Mockus 2016: conformismo y control social.

10:57:00

Recuperada Bogotá para la derecha, en medio del estupor de la gente ante la avanzada neoliberal sin precedentes, es probable la indignación acumulada se transforme en movilización social activa que aún está por detonar. Previendo lo anterior, el alcalde tiene como ficha clave a Antanas Mockus.

Por: Sebastián Forero / Con la Oreja Roja.

Antanas, reconocido político, filósofo, exalcalde y excandidato presidencial, es el think tank de la política de cultura ciudadana de la Alcaldía. A él se le ha encomendado la tarea de trabajar por reconstruir lo que las ‘buenas alcaldías’, las dos suyas y la de Peñalosa, habían dejado: una Bogotá paradisiaca de gente que se comporta bien, y no el actual estado natural hobbesiano donde ‘el hombre es un lobo para el hombre’.

Su propuesta, planteada en el periódico El Tiempo, se enfoca en “el respeto por lo chiquito”, idea que desarrolla con un ejemplo muy particular: “Que la gente que entra o sale del Transmilenio no se roce, no se toque. Y menos, que se empuje”.De seguro él no se ha subido jamás a un articulado en hora pico, o al menos, si se tomara la molestia de observarlo desde la calle, notaría que su propuesta es toda una ficción. Más bien, esto denota un poco de su individualismo metodológico, forjemos ciudadanos incubados e intocables.

Al respeto, lo enlaza con el concepto de igualdad, y por aquí vamos viendo cómo llega el agua al molino. Mockus reivindica la igualdad ante la ley, la máxima del pensamiento liberal clásico, todos somos iguales respecto al Estado y eso es lo que vale, la igualdad para resolver conflictos ante el Estado, ante la justicia. En síntesis, lo importante es poder evitar la práctica arribista del famoso “usted no sabe quién soy yo”.

Dirán “oh, pero que conspirativo”, pero es lo que se ha practicado en Colombia por décadas. Les recuerdo que estamos en una democracia bastante restringida, por no decir otra cosa. Más bien, “dime con quién andas y te diré quién eres”, porque para aquellos que se asombran de ver a Antanas juntarse con un tipo como Peñalosa, lo cierto es que es más lo que tienen en común, que lo que los separa, así Mockus siga conservando su ropaje de intelectual hippie.

Mientras en las anteriores alcaldías hubo un esfuerzo por involucrar a la participación política y social, a la inclusión de sectores a través de diversos canales en la apropiación de la vida colectiva, al reconocimiento de derechos, la defensa del patrimonio público, la democracia y la paz, en la entrante, tales conceptos brillan por su ausencia, porque no son de su interés.

¡Claro que hay que portarse bien Antanas! Hay que cuidar el medio ambiente, convivir sanamente entre nosotros y nosotras, con base en el respeto y la igualdad, comprendidos como conceptos mucho más amplios. Si entendemos que la ciudad es un ser colectivo del que todos y todas hacemos parte y somos responsables de su futuro, de seguro nuestra querida Bogotá será cada vez mejor, pero ojo, la formula no funciona si hay “un gobierno que camina pa’ delante y un gobierno que camina para atrás”.

El problema Antanas, es que con todo lo bueno y lo malo que ha pasado en Bogotá los 12 años previos, se está gestando con una ciudadanía consciente y no adormilada; en Bogotá no será fácil el pretendido proceso de domesticación bajo el eufemismo de la cultura ciudadana, aquí habrá calles llenas de color e interpelación democrática ante las potenciales amenazas en curso.

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