Las redes sociales y el plebiscito

06:13:00

Las redes han demostrado su poder para movilizar a la gente por causas sociales o causas políticas, pero no estamos seguros de su capacidad para llevar a las personas a las urnas. ¿Serán decisivas para el plebiscito?

Por: Ricardo Galán / Razón Pública.

El poder de las redes

El martes 10 de agosto miles de personas salieron a las calles de Bogotá, Barranquilla, Cartagena, Medellín, Bucaramanga y otras ciudades a protestar contra “la cartilla de la ministra de Educación”. Según alguno padres de familia que participaron en las marchas, la cartilla promovía la homosexualidad entre estudiantes de escuelas y colegios y usurpaba su indelegable función de educar a sus hijos para la sexualidad.

Los manifestantes habían sido convocados apenas dos días antes a través de las redes sociales -principalmente Facebook- por una ONG que dice defender la familia tradicional, y por algunas iglesias cristianas y partidos políticos.

El impacto mediático y político de las marchas fue tan fuerte que al presidente Santos no le quedó más remedio que desautorizar a su ministra de Educación. El jefe de Estado dijo enfáticamente que la cartilla no está autorizada y no será autorizada, tratando de frenar una ola de protestas que amenazaba con llevarse por delante no solo la cabeza de Gina Parody, sino el plebiscito que pretende convocar para que el pueblo avale los acuerdos con las FARC.

No es la primera vez que movilizaciones ciudadanas convocadas por las redes sociales obtienen resultados políticos:

* Hace cuatro años una protesta coordinada y ejecutada gracias a las redes sociales tumbó la reforma a la justicia y al ministro que la defendió.

* Otra ofensiva digital llevó al Congreso a archivar la llamada Ley Lleras -promovida por el todopoderoso vicepresidente de la República-, que facultaba al Estado para meter sus narices en internet e imponer restricciones a la privacidad y la libertad en la red.

* Otra convocatoria, esta vez a través de Twitter, hizo que miles de bogotanos se tomaran el Parque Nacional una mañana de domingo para exigir a la justicia encontrar y castigar a los autores del secuestro, tortura, violación y asesinato de Rosa Elvira Cely. Y ante la presión ciudadana la justicia actuó.

Los poderosos de la red

Según el V Reporte de la Industria del Sector TIC de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), en Colombia hay 21,03 millones de conexiones a internet móvil y el 46 por ciento de los hogares está conectado a la red. De esos usuarios:

* El 67,7 por ciento interactúa en las redes sociales,

* El 63 por ciento busca información y

* El 55,1 por ciento usa la mensajería instantánea y la gestión de correo electrónico. Según la encuesta de Yanhaas Poll, publicada el 25 de julio de este año, el 57,7 por ciento de los colombianos -hombres y mujeres de todos los estratos- dice tener un perfil o fanpage en Facebook. Eso equivale a más de veintidós millones de personas.

Algo parecido ocurre con la red de Twitter, convertida hoy en un poderoso medio de comunicación. Uno de cada cuatro colombianos dice tener una cuenta en la red del pájaro azul. Eso son, mal contadas, diez millones de personas.

A esos números hay que agregar los de usuarios de YouTube, Skype y WhatsApp, que son unos híbridos entre medio de comunicación y red social a través de los cuales se mueven cada día miles de noticias, chismes y diretes a velocidades inverosímiles.

En el plebiscito

¿Servirán las redes sociales en la campaña del plebiscito? Por supuesto que sí. Estas serán el principal campo de batalla entre defensores y opositores. ¿Para qué? En principio para dar a conocer los acuerdos de La Habana y producir debates o discusiones sobre todos o algunos de ellos.

¿Conseguirán motivar a la gente para ir masivamente a las urnas? Esta vez creo que sí, entre otras cosas porque lo único en que están de acuerdo los dos bandos es en la necesidad de salir a votar. Y ese será el mensaje que ambos transmitirán a sus seguidores.

Hasta ahora las redes sociales han demostrado tener un inmenso poder para crear debate y movilizar masas en defensa de ideas o causas sociales, pero no para llevar grandes cantidades de ciudadanos a las mesas de votación. Si las redes sociales sirvieran para sumar votos Antanas Mockus habría reemplazado a Álvaro Uribe, en lugar de Juan Manuel Santos. La “ola verde” fracasó porque no fue capaz de conectar el entusiasmo virtual con la elección real.

Las campañas a favor del “sí” y el “no” tendrán que emplearse a fondo para romper esa brecha entre el mundo virtual y el real. Y tienen cómo lograrlo, aunque dependerán mucho de la capacidad de sus líderes para convencer a sus millones de seguidores de salir a votar.

En el momento de escribir esta nota, Álvaro Uribe tenía en Twitter 4.481.414 seguidores y el presidente Santos 4.551.907. En teoría son cerca de nueve millones de votos potenciales. Casi el doble de los 4.396.625 sufragios por el sí que se requieren para dar por ratificado el Acuerdo de La Habana.

Considerando que el plebiscito se parece más a una causa social que a una elección tradicional, que hoy los colombianos interactúan más que antes a través de internet y de las redes sociales, y que los bandos enfrentados están liderados por dos súper estrellas de las redes sociales, uno podría esperar que por lo menos esta vez esas redes sean decisivas para el resultado final.

Ojalá aprovechemos la oportunidad para reemplazar -en las redes y en la calle- los insultos por los argumentos y la violencia por las ideas. Al fin y al cabo, se supone que vamos a decidir si somos capaces de dar un primer paso hacia la paz.

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