A las Farc se les puede castigar en democracia

06:39:00

Me parecería un avance democrático inmenso ver a las Farc compitiendo en la arena política y que los ciudadanos ejerzan el derecho a castigarlos o a premiarlos con sus votos.

Por: Oskar Nupia* / El Espectador

El mejor castigo que se les puede dar a las Farc es a través de la democracia. Democracia que, a mi entender, se está exigiendo desde las cuatro orillas (sociedad civil, gobierno, oposición, guerrilla). Y no me refiero a votar “Sí” o “No” en el plebiscito. Eso dependerá de la valoración de los costos y beneficios que cada quien haga del acuerdo de paz. Me refiero a castigarlos en las elecciones locales (alcaldías, concejos, gobernaciones, asambleas) y nacionales (Congreso y Presidencia). Esto si algún día se convierten en partido político.

Independientemente de lo que las Farc obtengan como castigo o premio en un potencial acuerdo de paz (incluyendo las pocas curules que obtendrían en el Congreso durante dos periodos), por primera vez en nuestra historia se nos podría presentar la posibilidad directa de que cada ciudadano use su voto para decidir si lo que este grupo nos ha querido imponer a punta de violencia durante medio siglo es lo que los colombianos queremos o no. Más aún, ese voto expresaría de forma clara y contundente el nivel de confianza que los ciudadanos tenemos en las Farc. Me parecería un avance democrático inmenso ver a las Farc compitiendo en la arena política y que los ciudadanos ejerzan el derecho a castigarlos o a premiarlos con sus votos. Sin fusiles, sin bombardeos, sin más colombianos (soldados, guerrilleros y civiles) muertos; solo con los votos. No podrán decir luego sus cabecillas que vuelven a la guerra porque la gente no votó por ellos.

¿Por qué no permitir que esto ocurra? Creo que la democracia se fortalecería tremendamente. Tener a las Farc como partido político haría que los partidos actuales tuvieran que ofrecer mejores programas y que los tuvieran que ejecutar mejor. De paso, quizás permitiría reducir la corrupción. La competencia, en este caso política, siempre ha servido para que este tipo de cosas ocurran ¿Será que hay partidos políticos que le temen a la competencia? ¿Será que hay partidos que ven sus ideas agotadas si las Farc entran en política? Espero que no.

Es cierto que el acuerdo de paz ya impone una agenda política redistributiva en términos de tierras y de programas para el área rural. Llama la atención que esto no se hubiera logrado a través de iniciativas políticas propias de los partidos que nos han gobernado durante todos estos años. Como sea, este es un paso importante en términos redistributivos. Llevamos años quejándonos de la desigualdad. Sin embargo, considero que esta agenda está lejos de convertir a Colombia en un país socialista del siglo XXI. Los resultados de las votaciones nacionales y regionales durante las últimas décadas muestran claramente que ese no es el camino que quiere la mayoría de colombianos. Entonces ¿Por qué pensar que ahora nos volveremos “castrochavistas”? ¿Tienen las Farc mejores propuestas, más credibilidad y más recursos que los partidos políticos actuales para convencer-constreñir-comprar al electorado? Difícil será que las Farc puedan ejercer más poder político del que ya han ejercido durante estos años.

Llevamos 51 años en un conflicto muy violento con este grupo guerrillero. No es un eufemismo; si quieren, los llamamos “narcoterroristas” (¿cuántos “narcoterroristas” están actualmente en cargos democráticos?). Muchos analistas coinciden en que nunca se les hubiera derrotado a través de las armas. Creo que nunca lo sabremos. Derrotarlos en las urnas como partido político sería su mejor castigo. Eso dependerá del resultado del plebiscito y de lo que los partidos políticos actuales nos ofrezcan y nos cumplan a los colombianos.

* Profesor asociado, facultad de Economía, Universidad de los Andes.

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