La torpe propuesta de vender ETB

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La idea de vender ETB es tan torpe que sólo caben dos escenarios: que la propuesta sea una cortina de humo para que el Concejo se distraiga y vote sin discutir en profundidad el Plan de Desarrollo y el POT, o que ya tengan un cliente que nos haga el favor y nos compre esta “empresa quebrada”.

Por: Eduardo Noriega De la Hoz / Semanario Caja de Herramientas

La Administración Distrital de Bogotá evidencia su torpeza al afirmar que con el propósito de reducir el déficit de infraestructura social y vial de la ciudad debe vender a ETB, empresa que justamente es el activo que mayor potencial de crecimiento y por lo tanto de generación de utilidades tiene la ciudad en la actualidad.

En efecto, ETB acaba de invertir cerca de un billón de pesos en fibra óptica con la que cubre o pasa por el 60% de los hogares bogotanos y con la adquisición de frecuencias 4G mejoró sustancialmente su infraestructura lo que le permitirá expandir su número de usuarios. En un mercado como el de televisión por suscripción que tiene cerca de ocho millones de usuarios y en el que se presentan subreportes y piratería por más del 50%, las posibilidades de crecimiento y rentabilidad son muy importantes.

Existe en el segmento de televisión una bolsa de más de cuatro millones de usuarios que si es sometido a un proceso de regulación, inspección y formalización, podría ser conquistado por ETB. La Empresa tiene la posibilidad de ofrecer uno de los mejores servicios tecnológicos y de contenido del mercado. ETB puede y debe ampliar su oferta de televisión en estratos 1, 2 y 3.

El principal activo de ETB está representado en sus actuales usuarios de telefonía fija, el 55% del mercado, que si bien es cierto que cada día decae, es un inigualable punto de partida para promocionar los servicios empaquetados que hoy se pueden ofrecer, tal como lo hacen los otros operadores del mercado. El mercado de banda ancha hoy, en el que ETB tiene el 34%, es de más de doce millones de conexiones pero se espera que en el futuro próximo sea de veintisiete millones en un escenario en el que el Estado deberá intervenir para evitar el abuso de las posiciones dominantes.

En Bogotá, al igual que en todas las regiones de Colombia en las que ETB puede prestar sus servicios, existe aún una enorme brecha digital que nos indica por ejemplo que en la localidad de Ciudad Bolívar los hogares con computador y acceso a INTERNET no superan el 40%. Estos sectores pueden y deben ser atendidos por ETB dado que esta población no es de interés para los operadores comerciales y tampoco existe una estrategia clara del Estado para llegar a ellos y cerrar esa brecha que deja como analfabetos digitales a generaciones colombianos. ETB inició su incursión en el mercado de telefonía móvil que hoy es de 57 millones abonados.

Se trata de un activo estratégico de la Ciudad que la Administración pone en riesgo cuando anuncia criterios de valor de venta de la Empresa sin revisar –previamente- si su valor en libros y en el mercado accionario corresponde al real valor.

¿Se cuantificaron adecuadamente la inversiones recientes?, ¿Está adecuadamente valorada la infraestructura en redes, en inmuebles, en ductos, postería y estantería de la entidad? ¿Se valoró el privilegio de ETB de tener como principal cliente a la propia administración distrital que es a su vez el más grande cliente posible en la ciudad? ¿Se conoce cuanto más deberá pagar la Administración Distrital a un operador distinto a ETB por concepto de los servicios que esta le brinda hoy? ¿Dejamos que el potencial comprador fije el precio de la “prima de control” después de que la Administración Distrital ha subvalorado a la Empresa?

Estamos a un paso de repetir la amarga historia de la ciudad, que entregó el control de Emgesa y Codensa y dejó a la EEB como una instancia decorativa en asuntos energéticos.

Es claro que en el caso de ETB, con un porcentaje del sólo el 12 % de sus acciones en poder de particulares que se negocian en bolsa, históricamente se ha presentado un desfase entre su valor fundamental y su precio de mercado; si a esto se le suma una inadecuada o desactualizada valoración de sus activos y un desprecio a su enorme rentabilidad social, anunciar su venta y un valor estimado del precio constituye una actuación prevaricadora.

Tiene una alta dosis de cinismo que la Administración de una ciudad que supera en población a varios países de la región, sustente la solicitud de autorización al Concejo para la venta de ETB afirmando que “esta ha entrado tarde al segmento de nuevos servicios de entretenimiento y movilidad (voz, datos y televisión) y ha cedido su participación en menos de una década”. La verdad, se trata de un mercado de 88.7 billones de pesos que está en plena ebullición y en el que ETB es la cuarta empresa mejor posicionada.

El Estado es el responsable de la política de promoción de la competencia y de la definición y adopción de instrumentos regulatorios para evitar el abuso de la posición dominante. Es indiscutible que hay que enfatizar el posicionamiento de ETB en sectores populares y en los ámbitos escolares y universitarios, razón por la cual su alianza con uno de sus socios, la Universidad Distrital, es inaplazable.

Le falta mucho conocimiento e ingenio a la actual Administración Distrital: potenciar a la Empresa es potenciar sus utilidades, que se pueden llevar a inversión social sin regalar este activo estratégico. Hay que exigirle al Gobierno Nacional que cumpla su función de regulador en el sector de telecomunicaciones para evitar el abuso de quienes ostentan una posición dominante; habría que explorar, por ejemplo, si es posible técnica y jurídicamente pedirle al Gobierno que le entregue a ETB la infraestructura de los operadores de telefonía móvil de la primera generación de concesiones.

ETB dispuso parte de sus reservas para financiar el Metro, tiene intacta su capacidad de endeudamiento y puede realizar sus activos inmobiliarios, pero sobre todo puede orientar sus servicios a resolver los problemas de seguridad, de movilidad y educación cuya solución demanda los servicios tecnológicos que está en capacidad de brindar la Empresa.

La idea de vender ETB es tan torpe que sólo caben dos escenarios: que la propuesta sea una cortina de humo para que el Concejo se distraiga y vote sin discutir en profundidad el Plan de Desarrollo y el POT, o que ya tengan un cliente que nos haga el favor y nos compre esta “empresa quebrada”.

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