Plebiscito: paz subalterna, tributos, y grito camionero.

08:02:00

Pareciera, con todo y lo luchado, que estuviésemos pasando del tiempo de la tragedia a la farsa, para recordar a Marx, y su sentencia sobre los hechos históricos, consignada en “El 18 Brumario” de Luis Bonaparte, en nuestro caso, el 20 de julio de Juan Manuel Santos. A no ser que la multitud subalterna le ponga el cascabel de la paz al gato de la reacción.

Por: Miguel Ángel Herrera Zgaib (1) / Semanario Caja de Herramientas.

“Gracias, señores congresistas, por ser éste el congreso de la paz”. 

Juan M. Santos, instalación del Congreso, 20/07/16.

20 de julio pasado por protestas

Hacía una buena cantidad de años que el 20 de julio, que da inicio al trámite del plebiscito, estuviera contrastado por la protesta de una parte de la sociedad civil en la misma capital de Colombia. Fueron los camioneros, que cumplieron más de 40 días en paro, sus protagonistas reclamando cumplimiento a los acuerdos con el gobierno, y sumando heridos y detenidos a la cuenta, más la muerte no suficientemente esclarecida de un trabajador en Duitama.

Igualmente, en el pozo Gibraltar del que se extrae gas, los U´wa se han tomado el terreno, y sacado a los trabajadores de Ecopetrol para exigir también al gobierno actual que cumpla con lo acordado en 2014. Está detenido el bombeo de gas que nutre sobre todo al oriente de Colombia, y, en particular a la ciudad de Bucaramanga.

El presidente, sin embargo llegó “muy tieso y muy majo” al salón elíptico acompañado de 50 congresistas coequiperos para hablar de reformas, “más progreso, más educación...y como lo hemos soñado, una Colombia en paz”. Como si estuviéramos en los mejores tiempos de la prosperidad “democrática”.

¿Qué les dijo a los congresistas? “Los acuerdos solo regirán si el pueblo lo refrenda...con la promesa que hice a mis compatriotas”. J.M. Santos.

Con la excepción del Centro Democrático, y una parte, según parece, del Conservatismo, aunque no hay información oficiosa, todos las demás fuerzas promoverán la participación en el plebiscito.

El presidente pide que promuevan un debate de altura, con argumentos, realidades y no mitos. Recuerda también la prórroga de la ley de orden público para un desarme con el monitoreo de la ONU.

Capitaneado por la María Clemencia, la esposa del primer mandatario, el salón de deliberaciones se llenó de carteles, pequeñas pancartas, bombas, y cintas negras, convirtiendo a la política en un verdadero espectáculo, donde el partido de la paz y el de la guerra cruzaron mensajes, dirigidos a la tribuna mediática, que se atrevió a prender sus televisores, a partir de las 3 pm., para conocer los anuncios de la paz, el plebiscito y la reacción del Centro Democrático, dispuesto a defender su propia impunidad, a cambio de que la paz neoliberal se hunda, y la insurgencia subalterna quede por fuera del juego político legal.

Tributos y paz, ¿a qué precio?

“La paz siempre será menos costosa que la guerra”. J.M. Santos.

El minhacienda no ha dicho con claridad en qué va a consistir la reforma tributaria estructural en la que trabajan, y que se presentará en este semestre. El presidente dice que será un sistema impositivo más progresivo y eficaz.

Algunos congresistas que “no comen cuento” se sospechan que habrá un aumento del IVA, al 19 %, lo cual de ocurrir será un impuesto regresivo para los millones de trabajadores, sindicalizados, el mínimo, y “por la libre” los más.

De otra parte, se habla que se bajarán más los impuestos de los más potentados para que vuelvan o sigan en el país “invirtiendo”. Que se evitará para ellos la doble tributación. Pero, es un hecho, que las empresas extractivistas se llevaron la “parte del león”, y se fueron a otros paraísos fiscales, o simularon quiebras, o hicieron fusiones para burlar obligaciones.

Está claro que la ciudadanía no puede dejar en manos de los gobernantes la decisión sobre los impuestos para financiar la paz. Por el contrario, se requiere la intervención directa para garantizar la justicia tributaria, y evitar el despilfarro.

¿Y los camioneros, qué?

“Ese cambio estructural no se puede dar en la coyuntura de un paro, sino sentados en una discusión y concertación nacional en la que se busque revisar, transformar y mejorar la política pública del transporte en el corto plazo”. Juan Eduardo Rojas, Mintransporte, ET, 20/07/16, p.7.

“Tenemos todo dispuesto en las entradas y en las zonas críticas con miembros del Esmad y grúas para que no haya bloqueos”.

Daniel Mejía, subsecretario de seguridad y convivencia de Bogotá, ET, 20/07/16,p.7.

En las calles de Bogotá, cuando los camioneros avanzaban en su protesta pacífica, a la altura de la calle 13, la antigua Avenida Jiménez, los policías del Esmad impidieron la continuación de la movilización y hubo choques entre ellos.

Entre tanto se comenta que sigue la reunión entre el ministro y los principales responsables del paro camionero más largo de la historia colombiana2. En el entretanto, según informa el mindefensa, Luis Carlos Villegas, otra es la versión de cómo ocurrió la muerte del trabajador, Luis Orlando Saiz, el pasado 11 de julio.

Por las redes circula un video que se afirma fue grabado por un ciudadano de Duitama, entregado a la Fiscalía por el Ministerio de Defensa. En él aparece filmado Saiz, atacando a la fuerza pública...y cómo la granada, es lo que se indica, lanzada para dispersar a la multitud, no a Luis Orlando, rebota, y le causa la muerte.

Con las dos versiones queda pendiente la verdad: el esclarecimiento de la muerte del trabajador, en la acción del Esmad, que de nuevo interviene, ahora, provocando disturbios en las calles de Bogotá, este 20 de julio.

Los claroscuros de la paz que nace

“Este fue el desfile de la victoria de todos los soldados y policías de nuestra patria. Porque la paz es la victoria de todos los colombianos, y los héroes de nuestras fuerzas armadas”. J. M. Santos.

Tales son los claroscuros de la paz que se negocia, donde a las palabras y papeles han de acompañarlos los hechos oficiales; no tan solo una catarata, un recital de promesas ayuno de presupuesto que a la pobreza sume falsas expectativas. Así las cosas, la respuesta a camioneros en paro, y Awas en bloqueo por incumplimientos oficiales de lo acordado, será un botón de muestra.

Por lo pronto, lo que está a la vista, es el curso de la negociación con las Farc-EP, y pare de contar. Pendiente de una reforma tributaria integral a la que no se ve aún la parva que alimente las esperanzas de los muchos de Colombia. Minhacienda anuncia que para este periodo, el gobierno Santos habrá invertido 80 billones. Mientras que para el posconflicto todo, se especula en costos, así: Juan Camilo Restrepo dice que costaría 170 billones, el BM señala 187, mientras que Claudia López, del partido Verde, contabiliza 300 billones a cubrirse en los siguientes 15 años. Y otro asociado, el gobierno estadounidense recuerda que están prometidos por Obama 450 millones de dólares.

Si ese fuera el rumbo, no habremos tampoco despegado de la paz neoliberal, que no es suficiente en ningún caso para la deuda histórica que se ha acumulado con los subalternos en 60 años de capitalismo salvaje. Menos aun pensando en los 40 municipios, territorio de prueba inmediata del posconflicto, en los que la población y las comunidades que las habitan son los interlocutores directos de los resultados de esta negociación que aprobará o no la participación de la plebs nacional.

La diferencia la hará la sociedad civil auto-organizada, pero a la vista el pronóstico es reservado. Por lo que este es un tiempo de campaña febril por el sí al plebiscito.

Y ella tiene que ser aprovechada para construir la propuesta de constituyente social que tenga como laboratorio de paz efectiva en los 40 municipios ubicados en 7 departamentos por el programa de USAID.

Estos municipios son el laboratorio indicativo escogido, el objeto de intervención especial para avanzar en los programas que cubran el posconflicto en los siguientes cuatro años, y cuyos planes de desarrollo ya empezaron a implementarse. Así están las cosas, por lo que es tiempo más que suficiente para preparar la Constituyente social después que resuelva la cuestión del plebiscito.

Pareciera, con todo y lo luchado, que estuviésemos pasando del tiempo de la tragedia a la farsa, para recordar a Marx, y su sentencia sobre los hechos históricos, consignada en “El 18 Brumario” de Luis Bonaparte, en nuestro caso, el 20 de julio de Juan Manuel Santos. A no ser que la multitud subalterna le ponga el cascabel de la paz al gato de la reacción.

Notas

1 Profesor asociado, Universidad Nacional de Colombia. Catedrático U. Javeriana. Ex rector Universidad Libre. Doctorante en Estudios Políticos y RI. Autor del libro: Antonio Gramsci y el Pensamiento de Ruptura (2016)

2 Ayer, viernes 22 en horas de la mañana y después de 47 días de paro, camioneros y Gobierno lograron un acuerdo final.

Share this

Related Posts