Clara ministra: sus retos

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Comprobando rumores de meses, Clara López Obregón, Presidenta del Polo Democrático Alternativo, oposición de izquierda, fue designada Ministra de Trabajo en lo que el Presidente Santos llama Gabinete para el Posconflicto.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Enseguida se ha desatado una intensa polémica sobre el significado de este nombramiento y el papel de la figura más visible de la Izquierda en un gobierno que, si bien es el gobierno de la paz política, es también el gobierno que emplea todos los recursos del poder para promover el modelo extractivista.

Cada Ministro o Ministra tiene una función específica, pero al mismo tiempo es Ministro o Ministra de Estado. Atiende su área y contribuye a la orientación general del gobierno lo cual hace a través de su opinión amplificada por los medios, su diálogo y acuerdos con el Presidente y su intervención en el Consejo de Ministros.

El Ministerio de Trabajo no tiene un rango destacado, su importancia depende mucho de la personalidad y estatura política del titular. Jorge Carrillo (UTC) fue Ministro de Trabajo de Belisario Betancur (1984), no ilegalizó ninguna huelga, generó confianza entre los sindicatos y se constituyó en el principal artífice de la Central Unitaria de Trabajadores (1986), de la cual fue su primer Presidente.

Clara comprende perfectamente la distinción referida y el momento excepcional en que la llaman al gobierno. Sin duda apoyará denodadamente el proceso con las FARC-EP y contribuirá a superar los enormes escollos que tiene el proceso con el ELN.

Comparto con Luciano Sanín de la ENS (Medellín) que “por el escenario político que empieza a configurarse en la construcción de la paz, se puede esperar que la nueva Ministra centre su gestión en aportar a la principal tarea del momento: preparar el Estado y la sociedad para la transición a la paz, y al hacerlo desde el Ministerio del Trabajo, seguramente tendrá que avocarse a un rediseño de la institucionalidad pública laboral, y a construir un nuevo modelo de relaciones laborales que incorpore, como elementos sustanciales y normales, la vigencia de los derechos laborales y sindicales, el diálogo social eficaz y la negociación colectiva.

Por la enorme presión que tiene el gobierno para resolver los graves problemas de los trabajadores y trabajadoras, expresada por el incremento de las protestas y las movilizaciones por razones laborales, y por el incumplimiento de los compromisos con la OIT, el Parlamento Europeo y con el gobierno de Estados Unidos, la nueva Ministra tendrá que diseñar una agenda de transformaciones reales que le permita al Estado ampliar su capacidad para hacer vigentes los derechos laborales y sindicales” (Caja de Herramientas, abril 29).

El 9 de abril, el Presidente Santos firmó el Decreto 624, más de tres años represado, por el cual se pone en marcha el proceso de reparación colectiva del sindicalismo. Empeñarse en que tal proceso se desarrolle con celeridad y eficacia es otro reto de la Ministra.

Pero la dificultad no está en conformar una agenda laboral para la paz o en anunciar que la Ministra abogará por el éxito de la política de paz. El mayor reto de Clara, como el de Carrillo en su momento, es facilitar el despegue de una amplia y dinámica articulación de fuerzas sociales y políticas que le dé rostro y cuerpo a la opción alternativa en la construcción de la paz.

Tres grandes facilitadores en la sociedad – el Exalcalde Gustavo Pero, la Exsenadora Gloria Inés Ramírez y el Padre Francisco de Roux – podrían tomar una iniciativa hacia la articulación del campo alternativo que sea secundada, en tiempo y forma debidos, por la Ministra de Trabajo.

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