Me niego

09:22:00

Me niego a aceptar un segundo Frente Nacional que fue el único responsable de la guerra que se desata desde los años sesenta.

Por: Orlando Ortiz Medina / Democracia en la Red

Me niego a aceptar un nuevo pacto entre las élites de los partidos tradicionales que sacó del espectro de la participación política a todos los partidos y fuerzas sociales cuyo programa y pensamiento les fueran distintas y a las que terminaron eliminado a sangre y fuego. Me niego a aceptar de nuevo un régimen político que no sólo corrompió todo el aparato del Estado y la administración pública a través del reparto burocrático, sino que dejó de lado las reformas que desde comienzos del siglo 20 se vienen reclamando para tener un país más justo democrático y equitativo. Me niego a que quienes definan nuestro rumbo sean personas como Andrés Pastrana, mediocre entre los mediocres, Alejandro Ordóñez, retardatario medieval, o Alvaro Uribe Vélez que es la encarnación del laureanismo fachista de los años cuarenta.

Si a Juan Manuel Santos se le olvidó desde el domingo que pese a su derrota sigue siendo constitucionalmente el presidente de la República y se va a postrar ante la insolencia, la arrogancia y las imposiciones que le quiere hacer el uribismo y sus seguidores, entonces creo que su camino es otro, tal vez el de la renuncia. Si la derrota del sí fue lamentable, el triunfo del NO fue pírrico, sólo un 18% del censo electoral. 18% dentro del cual una gran parte votó no propiamente contra el acuerdo sino contra la llamada ideología de género, que allí no estaba, y otras tantas sandeces que lograron colarse por las venas del analfabetismo político de una gran parte de nuestra población.

Los que votamos SÍ y muchos de los indiferentes, tenemos que pensar si la salida es postrarnos y dejar que desde hoy a las 11:30 a.m., cuando se reúnen Santos y Uribe, se inicie el nuevo pacto de las élites que como hasta ahora han mantenido en la exclusión a más de medio país, o estamos dispuestos a resistir y a decir que nosotros también existimos, sentimos y somos parte de una nación que no sólo no termina de realizarse, sino que de nuevo ha retrocedido unas cuantas décadas.

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