La concentración de las utilidades en las empresas.

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Una de las propuestas de la Comisión de Expertos que estudió una propuesta de reforma tributaria estructural, propone crear un impuesto sobre las ganancias para las empresas, con el argumento de las inequidades (horizontales, verticales, intra e inter sectoriales) que se generan. 

Por: Jorge Espitia / Semanario Caja de Herramientas.

Los niveles de concentración de las utilidades empresariales son muy altos. El 0.82% de las empresas concentran el 50% de las utilidades antes de impuestos. Estos cálculos se realizan con base en los estados financieros de 25.515 Empresas publicados por la Superintendencia de Sociedades (SIREM: Sistema de Información y Reporte Empresarial) en 2015. El análisis de la concentración se realizó para la Utilidad Bruta (Ingresos Operacionales – Costos de Ventas y de Prestación de Servicios); la Utilidad Operacional (Utilidad Bruta menos Gastos Operacionales de Administración y de Ventas); y, la Utilidad antes de impuestos (Cuadro1). De igual manera, se calculó el Coeficiente de Gini (el índice que mide los niveles de desigualdad) que se corresponde con las respectivas Curvas de Lorenz (Gráfico 1). 


Al sumar la Utilidad Bruta de las empresas, donde ésta fue mayor que cero (positiva), el valor ascendió a $150.7 billones; de la cual, 451 empresas concentran el 50%; y, 2362 el 75%. En otras palabras, el 2% de las Empresas concentran el 50% de la Utilidad Bruta; y, el 10% de ellas, el 75% de la Utilidad Bruta. Estos valores son compatibles con el Índice que mide los niveles de desigualdad del orden de 0.773.

El valor de la Utilidad Operacional de las empresas, donde ésta fue positiva, fue del orden de los $47.8 billones; y 206 (1.09%) de ellas concentran el 50%; y, 1291 (6.83%) el 75%. El Coeficiente de Gini fue de 0.803.

El coeficiente de correlación de los órdenes de las variables de utilidades brutas y operaciones fue del 85%. En otras palabras, el orden entre las utilidades es significativo desde el punto de vista estadístico y guardan una relación directa.

El valor agregado de las Utilidades antes de impuestos de las empresas, ascendió a $46.6 billones; y 0.82% (166) de las empresas concentran el 50% de la Utilidad; y el 5.53% (1119) el 75%. El Gini de la Utilidad antes de impuestos fue de 0.8171.

Cabe anotar que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) reportó en 2014 cerca de 372647 declaraciones de renta de Personas Jurídicas Privadas, 2591 Mixtas y 2359 Públicas; y un valor recaudado del orden de los $17.6 billones; $5.5 billones y $0.45 billones, respectivamente.  El valor, del impuesto de renta que reportan estas 25515 Empresas fue del orden de los $12.5 billones. En otras palabras, fueron responsables del 50% del recaudo total en cabeza de las Personas Jurídicas.

La relación entre el Impuesto
a la Renta y la Utilidad antes de Impuestos

Una de las propuestas de la Comisión de Expertos que estudió una propuesta de reforma tributaria estructural, propone crear un impuesto sobre las ganancias para las empresas, con el argumento de las inequidades (horizontales, verticales, intra e inter sectoriales) que se generan (Gráfico 2).

En el Gráfico 2, se presenta el número de empresas que hay para cada una de las tarifa de renta implícita (Recaudo/Utilidad antes de Impuestos). Por ejemplo, hay 92 empresas que tienen una tarifa mayor al 500% de la Utilidad antes de impuestos, que se concentran en sectores tales como ACTIVIDADES INMOBILIARIAS (19%); CONSTRUCCION DE OBRAS RESIDENCIALES (11%); ACTIVIDADES DE ADMINISTRACIÓN EMPRESARIAL O CONSULTORÍA (8%); COMERCIO AL POR MAYOR (7%); AGRICULTURA, GANADERIA Y CAZA (4%); entre otros. De igual manera, hay un número importante de empresas (9740, el 38%) donde la tarifa implícita oscila entre el 35% y el 45%.


Un beneficio de ese cambio, sería la probabilidad que tendría el Congreso de la República; el Ejecutivo; y, la Administración Tributaria, de eliminar las exenciones y los beneficios tributarios de los que gozan hoy las Empresas.

Sin embargo, hay cierta incertidumbre entre los especialistas, que la misma “caja negra” que hay en las declaraciones de renta en cuanto a los Gastos Operacionales de Administración y de Ventas, y en la contabilidad de las Empresas (SIREM), se mantengan en la nueva contabilidad que va a utilizarse para la liquidación del nuevo impuesto a las ganancias, las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).

En el Gráfico 3 se despliegan las empresas que tienen una tarifa implícita del impuesto sobre las Utilidades entre el 35% y el 50% y el peso relativo de los Gastos Operacionales de Administración y de Ventas en los Ingresos Operacionales. El resultado es que las empresas hacen uso de esta variable de manera discrecional, sin encontrarse algún tipo de comportamiento a nivel intra-sectorial.

Esta situación, lleva a que la Administración Tributaria como a los analistas, a impulsar políticas fiscales con base en impuestos al consumo (p.e. IVA) lo que pone a las familias de bajos ingresos en una gran desventaja frente a las Empresas más ricas y poderosas que gozan además de las exenciones fiscales, de las facilidades contables para eludir impuestos. En este orden de ideas, la reducción de la discrecionalidad por parte de las empresas en rubros como los Gastos Operacionales de Administración y de Ventas, sería un gran avance desde el punto de vista tributario, como de la transparencia fiscal y contable.

En suma…

Los altos niveles de concentración de la utilidad bruta (Gini=0.773); de la Utilidad Operacional (Gini=0.803); y, de la Utilidad antes de Impuestos (Gini=0.817) de las Empresas que le reportan información contable a la Superintendencia de Sociedades, guarda concordancia con los niveles de recaudo que sobre ellas recae.

La propuesta de la Comisión de Expertos de crear un nuevo impuesto sobre las ganancias, permitiría eliminar las exenciones fiscales y los beneficios tributarios que gozan actualmente las Empresas y, que representa, al Gobierno Nacional, un costo tributario cercano a los $9 billones. Sin embargo, se debe blindar el nuevo impuesto del manejo discrecional que las Personas Jurídicas hacen de los Gastos Operacionales de Administración y de Ventas, los cuales no presentan una norma al interior de los sectores.

Estos altos niveles de concentración de las utilidades de las empresas colombianas no es algo nuevo, es un proceso histórico al cual el Estado, como agente capturado, ha contribuido; y en la medida en que las utilidades son un flujo, el mismo se refleja en los patrimonios de las firmas y corporaciones.

En este orden de ideas, la sociedad colombiana, el Congreso de la República y la institucionalidad democrática deben propender por la existencia de un impuesto progresivo a la riqueza (patrimonio). No es posible, que hoy cuando se requiere una reforma fiscal para cerrar la brecha existente entre impuestos y gastos de la Nación; mejorar la distribución del ingreso por la vía impositiva; financiar la provisión de bienes públicos (vivienda, educación superior, alimentación, vías terciarias, entre otros) acordados en el marco de los Acuerdos de la Habana y la Ley de Víctimas, unos “vendedores de política” vengan a señalarlo como anti-técnico. En el momento, cuando se creó el impuesto para financiar la guerra, no lo fue, y hoy que se requiere para financiar el proceso de paz, sí. Es contradictorio y propio de este tipo de “vendedores”.

1 Estos resultados se comparan con los obtenidos con las declaraciones de renta de las Personas Jurídicas. Véase “La concentración de la riqueza y del Ingreso en Colombia”.

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