Sobre el empleo doméstico.

04:51:00

Los informes sobre escenarios laborales, actuales y futuros, convergen en el diagnóstico de problemas-consecuencias, pero divergen en la identificación de causas-soluciones.

Por: German Eduardo Vargas Guerrero / El Espectador.

De reciente publicación es el caso de Soluciones eficaces: Políticas activas del mercado de trabajo en América Latina (OIT) y El Estado del futuro, 2050 (The Millennium Project), cuando pronostican 66 % de posibilidades para la masificación del desempleo y la informalidad, y concluyen que mejorar la educación es insuficiente.

Ante el desafío de la cuarta revolución industrial, y la incertidumbre global, la exclusión laboral continuará reforzando la pobreza y desigualdad, si no se adecúa la normatividad. Por esto es contradictorio que la flexibilización sea uno de los indicadores que pondera el Índice de Competitividad publicado por el Foro Económico Mundial, en cuyo componente “Prácticas de contratación y despido” Colombia ocupa la posición 92 entre 140 países: ¿tan mal estamos?

Sí, pero no por las explicaciones de ese informe, cuya pertinencia parece cuestionable porque 18 de 34 miembros de la OCDE —club al que aspira acceder nuestro país— se ubican debajo de Colombia. Convengamos que el proteccionismo ha demostrado ser tan permisivo y disfuncional como la desregulación; riesgo moral, éste extremo ha amparado “razones sociales” que, presionadas por sobrevivir o reportar rentabilidad, reducen costos eludiendo obligaciones laborales.

En nuestro contexto coexisten diversos escenarios: minorías de empleados sindicalizados y funcionarios públicos que gozan del escaso beneficio de costosa estabilidad. Soportando o transando esa ineficiencia emergieron las “nóminas paralelas”, materializadas por contratos de prestación de servicios (CPS), de uso masivo y prolongado; para ilustrarlo, a diciembre/2015, la razón cargos cubiertos provisional/carrera en el Ministerio del Trabajo era 2,4 y la razón CPS/planta en el Sena 4,6.

En el sector privado, esta práctica también es normal; además, confundiendo tercerización especializada, la intermediación se consolidó como negocio y desnaturalizó el mercado laboral, con un comportamiento anticompetitivo que distorsionó el “término fijo” por el modo indefinido del “temporal”.

En el agregado nacional, paradoja de la austeridad, se alteró el balance equidad y sostenibilidad, pues el ahorro en multiplicadores salariales (seguridad social, p.ej.) descompensó el recaudo que sustenta bienestar para la población en condición (potencial) de vulnerabilidad, y anuló la inversión destinada a potenciar productividad (mediante incentivos y capacitación). Incluso, es injusto pretender ignorar que, en ausencia de garantías mínimas, esos “contratistas” (¿empleados?) acostumbran ceder ante ofertas salariales continuamente devaluadas, abusos laborales y presiones ilegítimas (subordinación, horarios que exceden máximos legales).

Las proyecciones de informalidad se acentúan y modernizan con cada esquema que capitaliza innovadoras fallas de mercado; ha sucedido, entre otros, con el marketing multinivel o la “uberización” empresarial, que erosiona los beneficios del consumo colaborativo mientras sofistica sinónimos de subempleo.

german.vargas@uniandes.edu.co

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