No está solo, presidente.

17:30:00


Presidente Santos, usted tiene una de las llaves de la paz. Esa puerta no se abre con una sola llave, además de la suya se requiere utilizar al tiempo la que tienen las guerrillas y la que tiene la sociedad.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

A favor de la paz mediante el diálogo y la negociación están su gobierno, las fuerzas de la Unidad Nacional, las insurgencias políticas y amplios sectores democráticos, eclesiales, académicos, empresariales, sociales y de izquierda y, como nunca antes, la comunidad internacional.

Pero, a la par, no cabe duda que en Colombia la paz tiene no solo discrepantes y opositores, sino verdaderos enemigos resueltos a hacer lo racional y lo irracional, brincando toda consideración legal, política y ética, para obtener el fracaso del proceso. Desde expresidentes hasta organizaciones armadas falsamente defensoras del orden democrático, pasando por altos funcionarios y destacados medios de prensa, sobre todo radiales y televisivos, están abiertamente en contra de la paz política.

Obstáculos de esa dimensión no se superan con la simple y llana explicación de los pasos en La Habana; ni se puede confiar en que el buen suceso de la paz, una vez firmados formalmente los acuerdos, va a generar una ola incontenible de apoyo que derribará fácilmente todos los obstáculos sobrevinientes. Recientes encuestas indican que estaría mejorando la opinión a favor de los acuerdos, cierto, pero el mismo fin de semana en Florencia entre más de 200 personas preguntadas si conocían los acuerdos, solo 6 respondieron afirmativamente.

Los detractores del proceso pretenden generar confusión también a propósito del complejo transcurrir de los acontecimientos en Venezuela. Entonces, presidente, es el momento de utilizar con destreza las tres llaves que pueden abrir la puerta a un futuro sin guerra. Ello exige concierto de voluntades y, consecuentemente, de acciones que solo usted y su gobierno pueden liderar. Que se sienta el gabinete para la paz.

El gobierno, ya dicho, desaprovecha circunstancias que generosamente ofrece la realidad porque no todo es negativo. Colombia tiene elementos suficientes de toda índole para que triunfe la causa de la paz, pero hay que organizar el movimiento hacia la victoria.

Hay que comunicar. El Mandato por la Paz logró 10 millones de votos, octubre de 1997, porque acertamos en tocar el sentimiento de la Colombia profunda que quiere la paz. Claudia de Francisco estuvo al frente de esa tarea con el liderazgo de Ana Teresa Bernal, Camilo González, entre otros, y la iniciativa de Redepaz, País Libre y Unicef. Sin embargo, hoy la acción de María Alejandra Villamizar, extraordinaria, está desligada de la sinergia posible entre capacidades públicas y capacidades de la sociedad. No se entiende, presidente.

Hay que movilizar. Usted lo ha dicho con total acierto que compartimos: “es la hora de la movilización por la paz”. La prensa del domingo informó que habrá un plan especial para el Catatumbo porque ante el repudiable episodio ocurrido con la Periodista Salud Hernández se descubrió (¡) que esa es una región deprimida y con presencia de todo tipo de actores armados. Pero siguen entrabadas las conversaciones con la Cumbre Agraria nuevamente movilizada. No se entiende, presidente.

Hay que construir consensos por la paz aprovechando escenarios existentes, formales e informales. Los Consejos de Paz, nacional y territoriales, creados para el encuentro y la concertación entre sectores de la sociedad y de ésta con la administración, siguen sin deliberar, sin recomendar, sin actuar, porque el gobierno no le da la luz verde política y financiera para que realice una agenda de acción enfocada cien por cien a volcar la sociedad a la paz. No se entiende, presidente.

@luisisandoval

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