Cultura subalterna, historia crítica y la vuelta de Gramsci

05:43:00

Bienvenido Carlo y la discusión sobre la historia de los subalternos en lo social, político y cultural, un campo apenas en sus inicios en Colombia, pero, promisorio y urgente en todo sentido.

Por: Miguel Angel Herrera Zgaib / Semanario Caja de Herramientas

Hoy, me sorprendo gratamente, con el anuncio vía correo que nos visita Carlo Ginzburg, el autor de “El queso y los gusanos”, y “El juez y el historiador” (1991). Participará de un panel, este viernes, entre 9 – 11 am., en el Auditorio Virginia Gutiérrez de Pineda, en interlocución con Carlos Aguirre.

El tópico propuesto es “Historia crítica y culturas subalternas”. Es una sorpresa, porque aparece la presencia de Carlo en el intermedio de la celebración del XI Seminario Antonio Gramsci, que tendrá su segunda jornada, los días 16 – 17 de noviembre.

Primero que todo, esperamos, que podamos tener a Carlo Ginzburg como partícipe, si logramos persuadirlo que prolongue su estancia en Bogotá, para que nos acompañe en la sesión de miércoles y jueves, para interlocutar sobre la Cultura Política y las Nuevas Ciudadanas con una perspectiva Subalterna.

Lo Subalterno y la Cultura Política

Sobre la problemática de lo subalterno, hemos compartido una reflexión sobre esta categoría en razón del escrito de Guido Liguori, otro colega italiano, quien ausculta y sistematiza sus reflexiones sobre la obra de Gramsci que se viene publicando por la Enciclopedia Europea.

Tales comentarios refirieron el texto traducido por el investigador de la UNAM, el colega Massimo Modonesi, publicado por la revista Memoria. Y ahora, a raíz de mi viaje académico a New York, pude visitar, en compañía de Álvaro Daza, un activista de la campaña de Sanders, en el área de la gran manzana, la sede de la librería Labyrinth Books, la que cambió su nombre, y que funciona a pocas cuadras de la U. de Columbia.

Allí pude adquirir, a precio rebajado, el libro “Mapping Subaltern Studies and The Postcolonial (2000)”. Este se publicó originalmente por Verso, editado y con introducción de Vinayak Chaturvedi, un investigador hindú basado en la Facultad de Historia de la Universidad de Cambridge, GB, Él está dedicado a investigar la moderna historia de su país.

Quiero pasarle revista a la introducción de este libro, porque da pistas introductorias al estudio de la Historia de los subalternos, y en particular a los estudios culturales actuales interpelados por la historia crítica, y autores como el italiano Carlo Ginzburg, que nos visita por estos días, y comparte reflexiones con la anfitrionía del IESCO, y su colega Vignolo quien es profesor investigador en la Nacional.

En el libro que cito, la interlocución es con los estudios poscoloniales, que continúan de una cierta manera los Estudios Subalternos, que empezaron en la India, con el trabajador del historiador Ranajit Guha, quien se convirtió en el editor de la revista homónima, que empezó con el compromiso de publicar tres volúmenes, sobre la historiografía del Asia Sur, en torno a la vida campesina, para cuestionar la lectura elitista de la historia colonial bajo dominación inglesa, y a figuras históricas tan relevantes como el mismo Mahatma Gandhi y Nehru, animadores del partido Nacional.

En el grupo original, recuerda la introducción de este libro, intercambiaron reflexiones un grupo de jóvenes historiadores que estaban basados en Inglaterra, Amin, Arnold, Chatterjee, Hardiman y Pandey, quienes respondieron a la convocatoria de Guha. 

Dos trayectorias

Guha fue discípulo del historiador bengalí, Susobhan Sarkar, con quien se había formado con él en el Presidency College in Calcutta. A él dedicó su primer libro, A Rule of Property for Bengal, estado que fue gobernado por la izquierda durante una buena cantidad de años. Sarkar fue el pionero de los estudios gramscianos en la India, quien discutía lo ya publicado en Italia a finales de los años 50.

Después Ranajit Guha se convirtió en su colega de la Universidad deJadavpur en el Departamento de Historia (1958-59). Susobhan publicó un influyente trabajo para la causa gramsciana en India, “The thought of Gramsci”, diez años después, en 1968. A éste lo siguió el trabajo histórico de Guha, “Elementary Aspects of Peasant Insurgency in Colonial India”.

Para ese tiempo es cuando se produce una interlocución diferenciadora entre el trabajo del historiador indú y Carlo Ginzburg, directamente influido por el trabajo historiográfico de Eric Hobsbawn, pero su Guha tiene otra manera de lidiar con lo subalterno, en particular porque el sujeto estudiado difiere.

Para el italiano los subalternos que estudia provienen de un tiempo y una categoría social diferente, mientras que para Guha son los campesinos en la lucha anticolonial contra Inglaterra en el llamado Movimiento por la Libertad, donde aparecían en la historiografía oficial las elites y no las bases campesinas.

Cerremos esta parte del comentario sobre el libro editado por Chaturvedi y su Introducción empleando una cita del propio Guha para la serie de Subaltern Studies, quien en lugar de 3, vio la aparición de 10 volúmenes. Luego vinieron la creación de capítulos en Latinoamérica, y otras latitudes, hasta que aparece el contrapunto a los mismos, con la propuesta heterodoxa poscolonial.

Esta tuvo la vocería de Gayatri Spivak Chakravorty es una influencia relevante; proveniente ella del campo de la deconstrucción de Jacques Derrida, quien había empezado preguntándose si los subalternos pueden hablar, en contraste con la hegemonía de las elites en la historia de la India.

Esto decía Guha, al presentar la revista Subaltern Studies: “El objetivo de la presente colección de ensayos, el primero de una serie, es promover una discusión sistemática e informada de los temas subalternos en el campo de los estudios sobre Asia Sur, y así ayudar a rectificar el prejuicio elitista característica de la mayoría del trabajo y la investigación académica...

Los grupos dominantes entonces recibirán en estos volúmenes la consideración que ellos merecen, sin ser reforzados con la espuria primacía asignada a éstos por una tradición duradera del elitismo en los estudios Surasiáticos...” (p. IX).

Conviene recordar para este cierre provisional, un aparte de la introducción de Ginzburg al libro El Juez y el Historiador, donde él encaró el enjuiciamiento de Adriano Sofri militante de la izquierda en los años del plomo en Italia. Pietroestefani y Sofri fueron acusados de ordenar la muerte del superintendente de la policía, Luigi Calabresi.

Recuerda Ginzburg, que desde el comienzo de la causa criminal, Sofri se declaró en contumacia, una decisión que el historiador no compartía, aunque no dudó de la sinceridad del razonamiento que la apoyaba. Sofri de antemano había renunciado a su derecho ante la Corte de Apelaciones, del que no pocos acusados de vinculación a la mafia, en otras causas y situaciones emplearon con éxito.

Bajo estas premisas, Ginzburg escribió su trabajo, revisando el proceso de Milán y la respectiva investigación judicial a propósito de cómo ponderar en una y otra disciplinas, “la evidencia, la prueba y el testimonio”. Tal reflexión es la sustancia de este libro emblemático que marca un giro en su obra, aproximándose a la traumática experiencia política de la década de los 60 y 70 en Italia. Experiencia cercana a la revolución, impulsada por los ejercicios extraparlamentarios de la autonomía, y que llevó al traste la experiencia de los tres socios de la transición de la posguerra, el PCI, la Democracia Cristiana y el Socialismo. Una transición que fue bien captada en el filme de Sorretino, Il Divo.

Bienvenido Carlo y la discusión sobre la historia de los subalternos en lo social, político y cultural, un campo apenas en sus inicios en Colombia, pero, promisorio y urgente en todo sentido.

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