Bernie Sanders: “Las ideas de las que hablaba no eran especialmente valientes, radicales, ni audaces”

10:26:00

En un encuentro exclusivo post-primarias, el senador Sanders habló sobre “Nuestra Revolución”, Donald Trump y lo que realmente piensa acerca de Hillary Clinton. La entrevista fue realizada por Katrina Vanden Heuvel y John Nichols para The Nation.
Por: Katrina Vanden Heuvel y John Nichols - The Nation
Bernie Sanders sigue haciendo campaña para la revolución política. Está protestando con Nativos Americanos contra el oleoducto Dakota Acces, defendiendo el Working Families Party y poniéndose en marcha a favor del candidato antimonopolio al Congreso Zephyr Teachout. Sanders sigue atrayendo a grandes multitudes y la atención de los medios después de una carrera presidencial que ganó más de 13 millones de votos e inyectó un populismo económico genuino en el debate.
Pero no está satisfecho. Nos reunimos con Sanders a mediados de septiembre, justo cuando estaba dando los toques finales a un libro sobre su campaña que se publicará después de la elección. El senador de Vermont estaba particularmente en forma, criticando a los medios de comunicación por subestimar el discurso político, pidiendo la reforma del Partido Demócrata y celebrando el hecho de que una nueva generación considere el socialismo democrático como una opción política viable. ¿Hillary Clinton? Tienen diferencias, pero la apoya. ¿Donald Trump? No le dejéis empezar...
The Nation: ¿Le gustaría decir algo de entrada?
Bernie Sanders: Muy sinceramente, he terminado la campaña mucho más optimista sobre el futuro de este país que cuando empecé. Hemos conocido a tanta gente fantástica que están dispuestos a pensar de forma no convencional; que entienden que el establishment impone limitaciones sobre lo que pensamos que podemos o no podemos lograr y que podemos hacer mucho, mucho más.
The Nation: Cuando nos reunimos aquí, hace más de dos años, se estaba preparando para postularse a la presidencia. Pero también dijo: "Tengo que salir y hablar con la gente durante un año más o menos y averiguar si están listos". Cuando se anunció, ¿había decidido que la gente realmente estaba lista? ¿O todavía se preocupaba por estar tomando un gran riesgo, en un momento en que los sondeos le daban un 3 por ciento?
Sanders: La primera preocupación que tenía, tanto a nivel personal como político, era que yo no quería hacer una campaña que fuera contraproducente para la visión progresiva que tantas personas en este país comparten, incluyendo los lectores de The Nation. Si hiciera una mala campaña -si me pronunciara a favor de Medicare para todos y matrícula gratuita en los colegios y universidades públicas e impuestos progresivos y luego, dos meses más tarde me retirara porque la campaña no iba a ninguna parte- entonces ¿qué diría el establishment? "Bernie Sanders vino con todas estas ideas progresistas, nadie le escuchó, eso no va con los Estados Unidos. Estas ideas no son las ideas de los Estados Unidos ".
Una campaña fallida daría muy mala impresión de la visión que muchos de nosotros compartimos. Por eso estaba motivado y decidido a llevar a cabo una campaña seria y fuerte.
The Nation: ¿Tuvo alguna intuición de lo que estaba pasando en este país que los expertos no tuvieran?
Sanders: Yo creía de todo corazón que las ideas de las que hablaba no eran especialmente valientes, radicales, ideas audaces. Las ideas de las que hablaba son las que la mayoría de los estadounidenses apoyarían si tuvieran la oportunidad de escuchar estos puntos de vista, lo que no sucede en circunstancias normales. Usted puede ver la CNN durante los próximos 14 años y no va a escuchar una discusión acerca de la necesidad de un sistema público de atención médica. No va a ver una crítica de las compañías farmacéuticas, no va a escuchar muchos debates acerca de la desigualdad de los ingresos y la riqueza. Mi opinión era que si podíamos salir al encuentro del pueblo estadounidense, conseguir visibilidad, establecer contacto personal, nos iría bien.
The Nation: Usted era un senador de un estado pequeño que tuvo que presentarse a sí mismo a todo el país. ¿Se sintió sorprendido, frustrado o enojado por algunos cuestionamientos de su historial de derechos civiles o su compromiso con la justicia racial?
Sanders: No había previsto hasta que punto se trataba de una campaña generacional. Nos fue fenomenalmente bien con los votantes jóvenes y al final de la campaña estábamos ganando el voto joven afroamericano. Estoy muy orgulloso de ello. Pero estábamos siendo diezmados por las personas mayores, especialmente las mujeres negras mayores. Cuando digo diezmado quiero decir una pérdida de 8 o 9 a 1. No quiero darle más importancia de la que creo que tiene. Creo que Bill Clinton era popular entre la comunidad afroamericana y que eso se extendió a la popularidad de Hillary Clinton. Es cierto que han conocido a los Clinton durante décadas. En el Sur la conocían como la primera dama de Arkansas. Nosotros estábamos llegando sin ser bien conocidos.
No estoy diciendo que en la comunidad afroamericana llegáramos donde deberíamos haber llegado. No lo hicimos. Lo que me gratifica es que a) al final de la campaña estábamos ganando votantes afroamericanos más jóvenes y b)que estábamos ganando el voto general latino. Hicimos un largo camino en ambas comunidades. Simplemente no tuvimos suficiente fuerza para hacer lo que quería hacer en la comunidad afroamericana.
The Nation: ¿Qué aprendió del movimiento Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan)?
Sanders: Hablé con una gran cantidad de activistas de Black Lives en varios estados. Lo que he aprendido es que la relación de los departamentos de policía, a lo largo de todo el país, con la comunidad negra es mucho, mucho más grave y terrible de lo que había conocido en un principio. La intimidación por parte de la policía, el disparar a personas desarmadas, la indignidad de la gente asesinada a sangre fría, es un tema que nos llevó a presentar lo que creo que fue la serie de propuestas más fuerte de cualquier candidato en términos de la necesidad de una reforma real de la justicia penal.
Pero también creo lo que creía Martin Luther King Jr. ¿Recuerda el título de la Marcha de Washington? "Trabajo y Libertad." Lo que King comprendió es que hay que lidiar con los problemas económicos lo mismo que con las cuestiones políticas y las cuestiones de derechos civiles. A lo largo de esta campaña, de lo que hablamos es que, en una comunidad tras otra, hay tasas de desempleo entre los jóvenes afroamericanos del 30 al 40 por ciento. ¡Del 30 al 40 por ciento! Los jóvenes no tienen trabajo, no tienen futuro. Es una cuestión que debe tratarse al mismo tiempo que nos ocupamos de la brutalidad policial, la supresión del voto y los demás ataques que se están produciendo contra la comunidad afroamericana.
The Nation: Cuando comenzó su campaña, dijo que no le tenía miedo a la palabra "socialismo". ¿Debería haberlo tenido? ¿Perjudicó a su campaña?
Sanders: No. Bueno, no debería ser tan expeditivo con su pregunta en este sentido: es una de las razones por las que puedo haber salido perjudicado entre la gente mayor. Lo hicimos muy mal con las personas mayores. Esto me preocupó mucho, porque tengo uno de los mejores récords en la lucha por la ciudadanía de mayor edad. Lideré el esfuerzo para evitar los recortes a la Seguridad Social. Pero creo que algunas personas mayores recuerdan el "imperio del mal" de la Unión Soviética. Ellos confundieron el término "socialismo democrático" con el comunismo.
Respecto a los jóvenes, no, yo no creo que perjudicara en absoluto. Una de las cosas de las que estoy orgulloso es que hay mucho más apoyo al concepto de socialismo democrático hoy que el que había antes de la campaña.
Lo que he intentado hacer durante toda la campaña ha sido no solo sugerir la moralidad de las posiciones que estábamos tomando en términos de pobreza o de sanidad, sino también decir: "¿Sabe Ud.? Estas ideas, estos conceptos, existen en muchos otros países del mundo. Bernie Sanders no se despertó anoche con esta gran idea de que debemos garantizar la asistencia sanitaria a todas las personas como un derecho. En realidad, existe en cualquier otro país importante de la tierra. No lo sabemos porqué los medios de comunicación se han olvidado de decirlo. Pero existe. En Dinamarca, debido a las negociaciones sindicales, el salario mínimo es de aproximadamente $ 20 por hora. En Alemania, la matrícula para la universidad es gratuita. En Finlandia, en realidad pagan por ir a la universidad. Ahora bien, en Estados Unidos todo esto no se sabe porque la CBS se olvidó de decirlo. Pero esa es la realidad".
Y entonces la gente dijo: "Tal vez no sea una idea tan loca. Tal vez los alemanes no son tan tontos. Quizás están invirtiendo en sus jóvenes para que puedan tener la mejor fuerza de trabajo posible".
The Nation: Usted ha respaldado a Hillary Clinton. Algunos de sus seguidores sienten que los ha traicionado. ¿Qué les dice ahora?
Sanders: Soy senador de los Estados Unidos y soy responsable ante la gente de mi estado y también ante la gente de este país. La primera cosa que tengo que pensar al respecto es: ¿Qué significa una presidencia de Donald Trump para la gente de mi estado y para la gente de este país? ¿Y para la gente del mundo? Creo que sería un desastre absoluto. Sería más que un desastre. Por lo tanto, como senador de los Estados Unidos tengo que hacer todo lo que pueda para evitar que Trump se convierta en presidente.
Ahora bien ¿tengo fuertes diferencias de opinión con Hillary Clinton? Creo que todo el mundo lo sabe. El objetivo aquí no es decir, "Hillary Clinton es lo mejor en la historia del mundo, es genial, es maravillosa, es increíble." Lo que deberíamos decir es que si nos fijamos en prácticamente todos los temas importantes para la gente de este país -cuestiones como la gratuidad de la enseñanza pública media y universitaria -Hillary Clinton está ahora defendiéndolo para las personas que ganan $ 125.000 al año o menos. ¿Sabe una cosa? Eso es bastante revolucionario. Que va a transformar la vida de millones de familias en este país. Eso es lo que defiende Clinton.
Clinton está defendiendo que haya el doble de centros de salud comunitarios en este país, lo que significa que decenas de millones de personas -personas pobres- tendrán acceso a los servicios de salud, cosa que no tienen hoy en día. ¿Es eso significativo? Es muy significativo. Clinton está defendiendo la igualdad de remuneración para las mujeres, de modo que las mujeres no sigan cobrando 79 centavos de un dólar comparado con los hombres. Yo creo que una de las grandes crisis con las que se enfrenta el planeta es el cambio climático. Ocurre que Donald Trump no piensa que el cambio climático sea real. Clinton lo toma en serio.
No se trata de decir que queremos a Hillary Clinton o que estemos de acuerdo con ella en todos los aspectos. El objetivo es ir más allá y preguntar: ¿Qué candidato va a hacer un mejor trabajo para las familias de clase media y de clase trabajadora? Creo que la respuesta es obvia.
En segundo lugar, la política no se termina el día de la elección. El día siguiente a la elección, cuando Hillary Clinton gane, puede estar seguro de que yo y otros progresistas diremos a la Presidenta electa Clinton: “Mira bien la plataforma democrática que defendiste – porqué juntos, Presidenta electa Clinton, vamos a poner en práctica esta plataforma. Vamos a implicar a millones de gente en este proceso, que van a destruir los grandes bancos de Wall Street, que van a hacer gratuita la enseñanza media y universitaria, que van a ser muy agresivos respecto al cambio climático y que van a transformar nuestro sistema energético”.
Pero si Trump es elegido presidente… No sé lo que será de EEUU cuatro años después de su elección, en términos del tipo de intolerancia que emergerá, en términos del tipo de divisiones que veremos, el tipo de demagogia que veremos.
Esta es mi posición. No voy a posicionarme y decirle que Hillary Clinton será magnífica es todos estos aspectos con absoluta seguridad. No es esto lo que estoy diciendo. Estoy diciendo que en muchos, muchos asuntos, sus puntos de vista son progresistas. En muchas áreas son geniales. Cuando no sean progresistas tenemos que empujarla y al día siguiente de la elección movilizaremos a millones de personas para hacer de ella la presidenta más progresista que se pueda.
The Nation: Russ Feingold dice que quiere ser reelegido para el Senado y participar en la formación de un bloque realmente progresista en el mismo. Le menciona a Ud., Elizabeth Warren, Jeff Merkley y algunos otros. ¿Se ve formando un caucus progresista en el Senado?
Sanders: Creo que Russ tiene toda la razón. Creo que necesitamos un bloque progresista que pueda presentar al liderazgo un manifiesto unificado respecto a lo que queremos y por lo que vamos a luchar, en vez de simplemente votar de forma individual. Al principio, cuando llegué, tuvimos gente como Elizabeth, Jeff y otros. Ciertamente, si Russ sale elegido – y espero fervientemente que así sea- será un elemento importante de este bloque progresista.
The Nation: Si Ud. fuera ahora mismo el nominado ¿qué estaría haciendo?
Sanders: Seguro que estaría aquí.
The Nation: Pero ¿no hay cosas que los Demócratas deberían hacer ya?
Sanders: Si, claro que sí. Es la misma debilidad de siempre de los Demócratas: demasiada, demasiada dependencia de los asesores y la publicidad televisiva en vez de movilizar a la gente. Anteayer hubo una buena noticia sobre una subida de salarios, pero la verdad es que desde hace 40 años tenemos una clase media en declive. La gente tiene hambre y están humillados y están muy, muy preocupados por sus hijos. ¿Podrán sus hijos devolver su deuda de estudios? ¿Tendrán acceso a un trabajo con una paga decente? Creo que los Demócratas deben llevar a cabo una campaña para las bases, movilizando a la gente y estando preparados para luchar contra el 1 por ciento con un programa que tenga en cuenta las necesidades de los trabajadores ordinarios.
The Nation: El partido ¿necesita cambiar?
Sanders: Necesita un cambio revolucionario. Si quieres ser candidato al Senado de los Estados Unidos tienes que contratar a un consultor que te va a hacer las encuestas, que te dirá el tipo de anuncios de televisión que necesitas, que te dirá que la mayor parte del dinero que consigas tiene que ir a la TV. Recaudar fondos y luego poner ese dinero en manos de consultores, que a continuación, lo ponen en anuncios de televisión: eso es más o menos lo que son las campañas. Tenemos que cambiar eso.
Los demócratas debemos abrir la puerta a los jóvenes, darles la bienvenida y entender que va a ser un poco incómodo, que muchos jóvenes no son políticos profesionales. El Partido Demócrata va a tener que ajustarse a su realidad, en lugar de forzar a los jóvenes a adaptarse a la realidad de los líderes demócratas.
The Nation: ¿Cómo conecta con todo esto el nuevo grupo Nuestra Revolución? Ha luchado toda su vida contra las grandes fortunas, pero Nuestra Revolución se incorpora como 501(c) [501(c) describe las asociaciones sin ánimo de lucro que no deben pagar determinados impuestos sobre los ingresos. NdT]. ¿Podría hablar un poco de eso?
Sanders: En primer lugar, por ley, no formo parte de Nuestra Revolución. Nuestra Revolución heredó el aparato de la campaña, no estoy involucrado.
The Nation: ¿Quiere que den a conocer las contribuciones?
Sanders: Sí, por supuesto que deberían. Por lo que sé, van a hacerlo.
The Nation: ¿Y la política de Nuestra Revolución? ¿Cómo va a funcionar?
Sanders: No sé si lo sabe, pero los candidatos de Nuestra Revolución ya han ganado muchas primarias. En Massachusetts, con el apoyo de Nuestra Revolución, un joven abogado, un tipo muy progresista, venció a un político profesional. En Rhode Island, el líder de la mayoría en la Cámara fue eliminado.
Creo que Nuestra Revolución está empezando a hacer lo que era su objetivo, que consiste en centrarse no sólo en competir a alto nivel, sino también en bajar a las legislaturas de los estados. Tienes un par de activistas en las legislaturas estatales y ¿sabes? eso va a empujar a estas legislaturas. Unas pocas personas pueden tener un impacto significativo.
The Nation: Usted estaba claramente frustrado por la cobertura mediática de la campaña.
Sanders: Te das cuenta de que los medios centran la atención en los rumores de la campaña, en lugar de las cuestiones que afectan al pueblo estadounidense. Su cobertura se hizo sobre Bernie Sanders y su campaña, no sobre las necesidades del pueblo estadounidense y lo que nos proponemos hacer frente a esas necesidades. Eso fue muy angustiante.
La forma en que lo contrarrestamos, en la medida en que lo hicimos, fue a través de los medios sociales. Una de las razones por las que creo que nos fue tan bien entre los más jóvenes es porqué ahora la mayoría de ellos no ven las noticias de la noche; no leen The Washington Post. E hicimos, creo, un trabajo muy bueno en términos de comunicación directa con muchos millones de personas más jóvenes directamente a través de los medios sociales.
Creo que lo que tenemos que hacer -y que ya estamos haciendo, así que no le estoy dando ninguna lección- es integrar nuestras ideas en el movimiento político de modo que no es tan sólo una revista hablando con la gente, o Bernie Sanders hablando con la gente. Nuestras ideas deben convertirse en parte de la discusión diaria. Lo que tenemos que hacer -sobre todo con los jóvenes, especialmente con la gente que no participa activamente en el proceso político- es asegurarse de que cada mañana, tarde y noche, están viendo la presentación de los temas que son relevantes para sus vidas.

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