Tariq Ali: "Los medios son el aparato cultural del 'extremo centro'"

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Tariq Ali (Lahore, 1943) lleva en primera línea de la batalla política desde los años sesenta. Intelectual público, escritor, cineasta y activista, ha publicado más de veinte libros sobre historia y análisis político, además de varias novelas.

Por: Álvaro Guzmán Bastida / CTXT

Sus ensayos aparecen a menudo en revistas como la London Review of Books y la New Left Review, de la que es además editor. Su último libro, El extremo centro (Alianza Editorial, 2016), analiza el declive de la democracia liberal en Europa y Estados Unidos. Nacido en Paquistán y afincado en Londres desde hace décadas, Ali visitó este verano Nueva York para participar en un congreso, y concedió una breve entrevista a CTXT.

Ha escrito decenas de libros sobre asuntos tan diversos como el belicismo y el fundamentalismo religioso. En su último trabajo pone el foco en lo que llama ‘el extremo centro’. Presenta el libro como una suerte de aviso. 

¿Sobre qué nos está avisando?

Lo que expongo en el libro es que el centro derecha y el centro izquierda que monopolizan la política burguesa y forma gobiernos con políticas casi exactas o en coalición abierta suponen una amenaza para la democracia. Su análisis se centra en Occidente, en particular, en la Unión Europea, el Reino Unido y los Estados Unidos. ¿Qué tendencias percibe y por qué le preocupan?

Asistimos al divorcio del capitalismo y la democracia. Yo vivo en Occidente, y es allí donde se ve más claramente. El capitalismo contemporáneo preferiría prescindir de cualquier democracia verdadera, de modo que su dominio nunca resulte cuestionado. Las élites necesitan del sistema judicial para resolver disputas entre ellas, y no tienen demasiados problemas en permitir avances en cuestiones identitarias (el matrimonio gay se ha convertido en una especie de artículo de fe para el ‘centro’), etc. Pero dejan cada vez menos espacio para otro tipo de progreso. Han sellado los cambios que vayan más allá de ahí a través de este nuevo orden político.

Sitúa la fundación del ‘extremo centro’ en torno a la caída del muro de Berlín. ¿Por qué nació entonces?

Fue un enorme triunfo del capitalismo y sentó las bases de su expansión, a la que a menudo nos referimos como globalización. Millones de personas en todo el mundo tuvieron una sensación de derrota, no tanto de liberación, como en la Europa del Este o Rusia, donde incluso hoy el sentimiento colectivo ha cambiado mucho. De pronto, cundió la sensación de que no había alternativa posible. Los vencedores afianzaron ese mensaje. No había alternativa al capitalismo. Los partidos comunistas y socialdemócratas de Europa se sumaron al consenso. La política expresada en el sentido de aliados y enemigos murió durante dos décadas. En Occidente, el ‘extremo centro’ que describo en el libro emergió triunfante.

Ha mencionado la socialdemocracia como pieza clave en ese puzle. En el libro, llega a decir que ese movimiento político se suicidó. ¿Qué causó el suicidio de la socialdemocracia y cuáles son sus consecuencias?

Abandonó por completo sus principios después de la victoria del capital en el 89 y las consecuencias son visibles hasta hoy. 

Hablemos de Europa: en el libro arguye que la política europea se ha ‘americanizado’. ¿A qué se refiere?

Me refiero a que se reduce, a grandes rasgos, a dos grandes partidos políticos que son siervos del mismo amo (Wall Street en casa y el Imperio en el exterior), unos medios serviles y supinos y crecientes capas sociales marginalizadas. Pero las nuevas generaciones se están levantando para cuestionar el statu quo a su manera, aprendiendo de las derrotas según avanzan. El movimiento masivo que impulsó a Bernie Sanders en los Estados Unidos, el fenómeno Corbyn en el Reino Unido o Podemos en España son algunos ejemplos ilusionantes. La capitulación de Syriza en Grecia fue, por supuesto, un desastre, y Tsipras y sus colegas son hoy despreciados en gran parte del país. Se ve pocas veces a un partido transmutarse en cadáver agusanado tan rápidamente.

Dedica mucho espacio a analizar el papel de los medios en todo este proceso. ¿Qué importancia tienen?

Hollywood, CNN, FOX… Forman parte del problema. Son el aparato cultural del ‘extremo centro’. En el mundo de hoy en día no se permite la expresión de voces fuera del consenso del ‘extremo centro’. Los cómicos son, como los bufones en las cortes medievales, los únicos que pueden criticar a los líderes, aunque incluso a ellos cada vez se les permite menos.

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