Perú: nuevo mapa electoral expresa voto étnico.

06:02:00

Así como Keiko Fujimori gozó de un voto “étnico impostor”(sólo por el parecido físico), porque ella no es andina, provinciana, inmigrante, ni siquiera emprendedora; Verónica Mendoza, fue la que finalmente recibió el grueso de los votos étnicos, tanto conscientes como empáticos.

Por: Pablo Masías / ALAINET

Porque fue la candidata que más se aproximó al perfil étnico andino, ya que es serrana, cusqueña y habla quechua; además de su propuesta reivindicativa y nacionalista.

Los análisis electorales superficiales y sin mayor sustento, afirman que Verónica Mendoza recibió el “voto izquierdista” del Sur del Perú. Pero una sola mirada al nuevo mapa electoral del país, nos muestra un voto étnico geográficamente localizado en la sierra peruana, hábitat de los electores andinos y no sólo en el sur andino, sino en toda la sierra, desde Cajamarca hasta Puno. Con las únicas excepciones en provincias serranas de La Libertad y en Junín. Porque los votos de Gregorio Santos también son étnicos, como lo son los escasos de Toledo en la sierra de Ancash. Y esas zonas geográficas no tienen por qué atribuirse a una supuesta corriente izquierdista, pero sí a una evidente y compartida identidad andina. Y cuando el análisis electoral se haga a nivel distrital, la comprobación será mayor.

A falta de candidatos más “étnicos” Verónica Mendoza y Santos los representaron. Y en ellos, se volcó el voto étnico, tanto empático (emotivo) como consciente.

Por sólo dos por ciento, Verónica perdió su participación en la segunda vuelta ante el candidato paradigmático Kuczynski, que por su condición de criollo-norteamericano, no pudo ganar más que en un departamento de todo el Perú. Perdiendo estrepitosamente, en todos los demás. Y amenazando romper con “las reglas” del voto étnico, que afirman que no tiene ninguna posibilidad de ser presidente del Perú, precisamente por su condición étnica… Lo que se puede explicar por una elecciones distorsionadas fraudulentamente con la eliminación de dos candidatos que ya estaban ”prendiendo” en el electorado: Acuña y Guzmán. El primero claramente “étnico” y el segundo indiscutiblemente “paradigmático”. Fraudulentamente, porque a Acuña lo eliminan por entregar dádivas; y la Fujimori, que también las dá, el JNE le perdona la vida. Con la “yapa” de sacarle del camino también a Guzmán, dejándole unas elecciones “hechas a su medida”.

Pero poniendo a los electores en la encrucijada de tener que escoger entre lo “malo” y lo “peor”.

Mientras Kuczynski, está favorecido por el natural fenómeno anti-fujimorista, que obliga a votar por él, en rechazo a los latrocinios de su padre; la Fujimori, tiene al “rival ideal”, un candidato de cuerpo (gringo) y alma (transnacional) con todo un prontuario en contra de los intereses del Perú: desembolsar 115 millones de dólares a favor de la IPC (International Petroleum Company) cuando fue expropiada por el general Velazco; estar comprometido con el regalo del Lote 56 del gas de Camisea para ser explotado por una transnacional, pagándonos menos de un dólar por barril, cuando el precio internacional es de 84 dólares. Sin olvidarnos que trató de malbaratear la empresa EGASA de Arequipa; y ante la ira de ese pueblo tuvo que renunciar al cargo de ministro de economía y finanzas del gobierno de Toledo en julio del 2002.

Entonces ¿Cuál candidato es peor? ¿el entreguista y corrupto, o el exterminador (esterilizador) y también corrupto?

¿Qué democracia es ésta, que con mucho menos del 20 por ciento de la aceptación popular se puede ser presidente del Perú? Es decir, con más del 80 por ciento de la población en contra, a pesar de que en la segunda vuelta esté obligada a darle más votos para salvarse del que les parezca peor…

Por donde se les mire, estas elecciones generales se están dado el lujo de burlarse del mayoritario voto étnico, ungiendo presidente a uno de los dos candidatos más rechazados por la población y sin ninguna posibilidad de gobernabilidad.

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