Pacto Sí, pero incluyente

05:44:00

Presidente, usted tuvo el valor el 7 de agosto de 2010 de romper la tradición guerrerista declarando que la llave de la paz no estaba perdida y que la usaría durante su gobierno.

Por: Luis I Sandoval / El Espectador

Así ha ocurrido y por ello el país y el mundo han sido testigos día a día en los últimos 4 años del avance y culminación de un acuerdo de paz entre su gobierno y las FARC-EP.

Usted, Presidente, tiene facultades constitucionales y legales suficientes para firmar un acuerdo de paz, usted recibió en su reelección un auténtico mandato, claramente mayoritario, para hacer la paz. Usted acaba de recibir el Premio Nobel por su terca persistencia en la salida política del conflicto interno. La comunidad internacional sigue rodeando el proceso.

Varios millones adicionales a los que votaron SI en el plebiscito se han manifestado en multitudinarias marchas, con amplia iniciativa y presencia de jóvenes, que respaldan el proceso cumplido, que es irrepetible, y exigen acuerdo ya. Si el 2 de octubre hubo alguna duda, hoy hay certeza de que el SI tiene amplia mayoría fundada en verdades, no en mentiras ni en odios.

No obstante el país está abocado a escuchar a los que votaron NO y a procurar un entendimiento amplio sobre el Acuerdo Final en términos que sean atendibles por una insurgencia política que no está derrotada y que sigue afirmando con serenidad que la paz llegó para quedarse y que ellos están dispuestos a cumplir con todo lo que les corresponde.

Pero el diálogo se está haciendo entre los dirigentes más altos de los partidos que no sobresalieron por su diligencia en el trabajo para votar el plebiscito, en cambio no está siendo considerada como sujeto y actor del acuerdo la extendida red de organizaciones civiles, sociales y políticas, activas en el voto y protagonistas de la extraordinaria movilización de las dos últimas semanas.

El Consejo Nacional de Paz sigue subutilizado como espacio coadyuvante en la formación de voluntad nacional de paz.

El pacto es necesario pero no puede ser desconociendo lo actuado por las partes, no puede ser solo entre élites, no puede ser prolongando más de lo razonable el tiempo de la interlocución. El pacto que se necesita no es sobre todos los temas y detalles del acuerdo de La Habana, Sería imposible e interminable. Hay que focalizar, discernir y decidir.

Vale aquí la expresión y el concepto de “Pacto sobre lo fundamental” que nos legó Álvaro Gómez Hurtado. Valiosa al respecto la propuesta del colega Gustavo Gallón, reconocido líder y experto en derechos humanos, en su columna de la semana pasada. Él la denomina Pacto de No Violencia en Colombia.

El pacto nacional de paz que surja del diálogo no puede ser excluyente como lo fue el del Frente Nacional que ayudó a superar una violencia, mientras alimentaba el surgimiento de otra, esa a la cual estamos tratando de poner fin ahora. Si el pacto no incluye a todos los que tienen derecho a entrar en él será precaria su legitimidad y riesgosa la convivencia.

Todas las iniciativas de pacto tienen un eje: las armas, la violencia, la confrontación a muerte salen de la política, lo público, lo social, la relación Estado Sociedad. Se trata de preservar la vida y sus posibilidades, respetarnos como humanos en palabras del Padre Francisco de Roux.

Ese el compromiso, mínimo pero trascendente, sería una verdadera revolución cultural y política. Estaríamos pasando de relaciones depredadoras a relaciones estéticas, de la barbarie a la civilidad. El pacto es necesario, Presidente, pero incluyente para que tenga viabilidad y legitimidad.

@luisisandoval

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