Campesinos y propietarios de "buena fe" en los territorios del despojo; nada tiene de extraño.

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No nos resulte extraño entonces que hoy circulen videos en los cuales estos campesinos, con los cuales el narcoparamilitarismo repobló los territorios del despojo, defiendan las tierras despojadas a sus legítimos dueños como suyas.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Democracia en la Red.

Una de las primeras acciones del narco paramilitarismo, una vez exterminada y/o desplazada la población campesina que le estorbaba en los territorios devastados por la barbarie, fue repoblar: llevar gente, otros campesinos que eran afectos a su criminal acción, para de esta manera 1. tener su propia base social, 2. asegurar las tierras despojadas ubicando estos campesinos, a quienes hacían creer legítimos dueños o propietarios de buena fe de dichas tierras, pero en el fondo, constituyendo una nueva red de "testaferros" que cuidaren sus tierras 3. empezar un proceso de legitimación social en las regiones para iniciar su proyecto político (ver como en estas regiones donde hubo tanto desplazamiento, barbarie y despojo es donde se ha configurado el fortín electoral de Álvaro Uribe Vélez y la narcoparapolítica).

No nos resulte extraño entonces que hoy circulen videos en los cuales estos campesinos, con los cuales el narcoparamilitarismo repobló los territorios del despojo, defiendan las tierras despojadas a sus legítimos dueños como suyas; de alguna manera así se lo hicieron creer. Jugada maestra y perversa de la criminalidad de gamonales y terratenientes, parapolíticos y narcotraficantes que se han beneficiado de la guerra acrecentando sus latifundios. Con esta estrategia ahora hacen campaña en contra la la Restitución de tierras para las víctimas del conflicto; seguirán manipulando sus "testaferros" para mantener la propiedad de las tierras despojadas esperando el momento adecuado para hacerse a ellas de manera directa, ya sin terceros, a los cuales muy seguramente desalojará con nuevas acciones violentas, en caso de que se nieguen a reconocer que tan sólo fueron eso: un instrumento funcional al despojo original de las más de seis millones de hectáreas de tierra usurpadas a millones de campesinos desplazados en estas últimas décadas del conflicto armado colombiano.

Y no estoy diciendo mentiras, tan sólo remitámonos a la experiencia que se vivió en el departamento de Córdoba con Funpazcor, la fundación creada por los criminales hermanos Castaño, administrada por su hermana Sor Teresa Gómez en los años 90s, desde la cual los mismos Castaño fingieron donar casi diez mil hectáreas de tierra a cientos de campesinos a los cuales les cobrarían con sangre, al momento de negarse a devolver dichos territorios. Hoy día, estas tierras han sido entregadas, igualmente, a amigos y cómplices del narcoparamilitarismo. Quiénes se atreven a reclamarlas como suyas, aún dentro del programa de Restitución de Tierras -supuestamente liderado y garantizado por el Gobierno Nacional-, corren la misma suerte de la líder Yolanda Izquierdo y un centenar de reclamantes de tierras que han sido asesinados en los últimos años y cuyos crímenes continúan en completa impunidad.

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