El bipartidismo al desnudo.

17:40:00

No importa quien gane, la crisis asoma en una de las “democracias” más estables.Votar con las lógicas que lo hace su “patio trasero”, es decir, por el menos malo, pone a los gringos a la altura del resto de los mortales.

Por: Juan Carlos Lozano / Democracia en la Red

La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos (cosa que pocos esperaban) remite nuevamente a lugares comunes como: la ignorancia del votante, que la democracia no sirve, que el sistema electoral esto o aquello, que el miedo, etc. Y puede que tengan razón, pero olvidan que el votante también castigó al actual gobierno y sus políticas. Obama tiene parte en todo esto. Al mismo momento, olvidan quienes son los Clinton. A Clinton esposo, la Cámara de Representantes de Estados Unidos decidió en su momento someterlo a juicio político por haber mentido bajo juramento y obstruir la justicia.

Durante la presidencia de Clinton esposo, lo sucedido con el Plan Colombia dejó en blanco y negro sus redes clientelares. Siendo la firma de Vernon Jordan, de un amigo de Clinton, la beneficiada al ser contratada por el gobierno colombiano gracias al lobby realizado con dos temas puntales: 1) aprobación del Plan y 2) direccionar cómo y en qué gastar el dinero. En esos días, Lockheed Martin, pagó una encuesta según la cual el 56% de los votantes aprobaría un Plan de unos 2.000 millones de dólares.

Mientras, Clinton esposa, que pese a pertenecer al Partido Demócrata y posar de aquello, no le tembló para votar positivamente la resolución de Bush Jr. para la guerra en Irak. Como Secretaria de Estado, Clinton cerró la mayor exportación de armas de la historia de EE.UU, gran parte destinada al Golfo Pérsico, más concretamente para Arabia Saudí. Cabe señalar, que en un cable difundido por Wikileaks fechado en 2009, Clinton tildaba a Arabia Saudí de ser “la fuente más significativa de financiación a los grupos terroristas suníes en todo el mundo", pero bueno, negocios son negocios. Luego de cerrar el trato, Clinton justificaría la venta de armas con el argumento de contribuir con la seguridad mundial. Asimismo, defendió el golpe en Honduras, impulsó la invasión a Libia, la guerra de Siria y de paso, tensó la cuerda con los rusos, esto sin hablar de sus estrechos vínculos con Wall Street.

Habrá que manifestar con claridad que pertenecer al Partido Demócrata no te hace demócrata. Normalmente los partidos políticos recurren al uso de nombres que sugieren todo aquello que no son. Ahora bien, el lamento por el voto en favor de Trump en una “democracia” estable como la gringa, olvida que muchos votaron a Bush padre y Bush hijo. El actual ambiente de sorpresa parece sugerir que el voto por aquellos hubiese correspondido a un acto de raciocinio electoral depurado. Y qué decir de Obama, Premio Nobel de Paz y con Guantánamo abierta 24/7 pese a la promesa de hace unos 6 años de cerrarla, aunque, a favor del Presidente Demócrata habrá reconocer que ha liberado muchos reclusos.

Aquí no se pretende abordar la explicación del por qué Trump es Presidente. Por el contrario, sugiere que ambos candidatos tenían serios cuestionamientos para alcanzar tan importante cargo, por ende, queda el sabor de haber despachado la poca moral pública gringa al convertir el debate por la presidencia en un lodazal, donde cada candidato se esforzó por presentar a su oponente como lo peor, es decir, igualando por abajo. Ante tal atmósfera, la aparición del voto castigo pasó cuenta de cobro a una clase política elitista y en contubernio con los lobistas. Aquella clase política tan generosa en el discurso políticamente correcto pero que tan lejana de aquel en sus prácticas.

La clase política elitista está vez no logró convencer. La gente promedio se cansó de eso. Los Clinton querían pasar a la historia como los esposos presidentes, como si esto fuera cuestión de familia; imaginemos que en Colombia doña Lina Moreno de Uribe, esposa del ex–presidente Álvaro Uribe Vélez fuera candidata a la Presidencia. De haber ganado, los Clinton no tendrían nada que envidiar al también “demócrata” centroamericano Daniel Ortega quien fue reelegido por segunda vez en la Presidencia de Nicaragua está vez al lado de su esposa Rosario Murillo como Vicepresidente.

Por otra parte, debemos tomar en cuenta el daño colateral del modelo económico sobre las vidas de las personas para entender ciertos apoyos a Trump. Si observamos la difícil situación de muchos y la creciente competencia por puestos de trabajo, podemos concluir que algunas decisiones en la esfera pública gringa se toman con el estómago. Si tenemos en cuenta que el sistema actual ha arrasado con los empleos en sectores como el manufacturero llevándolos a países como China, México o Vietnam, podemos empezar a comprender en parte el triunfo del pelirrojo. Dicho de otra manera, para muchos la llegada de nueva mano de obra los perjudica, lo que profundiza el darwinismo social donde cada quien busca asegurar su bienestar en medio de la competencia, de ahí que, algunos paisanos apoyen a Trump.

Lo sucedido en Estados Unidos abre la puerta a tiempos interesantes y no por ello mejores. Que un millonario (outside) derrote al establecimiento, los medios, gran número de políticos, artistas y demás, no es cualquier cosa. Podrán tildarlo de loco, sin embargo, les ganó gracias a las redes sociales y al agotamiento de la puesta en escena de la matrix neoliberal. Sucesos como este tiene que llevarnos a reflexiones más profundas de aquellas que simplemente le achacan la culpa al FBI, a la ignorancia de la gente y demás.

Pero más allá de quien era mejor o peor entre Clinton y Trump, tenemos que la crisis de la democracia representativa le llegó a los gringos. La gente del común se cansó de las promesas de políticos profesionales empacadas en la delicada envoltura de lo políticamente correcto, por tanto, habrá que evitar tildar de brutos a los votantes de Trump, máxime, teniendo en cuenta que gracias al bipartidismo no había más candidatos para elegir.

Ante el limbo gringo cabe preguntarnos: ¿Qué pasa con las instituciones? ¿Qué pasó con los partidos políticos? ¿Qué les sucedió a las castas y su ejército de lobistas que merodean el gobierno? ¿Cómo será el comportamiento de los poderes fácticos? Aún es temprano para predicciones, pero el imperio debe continuar no importa quien gobierne. Igualmente, se pasa por alto que muchos vociferantes en campaña terminan acercándose al gobierno de turno arreglándoselas para cumplirle a los poderes fácticos.

De Bojayá pasando por el Cauca, llegando a New York, siguiendo a Londres, los une la decisión de una mayoría que impacta y deja sumidos en la preocupación a cientos de personas. El Brexit de los ingleses, el voto por el No en el plebiscito y ahora la presidencia de Trump, ponen sobre la mesa los resultados de una democracia representativa que se alaba y se ataca según el resultado. Aquí el lugar común es el limbo, sin embargo, la situación fáctica de unos y otros no preocupa a todos por igual.

Queda la sensación en el caso de los EE.UU y Colombia, que ambos son países de papel madurados a la brava. Y es que resulta difícil aceptar la existencia del racismo; la homofobia; la xenofobia; la misoginia y en nuestro caso, parte de lo anterior, sumado a que muchos celebran la muerte de algunos y lloran la de otros y al mismo momento, siguen y defienden políticos con un pasado delictivo, pero ¿qué hacemos? eso es lo que hay. Y más difícil aun, aceptar que mientras determinadas decisiones políticas nos afectan, seguimos quejándonos sin pasar a la acción concreta. Donald Trump es el reflejo de buena parte de los gringos (al igual que Uribe y Ordoñez de buena parte de los colombianos) a los cuales interpretó y les dio voz, y que gracias a su discurso enarbolan sus banderas saliendo del closet de lo políticamente correcto.

No todo es fruto de la ignorancia, la señora Clinton era una muy mala candidata y la casta detrás de ella, también. Prefirió el votante gringo algo “nuevo” aunque desconocido que más de lo mismo. Casos como este deben servir para entender que la democracia está sobrevalorada, de ahí que, el principio de mayorías (como algunos entienden la democracia) no es infalible.

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1 comentarios :

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18 de noviembre de 2016, 13:14 delete Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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