[Libro] La Reforma Agraria del Frente Nacional.

18:48:00

En la casa Museo Carlos Lleras Restrepo acaba de tener lugar la presentación del libro “La Reforma Agraria del Frente Nacional” de Carlos Villamil Chaux.

Por: Carmen Eugenia Ruano / Democracia en la Red

El texto, publicado por Universidad Jorge Tadeo Lozano, se basa en la investigación adelantada por su autor, para optar al título de magister en historia de la Universidad de los Andes, quien se desempeñó como gerente del Incora durante momento crucial del siglo XX en el cual, realmente, el Estado colombiano intentó hacer una reforma agraria en el país.

Con la perspectiva privilegiada de su condición de protagonista de los hechos y desde las entretelas de la lucha sin cuartel que a él mismo le tocó librar para sacar avante las dos iniciativas grandes de la reforma que fueron el proyecto de adecuación de tierras del sur del Atlántico y la concentración parcelaria de Jamundí, Villamil Chaux afirma que la reforma agraria fracasó, esencialmente por: falta de consenso político sobre el alcance que debía tener, la insuficiencia de tiempo para realizarla y la evidencia irrefutable de que el único gobierno de los cuatro de la alternación que se comprometió a fondo con el empeño de adelantarla fue el de Carlos Lleras Restrepo.

“El gobierno liberal de Alberto Lleras Camargo apenas tuvo tiempo para aprobar la Ley 135 de 1961. El gobierno conservador de Guillermo León Valencia la ignoró y el también conservador de Misael Pastrana Borrero, después de algunas dudas iniciales, se propuso acabarla” y lo logró protocolizando su acta de defunción con la firma del Pacto de Chicoral, un acuerdo entre los terratenientes de los dos partidos que se repartían entonces milimétricamente el poder para frenar los intentos de llevar a cabo una más equitativa distribución de la propiedad agraria encaminada a impulsar el crecimiento económico y a desactivar los conflictos sociales que nos han sumergido en la vorágine de violencia de la que no hemos podido emerger hasta el día de hoy.

Llevamos más de 50 años de confrontación armada en teatros de guerra ubicados en el campo, varios millones de hectáreas han sido abandonadas por las personas obligadas a desplazarse. Los latifundios en vez de disminuir se han revigorizado y los grupos paramilitares han sustentado procesos de concentración de propiedad de la tierra en cabeza de narcotraficantes, ganaderos, especuladores y de sus propios comandantes, que hoy defienden a sangre y fuego los ejércitos antirestitución y las bandas criminales. Otro tanto ha hecho la guerrilla y los procesos de restitución avanzan a paso de tortuga.

Las economías ilícitas de la marihuana, la coca y la amapola han florecido en el agro donde las condiciones de vida y la disponibilidad de bienes esenciales son absolutamente precarias. Las barreras de acceso a salud vivienda y educación siguen ensanchándose. La pobreza de los habitantes rurales es degradante.

Le sobran entonces razones al analista Carlos Villamil Chaux para afirmar como lo hace en el libro comentado que fue un “error trágico” no haber consolidado la reforma agraria cuando se planteó en la década de los 60 y 70.

Y aunque en la actualidad ha perdido vigencia la tesis de que una reforma es indispensable para propulsar el crecimiento económico, no habrá paz en el ámbito rural del país mientras no haya una distribución más justa de la propiedad agraria acompañada de infraestructura, dotación de bienes públicos, promoción y desarrollo educativo de sus beneficiarios, acceso a crédito insumos y tecnología que le permitan volverla productiva.

En el campo están las claves de la paz y del progreso de la nación.

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