Adam Schaff: "El problema no es de capitalismo o socialismo, sino de civilización"

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Dos de los actuales pensadores marxistas más conocidos en el mundo occidental, el polaco Adam Schaff y la húngara Agnes Heller, están aplicando en los últimos tiempo! sus conocimientos teóricos al análisis de las nuevas formas de vida social y los cambios en la relación de fuerzas productivas que está causando la revolución tecnológica.

Por: José F. Beaumont / El País de España*

Los dos autores tienen en común que su pensamiento es de inspiración marxista. Defienden también que no existe un análisis específico marxista de la llamada sociedad de la información. Los dos, disidentes en distinto grado de los regímenes de sus respectivos países, han coincidido recientemente en el marco de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander. Schaff ha analizado las consecuencias sociales de la revolución microelectrónica. Heller ha participado en un curso sobre la ética de la sociedad civil. Schaff y Heller han conversado con un enviado especial de EL PAÍS a Santander.

La preocupación más inmediata de Adam Schaff, nacido en Polonia en 1913, es el análisis de las consecuencias sociales de la revolución tecnológica y especialmente de la microelectrónica -lo que él llama segunda revolución industrial-, tema sobre el que trata su próximo libro a punto de aparecer. El filósofo polaco ha explicado en su conversación con EL PAÍS que existen algunos puntos difíciles de determinar en esta nueva sociedad pero ha sido rotundo en una cuestión de metodología: "No hay dos formas distintas, una capitalista y otra socialista, de interpretar o analizar la sociedad tecnológica. Nos enfrentamos a un problema de civilización, a un problema empírico, no ideológico".Schaff es un polémico profesor de filosofía (antes en Varsovia y ahora en Viena) y uno de los grandes especialistas mundiales en el estudio de las sociedades socialistas. Tanto por su trayectoria intelectual como política ha logrado irritar a los liberales de su país -por su defensa del generál Jaruzelski- y a los dogmáticos -debido a sus ataques contra el Partido Obrero Unificado Polaco (comunista) del que ha sido expulsado a pesar de que durante 11 años ocupó un puesto en el comité central. Entre sus libros traducidos al castellano figuran Historia y verdad (Grijalbo), Ensayos sobre filosofía del lenguaje (Ariel) y El comunismo en la encrucijada (Grijalbo).

La actual tesis de Schaff es que estamos viviendo una segunda revolución industrial en la que las máquinas no sólo han sustitúido a la fuerza fisica sino que también están acercándose a la sustitución de muchos casos de la inteligencia humana. "La actual revolución se sustenta, por lo menos, en tres elementos: la microelectrónica, la biotecnología y la energía nuclear. Los tres no actuan de forma aislada sino interrelacionados y producen en ocasiones serios desajustes sociales".

El desempleo, como desajuste

Uno de estos desajustes, el más importante para Schaff, es el desempleo, y concretamente el paro juvenil producido por la automatización y la robótica. "Para analizar la sociedad del año 2.000 hay que empezar estudiando lo que sucede en la actualidad. Si continuamos a este ritmo podemos encontramos con millones de gente a los que estructuralmente les sea imposible encontrar un trabajo". "¿Quién va a asumir este problema?", se pregunta el filósofo polaco."Para resolverlo es necesario cambiar las estructuras sociales y económicas de las sociedades tradicionales. Deberá cambiar la sociedad capitalista porque al desaparecer los obreros entrará en crisis el capitalismo. Por otra parte e n las sociedades socialistas totalitarias deberán cambiar las condiciones políticas en el sentido de que se hará necesaria una democracia real". Adam Schaff se muestra más pesimista cuando habla de las consecuencias de la revolución informática el Tercer Mundo. "Si se mantiene su actual alienación y dependencia económica y cultural de otros países el Tercer Mundo está abocado a la catástrofe".

Adam Schaff se muestra especialmente crítico con algunos de los llamados profetas de las nuevas tecnologías como Alvin Toffler, John Naisbit... "Nos ofrecen mucha información sobre el presente y sobre todo acerca del futuro, pero evitan la referencia a los problemas que está produciendo la sociedad de la segunda revolución industrial. Han elegido el camino más cínico para evitar la verdad, y la verdad es que nos encontramos con un grave problema de paro. Olvidan el análisis de los problemas básicos económicos, sociales y políticos".

El filósofo polaco se muestra, no obstante, optimista ante la sociedad de las nuevas tecnologías "siempre que existe la participación de todos y un control social. El nuevo paraíso será posible si nos mantenemos en una postura constructiva y evitamos las consecuéncias desastrosas. Entonces cobrará más sentido que el hombre sea liberado del trabajo físico y repetititivo y que la sociedad sea cada vez más rica".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 1984

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