El problema de Podemos se llama Madrid.

05:21:00

Lo que se juega en la capital es, nada más y nada menos, que el arrinconamiento de Pablo Iglesias, el viejo líder de la organización: su sustitución en el medio plazo.

Por: Emmanuel Rodriguez / CTXT

El título de este artículo podría sugerir que lo que falla en Podemos es su dirección, tan abrumadoramente madrileña. Y es cierto. Pero lo que se analiza es otra cosa, y es que en Madrid, en esa región metropolitana que tantas veces sirve de comodín para hablar del Estado, es donde el partido está más desencajado. En Madrid, los morados perdieron cerca de un cuarto del millón de votos, que el pasado junio se quedaron en su casa, a medias hastiados, a medias desencantados. Y en la ciudad de Madrid, en mayo de 2015, el proyecto de Ahora Madrid –mucho más abierto y plural que Podemos– obtuvo 150.000 votos más que la candidatura podemita a la Comunidad. Parece que Podemos, siempre tan madrileño, convence poco a las “fuerzas del cambio madrileñas”, las mismas que dieron lugar al 15M y aquellas grandes manifestaciones de las Mareas. Quizás en ningún otro sitio exista una asimetría tan grande entre la “forma Podemos” y los recursos políticos potenciales, entre partido y movimiento.

Con ánimo de abordar el problema, al menos formalmente, el martes se daba a conocer que la desgastada organización regional entraba en boxes. Se anunciaba un congreso madrileño en el que se iba a discutir (¡al fin!) de estrategia política y modelo organizativo, y del que luego saldría un nuevo consejo ciudadano. Era, de otra parte, una operación necesaria tras el pollo montado antes de las elecciones y la dimisión del grupo próximo a Errejón en el Consejo Ciudadano de la Comunidad. No han pasado, sin embargo, ni dos días antes de que se presentara #ProcesoAdelante, una protocandidatura con vocación de liderar la organización y, como es costumbre en este partido, “devolver la ilusión a la gente”.

Impulsa la iniciativa una pareja política singular, un matrimonio condenado al divorcio: el grueso de los “errejonistas madrileños” (Rita Maestre, José Manuel López, Clara Serra, etc.) y un conglomerado variopinto de fugados de IU, entre los que destacan los de Tania Sánchez —la misma que repitió y repitió que nunca-nunca abandonaría IU— y algunos de los que hace dos días eran uña y carne con Garzón, y luego con Iglesias, como Lara Hernández.

También como es costumbre en Podemos, en #ProcesoAdelante primero va el carro —los figurines o, si se quiere en lengua de palo, “los dirigentes”— y luego los bueyes, unas ideas que por ser escasas mejor dejar reducidas a eslóganes, no vaya a ser que tengan una oportunidad de encarnarse políticamente en el curso del Congreso. Quien sea fan de lo audiovisual, observará que en la sala de presentación se deja entrever una cierta neblina, un humillo con olor a chamuscado. Es Pablo Iglesias, a quien los de Errejón le dan en coma, internado en la unidad de quemados.

Con estos ingredientes ya pueden adivinar que lo que se juega en Madrid es, nada más y nada menos, que el arrinconamiento del viejo líder de la organización; su sustitución en el medio plazo. Por eso, herido, hoy Iglesias salía en los medios para decir que habrá otras candidaturas y “mejores”. También sólo así se explica este extraño consorcio político, en el que caminan juntos los del populismo “postmo” de Errejón —hasta hace poco intransigentemente contrario a todo “izquierdismo”— y los descartes de una IU en descomposición. Con razón se ha dicho que esto para Iglesias es una “traición en cadena”, en la que, ¡sorpresa!, participa también el volátil Luis Alegre, fundador de Podemos como “anticapitalista”, después mano derecha de Pablo, luego acorralado por el errejonismo madrileño que quería sacrificarle como secretario general y hoy dando el plácet a esta operación.

Las ideas, como decíamos, pocas, reducidas a eslóganes (¡glups!, perdón, a “significantes flotantes”), casi siempre contradictorios con las prácticas fraccionales de los promotores de la iniciativa. Merece la pena probar un brevísimo análisis de las palabras clave de #ProcesoAdelante. “Municipalismo”: seguramente porque quien lo encabeza es el principal activo del errejonismo, Rita Maestre, concejala del ayuntamiento y a la sazón valedora de todos los epítetos “municipalistas”. En cuanto al sentido de esta vieja palabra, que apunta a dar toda la centralidad democrática a las instancias locales y a una construcción del Estado de “abajo arriba”, quizás no hay nada más antagónico que el tándem jacobino-populista de los errejones y la tradición centralista postestalinista de los ex-IU.

Lo mismo podríamos decir del término “descentralización”, que resuena con la nueva consigna de “construir movimiento popular”, siempre acompañada de una retórica “circulista”, ahora en boca de quien promovió que los círculos (afortunadamente sin éxito completo) fueran una nada hecha de patriotas de partido y pegadores de carteles. Y qué decir del “significante apertura”, habría que preguntar ¿apertura a quién? Por lo pronto, no encontramos ninguna pista en la composición de esta iniciativa que empieza y acaba con los cargos de partido y que está exclusivamente conformada por novísimos políticos profesionales. Por supuesto, aquello de que los cargos orgánicos y los institucionales sean distintos, a fin de garantizar contrapesos democráticos internos, se deja para otra vida política, quizás en el propio siglo.

Una idea de lo que podría esconder el “significante apertura” nos la daba, sin embargo, Rita Maestre, quien el mismo día de la presentación hablaba en la SER —¿se acuerdan de aquello de PRISA, el PSOE y demás?, pues eso, en la SER—. Y aparte del bla, bla de significantes abracadabrantes, nos dejaba esta perla sobre la vocación de #ProcesoAdelante: a la pregunta de la entrevistadora de si “la organización intenta evitar que los sectores más radicales se hagan con las riendas”, Rita Maestre contestaba que ¡Sí! Curioso, ¿verdad?, al menos para quien vino a patear el tablero o para quien proviene de la tradición insurreccional del leninismo. Traduzcan radicales por críticos, anticapitalistas, quincemayistas y asambleístas y obtendrán el resultado: “Déjennos a nosotros, que somos políticos y sabemos lo que nos hacemos, no forcemos más el experimento”. Esta es la coherente línea del “pensamiento Errejón” sobre la centralidad de las clases medias, que, contra toda empiria —también electoral—, se considera la mayoría social en Madrid.

Sobre #ProcesoAdelante se podría especular muchísimo. Pero resumiendo, se trata de la iniciativa inteligente y rápida de dos fracciones fuertemente debilitadas en Podemos: el sector Errejón con vocación de hegemonizar el partido, pero minorizado en la mayor parte de las comunidades autónomas y los ex-IU, que navegan aparentemente sin rumbo, pero con un agudo olfato de carroñero en una organización que paradójicamente se construyó para superar sus vicios (algo desgraciadamente no logrado). Lo más importante es, no obstante, lo que esta iniciativa revela.

No esperen a un Vistalegre II, a un nuevo congreso constituyente del partido, este tiene, hoy por hoy, la forma madrileña y más modesta de un Congreso Regional. Queda por ver qué hace el resto de sectores activos en Podemos y fuera de Podemos. Queda por ver si a Podemos se le deja definitivamente despeñarse en una reedición partidaria híbrida, una suerte de IU-PSOE II, o se intenta al menos que sea otra cosa: algo que como mínimo no moleste, que no bloquee las posibilidades y expresiones políticas de cambio que durante décadas la izquierda institucional de este país ha neutralizado.

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