El alumbramiento de la paz.

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Lo que ocurrió en La Habana el jueves 23 de junio indica con claridad que “en surcos de dolores el bien germina ya”. Es decir, la criatura de la paz está saliendo del vientre de una sociedad que experimenta todo tipo de padecimientos al momento del parto.

Por: Luis I. Sandoval M / El Espectador.

No es un parto por cesárea, es un parto natural con extrema dificultad y dolor. No se muere la criatura como muchos están queriendo y que los lleva a pensar que aún la pueden asfixiar antes de que pegue el primer grito, o que no la van a dejar abrir los ojos o que, concediendo lo máximo, no la van a dejar dar el primer paso. Así están las cosas, nada fáciles.

No quiero con estas metáforas de un nacimiento asediado de riesgos, aguar la fiesta y afectar el júbilo que yo también experimento por los acuerdos de cese al fuego definitivo, dejación de armas, combate a grupos herederos del paramilitarismo y medidas de seguridad y protección a que llegaron el Gobierno del Presidente Santos y las FARC-EP en Cuba.

Menos cuando el valioso conjunto de esperadas decisiones incluye solución al intrincado tema de la validación, o refrendación por voto ciudadano, de todo lo actuado. Las FARC se atienen a lo que preceptúe al respecto la Corte Constitucional en ejercicio del control de constitucionalidad de la Ley Estatutaria que adoptó una forma definida unilateralmente por el gobierno – el famoso plebiscito- para votar los acuerdos.

En este asunto el Presidente se salió con la suya, en mi concepto no contra la insurgencia ni contra la sociedad sino muy directamente en favor de ellas mismas. Falta que la Corte reciba el pase y haga el gol aprobando una forma innovadora de intervención ciudadana que corrija lo que hay de inapropiado en la propuesta plebiscitaria original.

Sin embargo, es doloroso el alumbramiento de la paz por ser en su origen paz de gobierno no de Estado, por la existencia de una irreductible oposición de derecha, por ser paz incompleta (sin el ELN), por la cortedad del factor comunicativo-pedagógico y la abundancia de manipulación mediática, por el escaso calado de los cambios ofertados por élites nada transparentes, por el temor inveterado a la participación eficaz de la ciudadanía.

Circunstancias atenuadas por la afortunada persistencia de las partes en la mesa de conversaciones, por el amplísimo apoyo de la comunidad internacional incluidos los vecinos latinoamericanos, por la decisión de sectores importantes de movilizarse legítimamente como ha sido el caso de movimientos sociales urbanos y rurales sin antecedentes y por el recurso tozudo a instancias, nacionales y territoriales, de gestación de voluntad política de paz.

Muy tinosos tienen que ser los diversos poderes públicos para no minar la confianza en el proceso con actuaciones extrañas como las que se mencionan enseguida.

Marcelo Torres. Inexplicable que este legendario dirigente social y político, alcalde de Magangué en el período anterior, por cuya probidad se pueden poner las manos en el fuego, esté a punto de ir a la cárcel por instigación de áulicos de La Gata que le cobran haberlos derrotado.

Carlos Velandia. Inexplicable que hayan detenido al regresar de España a este exintegrante del COCE-ELN, ahora entusiastamente dedicado a construir paz, cuando todos sus procesos estaban debidamente cerrados y había cumplido pena de cárcel por diez años.

Sin solución siguen los casos de Hoover Ballesteros y Feliciano Valencia, entre muchos otros. La falta de garantías también contribuye a hacer doloroso e incierto el nacimiento de la paz. Para ganar el respaldo ciudadano en las urnas esta situación tiene que cambiar.

@luisisandoval

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