Somos Ciudadanos: sobre el nombramiento de Clara López como Ministra de Trabajo.

07:10:00


"Claro está que el ideal hubiera sido tener suficiente fuerza electoral para derrotar, de una vez, a todos los grupos y hacerle el juicio de Nuremberg a nuestros adversarios, como todavía nos lo piden algunos sectores. Pero un partido político no puede sobrevivir, aún con los mejores programas, sino en la medida en que va hacia el control del Estado, a ponerlos en ejecución. Hacer de “fiel de la balanza” o de “oficial de enlace” no es para los electores, sino una sutileza”.

Alfonso López Michelsen, El Espectador, agosto 15 de 1967.

Bogotá, mayo 1 de 2016.

Han pasado casi 50 años desde que Alfonso López Michelsen se convirtió oficialmente en el primer gobernador del Departamento del Cesar. Su nombramiento, provocó un cisma en el bloque de sectores alternativos al bipartidismo hegemónico del Frente Nacional que se tradujo en la desaparición posterior del MRL, convergencia de sectores liberales y de izquierda que lideraba en su momento.

Volviendo al presente, después de muchos ires y venires, finalmente el presidente Juan Manuel Santos hizo oficial el tan esperado cambio ministerial en algunas carteras de gobierno. El denominado “gabinete de la paz, del posconflicto y de la consolidación de la economía”, tendrá la tarea de ejecutar los planes gubernamentales de cara a la recta final del proceso de paz con la guerrilla de las FARC y el inicio de diálogos con el ELN.

Sin duda, el nombramiento que más ha suscitado controversia ha sido el de Clara López Obregón, sobrina del ex presidente Alfonso López Michelsen y ex presidenta del Polo Democrático Alternativo, quien afrontará el difícil reto de recibir una de las carteras con mayores rezagos con respecto a los estándares internacionales: el Ministerio de Trabajo.

López: la ministra de la Paz y el diálogo social.

El papel de López Obregón, quien viene de conseguir medio millón de votos como candidata a la Alcaldía de Bogotá, fue fundamental para que el actual presidente de la República lograra su reelección. Los dos millones de votos que su candidatura logró en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014 fueron fundamentales para derrotar a la carta de Álvaro Uribe Vélez en dicha contienda, Oscar Iván Zuluaga.

La reelección del actual mandatario impidió la retoma del poder por parte del bloque autoritario encabezado por el ex presidente Uribe. La acertada decisión de López, de apoyar a Santos, tiene a Colombia ad portas de acabar con el largo y sangriento capitulo de la guerra en el país. La inclusión de Clara López en el “gabinete de la paz” juega un papel preponderante para sacar adelante la refrendación e implementación de los acuerdos y se convierte en la antesala de la campaña a favor del SI en el plebiscito que decidirá el futuro de la paz en Colombia.

Desde ya, se configura una amplia convergencia que defenderá la profundización democrática en Colombia, impulsada por el oxigeno resultante de una arena política en paz, antepuesta a un sector belicista de la sociedad que propugna por la pacificación de la democracia prolongando indefinidamente la guerra.

La llegada de la ex candidata presidencial al Ministerio de Trabajo ayudará al resolver la conflictividad existente con el movimiento social y fortalecerá, sin duda, el dialogo social con las centrales obreras, los sectores agrarios, las personas tercerizadas, los empresarios, y sobre todo con los millones de desempleados, en la etapa más crucial del proceso de paz en Colombia. Su arribo, como ella misma lo ha señalado, la convertirá en la “voz disidente” al interior de un gabinete marcadamente de derechas.

La Clase Media y la agenda ministerial pendiente de López Obregón.

Para el sector alternativo, el ingreso de Clara López a la cartera de trabajo puede convertirse en una plataforma de diálogo y persuasión continua con sectores que se declaran “despolitizados” y que en la coyuntura actual precipitaron la derrota electoral de los gobiernos progresistas y de izquierdas en Latinoamérica: capas ciudadanas de clase media, individualizadas y moderadas, que han sido seducidas por las promesas aspiracionales de la “nueva derecha latinoamericana” al votar, en bloque, por Macri en la Argentina; por el NO en Bolivia; por la MUD en las elecciones parlamentarias venezolanas; por Aecio Neves en Brasil y por Enrique Peñalosa a la alcaldía de Bogotá.

Gran parte de ese conglomerado social está conformado por trabajadores de poder adquisitivo modesto, con contratos temporales (tercerizados), que habitan en las principales ciudades del país y que financian su consumo, y su “arribismo social”, mediante el crédito. El ministerio, sin duda, debe convertirse en una especie de “trinchera” desde donde visibilizar la problemática laboral persiguiendo incidir en la agenda de prioridades de esa nueva clase trabajadora, otrora mercader de su mano de obra y que ahora ofrece su conocimiento al mercado laboral.

Lo anterior es realizable en la medida que los resultados de López sean alentadores en temas donde los avances de Min Trabajo no se ven: cumplimiento de los acuerdos en materia laboral con la OIT, el parlamento europeo y el gobierno norteamericano; aumento de los porcentajes de sindicalización en el país; incremento de las protestas por razones laborales; violencia anti-sindical; coerción del derecho a la huelga e informalidad laboral rural (Escuela Nacional Sindical, 2015).

López, paralelo a los tópicos por resolver, ya ha manifestado públicamente cuales serán los tres ejes principales de su gestión ministerial: reducción de la disparidad salarial entre hombres y mujeres; inclusión de quienes laboran en el campo y formalización laboral principalmente en las urbes.

Clara López: Las líneas rojas y el proyecto político alternativo.

De otra parte, existen antecedentes desalentadores de ex líderes de izquierda que cruzaron las líneas rojas de la cooptación y la toma de posiciones a favor de los empresarios en su paso por esta cartera: el decepcionante paso de Angelino y Luis Eduardo Garzón por el Min Trabajo agregan presión adicional al nombramiento de Clara López ya que el riesgo de asumir el ministerio es de tal magnitud que su gestión puede, sencillamente, catapultar o sepultar a la colectividad a la cual pertenece, el Polo Democrático, a pesar de que su nombramiento, así Juan Manuel Santos y otros lo quieran presentar de otra manera, es a título personal.

El Decreto 583, firmado por el ministro saliente “Lucho” Garzón el pasado 8 de abril del presente año, que formaliza, desde lo legal, la tercerización laboral, coincide en la esencia y la cronología con la reciente ley de "flexibilización laboral" impulsada por presidente Francois Hollande en Francia, la cual se suma a las reformas laborales más regresivas, en contra de los trabajadores de Europa, decretadas en las últimas dos décadas por los socialistas Gerard Schöeder en Alemania, Tony Blair en Inglaterra y José Luis Rodríguez Zapatero en España, las cuales sirven de parangón de no repetición, para la gestión futura de López.

En suma, el terreno político en el que López Obregón se moverá en el ministerio, es de suma inestabilidad y en sí suscita disyuntivas transversales: o transita hacia la cooptación y renuncia al proyecto político, como lo hicieron los socialistas europeos, y sus referentes locales, o, por el contrario, reafirma su compromiso con el movimiento alternativo mediante reformas y propuestas realizables, desde la gestión ministerial, a pesar del reducido margen de maniobra que la institucionalidad neoliberal del Estado actual le permitirá.

Hoy la Izquierda colombiana tiene una oportunidad excepcional para demostrar su verdadero talante, ante la ciudadanía y ante la historia. Las circunstancias nos ponen entre la espada y la pared. Tendríamos la opción de salir corriendo o hacerle frente a tan descomunal reto. Nos la jugamos por lo que Clara representa y por lo que puede aportar para el futuro de Colombia y el devenir de los movimientos y partidos alternativos con vocación social.

Colectivo Somos Ciudadanos - www.redsomosciudadanos.com

Share this

Related Posts