Ciudades, destino principal del comercio mundial en 2030.

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Las ciudades se están convirtiendo en los actores centrales del crecimiento económico, el incremento demográfico, en laboratorios de innovación, pero también en principales escenarios de violencia. De ahí que los estudios urbanos cobren mayor relevancia para comprender los principales problemas del siglo XXI.

Por: Diana Andrea Gómez / U.N Periódico

En 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en zonas urbanas, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para 2020, en las ciudades de los países de altos ingresos se prevé que la población aumente en 34 millones, y aquellas con ingresos medios el incremento será ocho veces mayor (290 millones de personas), según el informe Global Cities 2016.

El rápido auge de los países en desarrollo es el reflejo de un mayor crecimiento económico y demográfico de sus ciudades, testigos de esa transformación que, a su vez, acarrea más asuntos por resolver, entre ellos la seguridad o el manejo del espacio público. De hecho, las implicaciones de fenómenos urbanos como estos se constituyen en un tema de estudio cardinal para el mundo contemporáneo.

En Asia crecen las megaciudades, en África medianas y pequeñas urbes desplazan a Latinoamérica en ritmo de crecimiento urbano. Un estudio reciente sobre aglomeraciones urbanas revela que 15 de las 20 áreas más grandes del mundo se encuentran en países en desarrollo. Para 2030, el Banco Mundial pronostica que estos lugares tendrán una contribución equivalente a dos tercios del crecimiento de la economía mundial, representarán la mitad de la producción del planeta y serán el principal destino del comercio mundial.

Por ejemplo, Kinshasa, con más de 10 millones de habitantes, constituye el 13 % de la población de la República Democrática del Congo, pero representa el 85 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Manila, el 12 % de la población de Filipinas y contribuye al 47 % del PIB. Dos ciudades en Vietnam –Hanoi y Ho Chi Minh– aportan aproximadamente el 70 % del PIB nacional.

Asimismo, en India, la población urbana representa el 31 % de la población total, pero aporta más del 60 % del PIB. Estambul, la ciudad más grande de Turquía con más de 14 millones de habitantes, es la segunda en el mundo en generación de empleo.

A finales de 2015, tres ciudades indias (Bangalore, Mumbai y Delhi), dos chinas (Beijing y Shanghai), una latinoamericana (Ciudad de México) y dos australianas (Melbourne y Sidney) ocuparon los primeros lugares como las ciudades más rentables según el informe de Global Cities 2016. Chicago y Washington, en Estados Unidos (EE. UU.), ocuparon el noveno y décimo lugar.

Se prevé que para 2030, Karachi, en Pakistán, será el centro financiero, comercial y portuario y polo de atracción de las principales empresas, según el National Report of Pakistán (2015), mientras que en los próximos 10 a 15 años, el área metropolitana de Bangkok, Tailandia, se elevará más allá de los 20 millones de personas.

Estas proyecciones contrastan con los registros demográficos de países industrializados como EE. UU. A saber, en 2014, registró su tasa de crecimiento de población más baja desde la Gran Depresión. Por tanto, se situó en el 0,73 %, en contraste con el 5 % de la década de 1990, un período de prosperidad.

Buena parte de las urbes del mundo en desarrollo que más crecen y ganan terreno, como motores de la economía nacional, se encuentran en Asia y refleja el ascenso económico de ese continente. El último índice de competitividad de las ciudades muestra que Nueva York y Londres son las únicas no asiáticas, mientras nueve son chinas y siete indias.

Revolución urbana en África

Ninguna parte del planeta se está urbanizando tan rápido como África subsahariana. Esto ha tenido lugar lejos de los titulares de prensa de los grandes medios globales. Es de esperar que la población del continente (alrededor de 1.1 mil millones) se duplique para el año 2050, y más del 80 % de ese crecimiento se producirá en las ciudades.

Mientras las grandes urbes de más de 10 millones de habitantes caracterizan a Asia, la revolución urbana de África ocurre en las ciudades pequeñas y medianas. Solo Cairo, Lagos y Kinshasa son megaciudades en ese continente. Un estudio identifica 528 ciudades africanas con poblaciones de más de 250.000. La tasa de crecimiento urbano es en promedio de 3,9 % al año.

Mbouda, en Camerún, es la ciudad de mayor crecimiento de la población con el 7,8 % anual; en Ouagadougou, capital de Burkina Faso, es del 7,2 %; mientras en Abuja y Port Harcourt, en Nigeria, es del 6,2 % y 5,1 %, respectivamente. Se trata de datos aún más reveladores, si se comparan con la tasa de crecimiento de la población urbana global media, la cual corresponde a 1,84 % al año, según las estadísticas del Foro Económico Mundial sobre África.

Innovación, factor diferenciador

Ciudades grandes y pequeñas están despertando al poder de la innovación para impulsar su crecimiento. Por ejemplo, India está desarrollando 100 ciudades inteligentes; en Ciudad del Cabo, capital de Sudáfrica, todos los habitantes disponen de calentadores de agua solares; y en Río de Janeiro, Brasil, los residentes utilizan celulares inteligentes para alertar a sus conciudadanos sobre problemas de infraestructura.

La innovación no solo es tecnológica, también consiste en la creación de nuevos perfiles urbanos. Para ilustrar, en Arusha, Tanzania, la creciente economía de la ciudad apunta a convertirla en el centro turístico del este de África y también centro de actividades diplomáticas en los próximos 20 años. Para este propósito cuenta con la asesoría de Singapur.

Otro elemento esencial es la planificación urbana de largo plazo. Así, el objetivo principal del Plan Maestro de la Ciudad de Arusha es desarrollar una visión que cubra hasta 2050. La planificación espacial de la ONU guiará el desarrollo de Gaborone, la ciudad más exitosa de África, que está prevista hasta 2040.

Latinoamérica y la violencia

El crecimiento de las ciudades está asociado también al aumento de los índices de violencia. Por ejemplo, Latinoamérica es una de las regiones más violentas del mundo, según estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia (México), de las 50 ciudades más violentas, 41 están ubicadas en América Latina.

El tráfico de drogas, guerras de bandas, inestabilidad política, corrupción y pobreza son las principales causas de la violencia urbana extrema del subcontinente. Los residentes de ciudades en Venezuela, Brasil, México y Colombia están en riesgo de ser atrapados en batallas entre bandas.

En Colombia, durante los últimos 20 años, las principales ciudades tuvieron una tasa de crecimiento del 32,3 %. En efecto, cuatro de cada 10 ciudadanos vive en las aglomeraciones urbanas más grandes (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla), concentración que se acentuará en las próximas décadas.

Alrededor del 85 % del pib nacional es producto de actividades en los cuatro centros urbanos. Pero a la vez, Cali, Medellín, Bogotá, Pereira, Cúcuta y Palmira son las ciudades con mayores índices de violencia por número de homicidios.

En un escenario de posconflicto es imprescindible la aplicación de medidas por parte del Estado, enfocadas en la violencia urbana, a la cual no se ha prestado atención y requiere medidas urgentes y concebidas para el largo plazo. De lo contrario, el microtráfico de drogas, los ajustes de cuentas entre personas dedicadas a actividades ilícitas, la extorsión, el hurto, el fleteo, la incapacidad manifiesta de los ciudadanos de dirimir los conflictos de forma pacífica, violencia intrafamiliar, entre otros delitos, seguirán a la orden del día.

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