[Venezuela] El Lusitania de la MUD.

06:08:00

Se está hablando continuamente de la debacle venezolana, del desastroso estado del país de Bolívar.

Por: Sergio Alejandro Rengifo Niño.

Se ha llegado a compararlo con el hundimiento del Titanic, donde el responsable es Nicolás Maduro, el presidente de dicha nación. La crisis, que es evidente, estaría llevando al naufragio del colectivo por culpa de los que están en el poder. Lo que pocas veces se nombra es que hay otro barco que sirve de símil a la situación: el Lusitania, esta vez encarnado en la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

El Lusitania fue un trasatlántico británico, hundido en 1915 por un ataque alemán en plena Gran Guerra, utilizado como depósito de armas mientras llevaba civiles de distintas nacionalidades en un viaje hacia Nueva York. Así se encuentra la opositora MUD: mientras la mayoría baila y cena alrededor una posible revocatoria presidencial, el polvorín en el fondo y asiente cerca el misil que encenderá la hecatombe.

La MUD, que encabeza la firmatón para el llamado a la revocatoria del presidente, no es, en modo alguno, un cuerpo homogéneo o una unión ideológica. Más atravesada por intereses confluyentes o coyunturales, su espectro abarca desde demócratas consecuentes, como Henrique Capriles, hasta la expresión del más puro neofascismo, como María Corina Machado o Robert Alonso. Su única expectativa real es una sola: sacar al chavismo del poder. Ida “la dictadura”, como la califican, volverán a la defensa de sus feudos cual señores del siglo XIII, encerrados en la política partidista y el reparto de las rentas gubernamentales; la unidad prometida se volverá nuevamente la desunión de los poderes fácticos.

No hay que extrañar si, en un escenario postchavista, María Corina (o María Violencia, como también se le llama) monte una opereta contra Capriles o Ramos Allup, similar a la de sus supuestos atentados y agresiones.

La democracia de la MUD es, de lejos, la mentira más grande en el nombre de esta plataforma. Formaciones adeptas al pacto de Punto Fijo, especie de alianza frentenacionalista a la venezolana, como Acción Democrática y Copei, desdicen de su ideal de participación ciudadana. Nada ha cambiado en la vieja forma de hacer política del vecino país: bien es conocido el incidente de los dirigentes de Copei que, en plena época electoral y enfrente de la sede de su partido, resolvieron a golpes las nominaciones de sus candidaturas.

Ni hablar del uso y la incitación a la violencia de Leopoldo López y María Corina, dignas de las peores épocas de las camisas negras italianas. Al mismo tiempo, se mimetizan en el sistema parlamentario y exigen garantías para la oposición; esta combinación de todas las formas de lucha los hace más cercanos a sus odiados enemigos, los comunistas, que a cualquier organización demócrata occidental.

Se está pidiendo, por parte de la MUD, la aplicación de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA), por la supuesta interrupción del proceso político venezolano. Además de tener cierto tufo a chantaje, resultaría inconveniente para la futura recuperación de Venezuela, pues lo aislaría del sistema interamericano y profundizaría una crisis que vienen promoviendo los supuestos llamados a salvarla.

No hay alternativas válidas opositoras para la crítica situación económica y social. El bachaqueo (contrabando y triangulación en la frontera) y el acaparamiento de mercancías, profundizados por un erróneo control de precios por parte del Gobierno, no son temas de análisis por parte la MUD, ni tampoco alternativas en energía solar y eólica, que podrían potenciar el sector energético.

Este hundimiento, al igual que el del original, quedará eclipsado por el mediático del Titanic de Maduro. Esperemos cuál va a pique primero.

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