Algunos apuntes sobre el plebiscito, post plebiscito y su proceso de movilización.

12:52:00

Algunas de las presentes consideraciones hacen parte de un ejercicio argumentativo, que realizamos con los integrantes de Somos Ciudadanos, en días recientes.

Por: Felipe Pineda Ruiz / Democracia en la Red

Sobre la derrota del SI, es necesario hacer un par de consideraciones:

1) Los resultados en ciertas regiones, en particular en la mayoría de departamentos de la región andina, demuestran que la clase política que se mueve en la esfera del SI, que ejerce cargos de elección popular (ediles, diputados, concejales, representantes, senadores) no movió sus maquinarias como usualmente suele hacerlo.

Los índices de abstención, 16% superiores a la media tradicional, indican que aproximadamente 1 millón de votos se perdieron producto de la poca voluntad o mala fe de esta casta acomodaticia.

2) La derrota del SI hace parte de un clima mundial de desazón e ira social que los populismos de derecha globales han sabido capitalizar. Las victorias de Trump en Estados Unidos, el Brexit en Gran Bretaña y la inminente victoria de Marine Le Pen en Francia denotan que la indignación ciudadana está moviéndose para juzgar en elecciones la situación del conjunto de la sociedad exclusivamente por los hechos concretos de su vida cotidiana (1).

Es decir lo emocional y lo perceptivo se está imponiendo por encima de lo racional y comparativo.

Sobre el escenario posterior al 2 octubre cabe resaltar la habilidad del gobierno para fragmentar la variopinta coalición del NO al separar al núcleo duro de la campaña, el centro democrático de Uribe, y los conservadores, de los demás actores encabezados por las iglesias cristianas.

En términos generales tanto el Gobierno, como las Farc, salieron bien librados al no permitir modificaciones sustanciales a la columna vertebral del acuerdo.

Los cambios sustanciales del nuevo acuerdo.

En términos generales el acuerdo no sufrió modificaciones en sus tópicos transversales: tierras, victimas y elegibilidad política (este último punto relacionado con la no modificación de la Jurisdicción Especial de Paz).

Sobre los magistrados que juzgarán los crímenes de lesa humanidad, realizados por parte de las Farc, el cambió de fondo es la supresión de los magistrados internacionales, por togados únicamente nacionales, lo que implica cierta pérdida de:

•  apertura,

• trasparencia,

•  conocimientos técnicos,

•  e intranquilidad para las víctimas debido a la arbitrariedad y politización de la justicia local (punto 5.3 del acuerdo).

Aunque los promotores del NO señalen públicamente su total oposición al nuevo acuerdo, lo cierto es que dos terceras partes de las propuestas del NO, casi 100, fueron incluidas en este segundo “contrato” de paz Gobierno-Farc

La importancia de la refrendación pronta o dilatación del nuevo acuerdo: punto de partida de campaña de 2018.

Muchas son las figuras jurídicas que se plantean para refrendar este segundo pacto Gobierno-Farc. Sin embargo el trámite vía congreso, en donde las mayorías “santistas” están aseguradas, se convierte en la manera expedita de sacar adelante el acuerdo para la terminación del conflicto.

La no inclusión del acuerdo en el bloque de constitucionalidad, deja cierta zozobra sobre su blindaje jurídico y pone nuevamente la ratificación del mismo en función de los múltiples intereses electorales, de cara a las presidenciales de 2018.

Independiente de lo anterior algo queda claro: la férrea voluntad de las Farc de acabar con la combinación de armas-política de tinte izquierdista y su deseo de cambiar fusiles por urnas.

Post-plebiscito: los campamentos y movilizaciones a favor del fin de la guerra y el SI a la paz.

Aunque la desazón se apoderó de millones de personas, el escenario postplebiscito creó un momentum efímero, pero esperanzador, de construcción de proceso constituyente. Dicha amalgama de iniciativas, posteriores al 2-o, recogió la sensación tardía para miles de jóvenes de sentirse en multitud y movilizó a millares de universitarios que se agolparon en marchas y cabildos a lo largo y ancho del país.

Paz a la calle y los campamentos por la paz en ciudades principales e intermedias canalizaron la desazón de jóvenes de diverso cuño que creyeron por primera vez en algo colectivo cercano al cambio. Sin embargo este momento de ensoñación casi paradisiaca chocó con los avatares de la realidad: detrás de la salida a las calles de millares de universitarios estuvo el direccionamiento servil de los rectores de las universidades privadas, lideradas por el rector de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, quienes cumplieron con la misión encargada por el presidente Juan Manuel Santos de meterle “pueblo” al proceso postplebiscitario.

Hace algunas horas, este momentum deliberado me recordaba a un fragmento de una conversación reciente con el escritor William Ospina, quien casi pensando en voz alta me decía ¿que será lo que puede producirnos la sensación de integrarnos sin que aparezca la aparatosa instrumentalización política de siempre?”

Notas

(1) Barajas, Eduardo. La gente piensa otra cosa. Periódico El Espectador, noviembre 14 de 2016. Fuente: http://bit.ly/2ffb76X

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