nuestro pensamiento, en la medida en que éste no se limita a los problemas cotidianos de la vida y trata de llegar a una comprensión de procesos más amplios y complicados.”

Comienza entonces por explicar cómo la ciencia “normal” de la época, empirista y positivista, al tomar las entidades como fijas y no en su dinámica encuentra límites cuando se topa con fenómenos que requieren una comprensión del cambio, ya que no se mantienen estáticos. Para poder superar esos límites resulta necesaria la dialéctica, a través de la cual por ejemplo puede analizarse cuándo los cambios cuantitativos se transforman en cambios cualitativos.

“El pensamiento vulgar opera con conceptos como capitalismo, moral, libertad, Estado obrero, etc., considerándolos como abstracciones fijas, presumiendo que capitalismo es igual a capitalismo, moral es igual a moral, etc. El pensamiento dialéctico analiza todas las cosas y fenómenos en sus cambios continuos a la vez que determina en las condiciones materiales de aquellos cambios el momento crítico en que ’A’ deja de ser ’A’, un Estado obrero deja de ser un Estado obrero.”

A continuación se encarga de reflejar esta forma de pensar respecto a la definición de la URSS. Burnham definía a la URSS como “ni Estado obrero ni Estado Burgués”, una definición puramente negativa que a juicio de Trotsky “se separa de la cadena del desarrollo histórico”.

“Si Burnham hubiese sido un materialista dialéctico hubiese intentado responder a estas preguntas: l) ¿Cuál es el origen histórico de la URSS? 2) ¿Qué cambios ha sufrido este Estado durante su existencia? 3) ¿Representan estos cambios un ’salto cualitativo’? Es decir, ¿dan lugar a una nueva dominación de clase históricamente necesaria? La respuesta a estas preguntas habría llevado a Burnham a la única conclusión posible: la URSS es todavía un Estado obrero degenerado.”

Así Burnham aferrándose al pragmatismo, que se había transformado “en la filosofía nacional de los Estados Unidos”, se muestra incapaz de analizar hasta el final un fenómeno histórico contradictorio, para el cual la ciencia positivista o empirista ya no alcanza y resulta necesario recurrir a la dialéctica. Al rechazarla, postulando que no tenía importancia a la hora de definir la política, Burnham eventualmente encuentra este límite que se refleja en sus posiciones políticas. Sin embargo esto no significa que la dialéctica por sí misma garantice una conclusión política correcta, Trotsky mismo trae a colación el ejemplo de Plejanov:

“Plejanov fue un destacado propagador del materialismo dialéctico, pero durante su amplia vida no tuvo oportunidad de participar en la lucha de clases. Su pensamiento estaba divorciado de la práctica. La revolución de 1905 y la Guerra Mundial le arrojaron al campo de la socialdemocracia pequeñoburguesa, y posteriormente se vio obligado a renunciar a la dialéctica. […] Lo único que prueba el ejemplo de Plejanov es que el materialismo dialéctico, por sí mismo, no hace a un hombre revolucionario.”

Sin embargo sin un pensamiento dialéctico que permita analizar las contradicciones de cada fenómeno, como así también los cambios bruscos que presenta la historia, podríamos caer en el impresionismo.

“La dialéctica no es una varita mágica que resuelve todos los problemas. No reemplaza los análisis científicos concretos. Pero lleva esos análisis por el camino adecuado, protegiéndolos de errar estérilmente por los desiertos del subjetivismo y del escolasticismo.”

La defensa del marxismo hoy

Sería impreciso afirmar que En defensa del marxismo es suficiente para estudiar a fondo el materialismo dialéctico, sin embargo la gran virtud de este texto escrito por Trotsky consiste en presentar mediante explicaciones sencillas las nociones básicas de dicho método, su “ABC”. A su vez demuestra su implicación en las conclusiones políticas de nuestros razonamientos, afirmando así la importancia de su estudio por parte de todo revolucionario.

En la actualidad los ataques hacia el materialismo dialéctico y en general hacia la ideología marxista no han menguado. Por el contrario se han ampliado aprovechando las enormes deformaciones teóricas que produjo el estalinismo en su nombre. En este sentido la defensa del marxismo, y del materialismo dialéctico están a la orden del día.

La lectura de este texto, cuya última edición como libro conocida data de los años 70, constituye entonces una seductora puerta de entrada al estudio del materialismo dialéctico y su defensa. Desde Ediciones IPS-CEIP nos proponemos reeditar esta obra como parte de las Obras Escogidas de León Trotsky para lo cual convocamos a conformar el equipo para esta apasionante labor.

* Todas las citas de este artículo fueron tomadas de En defensa del marxismo, de León Trotsky.

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