Conozca la relación entre Statoil de Noruega, los contratos petroleros firmados con Santos y el Nobel.

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Mientras Noruega respaldaba los diálogos con las Farc, la petrolera de ese país se quedaba con pozos petroleros en Colombia.


El dicho popular de que “no hay almuerzo gratis” se cumple perfectamente en el caso del Nobel de Paz que Noruega le acaba de conceder al presidente colombiano Juan Manuel Santos. Si bien es cierto que para aquel Estado escandinavo existe un interés legítimo en que Colombia alcance la paz, no menos lo es que el nuestro es un país extremadamente atractivo para la inversión de miles de millones de dólares.

El 19 de junio de 2014 el parlamento de Noruega, Storting, ratificó el tratado de libre comercio con Colombia, hecho que generó la inmediata reacción de la ministra de Industria y Comercio, Mónica Mæland quien declaró que en adelante “nuestras compañías podrán operar bajo las mismas condiciones y los mismos términos que nuestros principales competidores europeos y aquello beneficia directamente la competitividad noruega”.

En palabras de la ministra Mæland, “este acuerdo histórico fortalecerá el crecimiento del comercio y la cooperación económica que facilitará significativamente el acceso de bienes fabricados en noriega y pescado al mercado colombiano. Así mismo, el acuerdo fija un buen marco para la exportación de servicios noruego. Este acuerdo tiene un gran potencial”.

Las cifras hablan por sí solas. En 2013, antes de que se suscribiera el acuerdo de libre comercio, Noruega exportó bienes por 27.5 millones de dólares, cifra realmente marginal. Pero, entrado en vigor del acuerdo, las exportaciones noruegas a Colombia aumentaron en un 71%, reflejadas fundamentalmente en maquinaria y fertilizantes.

A finales de octubre de 2014, un par de meses después de la entrada en vigor del tratado de libre comercio, el Instituto de Tecnología Energéticade Noruega lideró una misión de negocios en Bogotá con el fin de explorar nuevas alternativas comerciales y de inversión en nuestro país la cual estuvo encabezada por el Secretario de Estado Morten Høglund.

Una de las empresas que fue invitada a esa gira fue la gigante Statoil, la empresa de hidrocarburos más grande de Escandinavia, cuya sede principal es en la ciudad de Stvanger, ubicada al sur de Noruega.

Statoil tiene operaciones en 36 países y de acuerdo con la revista Forbes es la empresa de hidrocarburos número 11 a nivel mundial.

Es una empresa pública, en la que el 67% de las acciones le pertenecen al gobierno noruego, mientras que el resto del paquete accionario se transa en la bolsa de valores.

Mientras el ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega patrocinaba e impulsaba el proceso de paz entre el gobierno de Santos y las Farc, los directivos de Statoil se concentraron en la misión de lograr que la Agencia Nacional de Hidrocarburos les concediera una licencia de exploración y explotación de denominado bloque COL-4 (ubicado en el mar caribe colombiano).

Y en efecto la gigante petrolera se quedó con una muy buena participación en ese bloque (33.33%), el cual comparte con la española Repsol (33.34%) y la estadounidense ExxonMobil (33.33%).

Igualmente, Statoil es la propietaria del 10% de la licencia de exploración en el Tayrona y el 20% del bloque de La Guajira.

Es claro que desde 2014, Colombia es un destino interesante para los negocios de Statoil empresa de cuya junta directiva hizo parte la actual presidenta del Comité Noruego del Nobel, Kacy Kullman-Five.

La señora Kullman-Five, siendo ministra de Comercio e Industria de Noruega, cargo que ocupó entre 1989 y 1990, fue una de las principales promotoras de la expansión de la empresa energética de su país, considerada como el motor del progreso y la estabilidad económica de la nación.

Rystad Energy es una sociedad privada noruega especializada en prestar consultoría para empresas del sector de los hidrocarburos, sobre todo a efectos de promover inversiones en nuevos destinos. Es una compañía relativamente nueva, pero que ha puesto sus ojos en la promoción de negocios petroleros y gasíferos en Colombia. Uno de sus vicepresidentes, el señor Kjetil Solbræke, hace pocas semanas participó en seminario organizado por la Asociación Colombiana de Petróleo y su intervención giró entorno a la eficiencia en los costos de exploración, producción y transporte. Otro de los aspectos de su conferencia, que va muy de la mano con el resultado del proceso de paz que promueve Noruega en Colombia, es el del ingreso de las empresas exploradoras en nuevas regiones del país.

A los noruegos los debe mover el sentimiento sincero de que Colombia alcance la paz para que nuestra sociedad deje de sufrir los rigores de la violencia, pero así mismo ven en una Colombia en paz una posibilidad formidable para hacer negocios. Luego del triunfo del NO en el plebiscito, la posibilidad de firmar rápidamente un acuerdo final con la guerrilla parecía diluirse y qué mejor manera de ayudar al gobierno Santos que entregándole un Nobel de Paz para efectos de rescatar a un proceso que para Noruega traerá satisfacción en materia humanitaria y ríos de dinero gracias a los nuevos y jugosos negocios que está haciendo en Colombia.

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