La irresponsable resistencia civil contra la paz

05:39:00

Cuando leí la noticia que daba cuenta sobre el llamado que hizo el senador Álvaro Uribe Vélez a los colombianos para conformar una “resistencia civil”, contra los eventuales acuerdos de paz a los que podrían llegar el Gobierno Nacional y las Farc, pensé que se trataba de un mal chiste o lo que es peor, que estaba en medio de una pesadilla.

Por: Oscar Sevillano / El Espectador.

No era para menos, porque no es lógico que semejante idea salga de la cabeza de una persona que ocupa el cargo de Senador de la República y que por principio de su dignidad como alto funcionario del Estado, está obligado a actuar en conjunto con sus votantes, de manera civilizada y razonable, siempre buscando el bien de toda una sociedad. Por tanto no entiendo, que se le puede encontrar de bueno a una propuesta encaminada a que se alargue la guerra en Colombia, quien sabe por cuánto tiempo más.

Los llamados para conformar un frente de resistencia civil, comúnmente son hechos por movimientos sociales y políticos de izquierda, cuando buscan oponerse a una norma o gestión del Gobierno de turno, que puede ser lesiva para la sociedad, luego entonces no suena coherente, pedirle a los colombianos que se opongan a la paz, cuando eso es justamente lo que desde más de una década se viene pidiendo a gritos en nuestro país.

Tampoco es coherente que un político que tiene la categoría de expresidente, mientras fue gobernante no haya convocado a la sociedad en un frente por la paz y si lo haga para conformar uno en favor de la guerra, con todas las consecuencias que trae. A ninguna persona con sus sentidos bien puestos se le puede ocurrir hacer un llamado a la sociedad civil para que se oponga a que el país pueda vivir tranquilamente sin el miedo y la zozobra de un posible ataque terrorista.

Es por eso que no me cabe en la cabeza que al Centro Democrático en lugar de hacer un llamado a la sociedad civil para que desde ya se inicie la creación de veedurías ciudadanas que tengan como objetivo vigilar el cumplimento de los acuerdos de paz firmados y la no repetición de los hechos, se les ocurra conformar un sindicato contra la paz, cuando lo mínimo que quieren todas las personas, no solo en este país, sino en el mundo entero, es que se les garantice una vida tranquila.

Es lógico que exista desconfianza hacia el grupo guerrillero; tiene sentido que existan miles de personas en Colombia que no creen que todos los miembros de las Farc van a dejar de cometer actos ilegales y que sientan temor porque estos pueden desembocar en nuevos ciclos de violencias. Es por eso que es necesario la presencia de una oposición que vigile el total cumplimiento de los acuerdos, con un sentido de construcción, más no de destrucción.

Nadie ha dicho que se deba estar de acuerdo con todo cuanto se firme en la Habana y es por eso que el debate democrático se hace necesario, porque sirve para hacer caer en cuenta de posibles errores. Pero pretender que la sociedad se oponga a que las farc dejen los fúsiles y que el Estado tenga que seguir sacrificando a los miembros de las Fuerza Pública en combates, no es de personas de bien y mucho menos de líderes políticos que actúan con sus sentidos bien puestos.

Ya el país probó lo que significa la dura confrontación armada durante ocho años de seguridad democrática, que entre otras no buscaba capturar guerrilleros, sino matar a todo lo que sonara a Farc. Fue precisamente durante este tiempo, cuando se conoció con mayor intensidad, cuales son las consecuencias de la degradación de la guerra por cuenta de acciones ilegales de las Fuerzas Militares como los falsos positivos por ejemplo. Muchos colombianos tuvieron que abandonar sus fincas o parcelas para huirle a la violencia de las guerrillas o de los paramilitares. No creo que en Colombia se tenga la disposición para tener que soportar nuevamente este infierno en municipios y veredas.

Es muy rico hacer este tipo de propuestas cuando se vive cómodamente con salario de expresidente y senador de la República a la vez, en una ciudad como Bogotá, con cientos de militares y policías cuidándole de día y de noche para que nada le suceda, pero bastante complicado, cuando se está en una vereda como sucede con millones de colombianos, que se encuentran a la intemperie, con el miedo a ser víctima de alguna acción violenta a manos de un actor ilegal.

Senador Uribe, en nombre de esos miles de colombianos que viven de día y de noche con temor a tener que padecer algún hecho violento provocado por uno de los actores ilegales en veredas y municipios donde se libra el conflicto armado, le ruego el favor, preséntele al país ideas y propuestas responsables y serias.

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