Héroes…Quijotes en un mundo de Sanchos.

06:22:00

(A la querida memoria de un Viejo, de un Hermano, de un Niño, y de quienes siguen tras las rejas por defender la verdad...ustedes son los héroes.)

Por: Diego Proscrito / Democracia en la Red

"Bendito sea el hombre que posee una legión de enemigos, pues ellos le haran un héroe." Anton Zandor L.

"De poetas no digo: buen siglo es éste. Muchos están en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote."

Carta de Lope de Vega (Conocido también por ser el poeta del cielo y de la tierra, el Fénix de los ingenios y llamado por el mismo Miguel de Cervantes Saavedra "Monstruo de la Naturaleza". Uno de los autores más laureados y prolíficos de nuestra lengua y de la literatura universal entre otras glorias.) Desde Toledo a un amigo desconocido de Valladolid de 14 de agosto de 1604.

Tenía en ese entonces Miguel de Cervantes 57 años y no era para nada querido entre los poetas de la corte, que en aquel tiempo se había trasladado a Valladolid.

Don Miguel de Cervantes, Si, el padre de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote De La Mancha, reconocido como el máximo exponente de la literatura española, el mismo que estuviera preso dos veces, una por "extralimitarse en sus funciones como recaudador de contribuciones" y otra por la quiebra del banco en la que el escritor-recaudador había depositado el dinero de lo que recaudaba, el mismo que fuera herido en la espectacular, gloriosa y épica Batalla de Lepanto en la que en medio de terrible fiebre y dolor pidió que se le dejase combatir y no solo eso, pidió ser puesto en el lugar más peligroso de la batalla, en la cual lucho heroicamente y fue herido dos veces, perdió la movilidad de su brazo izquierdo debido a una de sus heridas, y por eso se le conoció como el Manco de Lepanto, ese mismo Cervantes, inquieto, loco, luchador, creyente, patriota, soñador, hombre de vicios y virtudes, de errores y aciertos, un humano demasiado humano, ese mismo que tenía 57 años cuando los demás poetas de la corte y genios y figuras le despreciaban…alcanzaba el éxito rotundo con su obra, tanto así que la segunda edición del Quijote vio la luz tres meses después de la primera.

Así mismo para los revolucionarios desconocidos, que luchan por un mundo más justo cual Quijote contra molinos de viento, para todos ellos que prefirieron la fría lluvia en la calle a la comodidad del club, para esos a quienes el espejo les recuerda todos los días con cicatrices en el rostro y en el cuerpo, que hay algo superior por lo que se arriesgaron y aun se siguen arriesgando, para aquellos que invirtieron hasta su último centavo en la causa y no en la felicidad comprada de cada fin de semana, para aquellos que perdieron su familia por las consecuencias de la guerra o porque su propia familia les dio la espalda, para aquellos que perdieron un amor por falta de tiempo y dinero, ya que todo su tiempo y dinero fue para la revolución, para aquellos que perdieron amigos por el amor a sus ideas o por que los supuestos amigos no eran tan amigos en la hora de la fatalidad, para aquellos que permanecieron solos en los momentos de adversidad y para aquellos que se mantuvieron juntos, para aquellos cuyo nombre ha sido mancillado por la mentira motivada por la envidia, para esos que han preferido la dignidad de la soledad y no la compañía hipócrita de las masas, para esos que han dicho la verdad y han sufrido las consecuencias, para esos que han rechazado el lujo y la comodidad y han optado por la intrepidez y el honor, para esos hombres de genio cuyo único pago por su valor e inteligencia ha sido el ridículo y la burla del pueblo a quien buscan salvar…para todos ellos, aún hay Esperanza.

No la de vivir para ver aquel paraíso de justicia y verdad con el que soñamos, NO, eso ya es un imposible, pero si una esperanza más acorde a nuestras pretensiones, la esperanza de que nuestros nombres no serán olvidados y nuestros actos inspiraran a muchos otros que se transformaran en un dolor de cabeza para el enemigo que nos vigila día y noche, la esperanza de morir con honor y dignidad por nuestra propia mano si así lo disponen los acontecimientos, no importa cuánto tiempo pase, si se está solo o acompañado, con o sin recursos, siempre el verdadero guerrero tendrá la oportunidad de redimir y purificar su espíritu con algún acto de valor por la causa, ya que será su propio espíritu quien lo guie hacia esos caminos en donde ha de encontrar a esos amigos desconocidos que le ayudaran cuando se encuentre haciendo el trabajo correcto.

Actos de valor, de honor, de justicia, de verdad…esos son los que moldean a los futuros héroes, al principio desconocidos, y con el pasar del tiempo transformados en todo un faro de luz para las futuras generaciones que llegan a este mundo en tinieblas, esos futuros héroes son el Prometeo de nuestros tiempos, se arriesgan mucho al querer llevar el fuego del conocimiento y la verdad a los hombres y terminan siendo atormentados por la ira divina de estos mismos y encadenados al escarnio y burla publica, para que la monstruosa ave de la infamia y la calumnia los devore todos los días. Hombres de honor, hombres más allá de los hombres, humanos demasiado humanos, hombres de virtudes públicas y vicios secretos, hombres de este mundo y al mismo tiempo de otro, hombres que no se maravillaron con los destellos de la modernidad, hombres que hicieron oídos sordos a la sinfonía de placeres mundanos que buscaban seducirlos, hombres ciegos ante el lujo y la opulencia, hombres mudos ante la belleza natural y de enérgicas palabras ante la mentira histórica, hombres para los cuales el dinero solo fue un efímero medio para llegar a un fin superior, hombres de razones y pasiones encontradas, hombres para quienes la revolución estaba por encima de su vida y su sentido del deber para con su pueblo era algo mucho más valioso que todo el oro del mundo.

A esos hombres que luchan con espíritu indómito por sobre esos otros con espíritu de esclavos, a esos que prefieren el hambre a venderse por un plato de lentejas, a esos que luchan desde la nada con los bolsillos vacíos pero el corazón repleto de furia y justicia, a esos hombres que se han hecho amigos de la lluvia a fuerza de soportarla en las situaciones más adversas, a los incomprendidos e inadaptados a un sistema de borregos que sonríen y dan las gracias por la maravillosa oportunidad de ir al matadero, a esos hombres que han sido declarados proscritos por luchar por la verdad, a esos hombres extiendo no solo mis letras, sino también mi mano y mi respeto, a esos incansables luchadores que hacen la verdadera justicia con sus manos, ya que un estado traidor e ilegitimo los abandona a su suerte y los condena por ser hombres libres.

Hombres que siguen el legado de otros héroes, hombres que honran nombres como Yamamoto, Mishima, Onoda, Venner, Brasillach, Vargas Vila, Jose Antonio, Blas de Lezo, Temistocles, Agualongo, Leonidas, El Cid Campeador, Cervantes, Tesla, Heidegger, Alejandro Magno, Diogenes y tantos otros nombres malditos para muchos que las letras no me acabarían para nombrarlos y honrarlos como es debido, honor a todos ellos y a los desconocidos también, a esos presos que por conservar su honor han muerto tras las rejas, a esos que se fueron antes de tiempo, ya fuese por la acción de la naturaleza o por mano enemiga, a ese sabio comandante que fue un padre y un maestro, a ese amigo que fue soldado, hermano y capitán, a ese niño que entrego su vida por el mito, a todos ellos, hombres y mujeres sacrificados en nombre de un ideal superior, a los que hoy en día se sacrifican, a los que lo harán en un futuro, a ellos mi más sentido homenaje y las siguientes palabras:

Victor Hugo decía que, “El infortunio, el aislamiento, el abandono y la pobreza son campos de batalla que tienen sus héroes.” Yo podría decir que no se equivoca en nada, pero aun así con toda esa carga de traiciones y desencantos, un héroe es aquel que sabe que no tiene nada y aun así es capaz de darlo todo sin esperar nada a cambio, solo él sabe de la inmensa satisfacción interior que produce el haber hecho hasta lo imposible, por ver realizado precisamente eso, lo imposible, y no es que los héroes no sufran de miedo, todo lo contrario, temen mucho, pero su primer acto de heroísmo es vencer ese miedo y enfrentarse a algo que los supera en todos los campos…Ahí, es ahí cuando el Héroe interno empieza a resucitar, porque todos llevamos uno por dentro, pero solo unos pocos que se arriesgan y pierden el miedo a perderlo todo, son los que en un futuro serán recordados en poemas, canciones, escritos, estatuas, libros, pinturas, etc…solo ellos son capaces de realizar eso con lo que la mayoría si apenas sueña.

Así como Cervantes, el manco de Lepanto, aquel desconocido quien en la corte fuera despreciado por quienes hasta el más admiraba, así son los héroes de hoy, anónimos, primero criticados y vilipendiados, luego olvidados y de nuevo renacen una y otra vez, como los Dioses después de su crepúsculo, se renuevan y siguen la marcha, solos o acompañados, siempre siguen la marcha, hoy por hoy Cervantes no solo es un héroe de Batalla épica, sino también el más laureado de todos los héroes de las letras en nuestra lengua, fue sin duda un Quijote en un mundo de Sanchos, lucho contra gigantes y venció, al final, y después de muchas dificultades… su nombre venció.

Quijotes en un mundo de Sanchos, eso son los héroes, luchadores incansables por la justicia, en un mundo plagado de injusticias, soñadores e inconformes, en un mundo de realistas conformes con su realidad, poetas, magos y guerreros combatiendo contra la ignorancia y el materialismo de un mundo que solo cree en lo que puede ver y tocar, conquistadores de mentes en un mundo de entes, cautivadores de espíritus en un desierto espiritual…hombres que guardan la esperanza que algún día su obra contribuya a hacer mejor el mundo de alguien, de algunos, de todos…un mundo lleno de Sanchos hambrientos de bienes, con ambición de gobernar ínsulas y mantener la panza llena, esos son los héroes…Quijotes en un mundo de Sanchos.

Sigamos siendo Quijotes en un mundo de Sanchos…hay que perder el miedo a perderlo todo.

“Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?.”

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